“La decisión de Logan sobre el diezmo”, El Amigo, noviembre de 2025, págs. 8–9.
La decisión de Logan sobre el diezmo
“¿Estás listo para obedecer el mandamiento de pagar el diezmo?”, preguntó la mamá.
Una historia real de los EE. UU.
Cuando Logan tenía cinco años, ¡pensó que el diezmo era una idea terrible!
Durante la noche de hogar, la mamá puso diez dólares sobre la mesa. “Imaginemos que ganas diez dólares”.
Logan sonrió. “¡De acuerdo!”.
“El diezmo es el diez por ciento, así que le darías un dólar a la Iglesia del Señor”. La mamá apartó un dólar de la pila.
Logan frunció el ceño. “¿Regalar un dólar? ¡Pero quiero quedarme con todo mi dinero!”.
“Tal vez pienses diferente cuando seas mayor”, dijo la mamá. “El Padre Celestial nos bendice con todo y pagar el diezmo es una manera de demostrarle a Dios que lo amamos y que estamos agradecidos por Sus bendiciones”.
Cuando Logan tenía seis años, sus maestros de la Primaria le enseñaron que el diezmo se usa para construir templos. A Logan le encantaban los templos, así que tal vez pagar el diezmo era una buena idea para algunas personas, pero no para él.
Cuando Logan tenía siete años, notó que las personas sonreían cuando le entregaban sus sobres de diezmos al obispo. ¿Regalar tu dinero realmente podría hacerte feliz?
Cuando tenía ocho años, su mamá le preguntó: “Logan, ¿por qué decidiste bautizarte?”.
¡Esa era una pregunta fácil! ¡Para guardar los mandamientos y seguir a Jesucristo!, dijo Logan.
“¿Entonces estás listo para obedecer el mandamiento de pagar el diezmo?”, preguntó la mamá. “Es tu decisión”.
Logan se entristeció; esa no era una pregunta fácil. Todavía no quería dar su dinero, pero sí quería guardar los mandamientos. Logan pensó en los templos y en las personas sonrientes que pagaban el diezmo. Luego respiró hondo y dijo: “Sí”.
“Esa es una buena decisión”, dijo la mamá.
Logan se sintió mucho mejor. “Sé que guardar los mandamientos es más importante que quedarme con todo mi dinero”.
El domingo, cuando entregó su primer sobre de diezmos al obispo, Logan se dio cuenta de que estaba sonriendo. ¡Se sentía feliz! Todavía no entendía todo sobre el diezmo, pero amaba a Dios y sabía que Dios lo bendeciría por obedecer los mandamientos.
Ilustraciones por Shawna J. C. Tenney