2025
El bautismo de mamá
Febrero de 2025


“El bautismo de mamá”, El Amigo, febrero de 2025, págs. 30–31.

El bautismo de mamá

Scott estaba feliz de que pudieran compartir ese día especial juntos.

Un relato verídico de EE. UU.

El agua se arremolinó alrededor de las piernas de Scott cuando entró en la pila bautismal. Su hermano mayor, Sandy, ya estaba de pie en el agua. Sonrió y tomó la mano de Scott.

Scott le devolvió la sonrisa y miró a las personas que observaban. Ahí estaba su papá. ¡Se veía tan feliz! Y ahí estaba mamá, quien lo saludó con la mano. Ella también llevaba puesta ropa bautismal blanca. El otro hermano de Scott, Gerrie, iba a bautizarla a ella.

Cuando la mamá le dijo a Scott que se bautizaría el mismo día que él, él estaba muy emocionado. A diferencia de Scott, su mamá no había crecido asistiendo a la Iglesia; había empezado a ir a la Iglesia después de conocer a su papá.

Scott siempre supo que su mamá amaba a Jesucristo; ella iba a la Iglesia con ellos casi todas las semanas. Los misioneros también habían ido mucho a su casa pero habían pasado muchos años antes de que mamá se sintiera lista para ser bautizada. ¡Estaba tan feliz de que pudieran compartir ese día especial juntos!

Era su mamá quien le había enseñado acerca del bautismo y la confirmación cuando cumplió ocho años.

“Harás una promesa muy importante al Padre Celestial de seguirlo siempre a Él y a Jesucristo”, le había dicho. “A cambio, siempre tendrás el Espíritu Santo contigo”.

Niño y mujer de pie con trajes bautismales blancos

¡Y ahora era el momento de ser bautizados! Scott se tapó la nariz cuando Sandy lo sumergió completamente en el agua. Cuando Scott volvió a levantarse, parpadeó para quitarse el agua de los ojos y sonrió. ¡Se sentía tan limpio! Había un sentimiento cálido en su corazón cuando salió de la pila bautismal.

Después de ponerse ropa seca, Scott se sentó y vio cómo Gerrie bautizaba a su mamá. Ella se veía muy feliz cuando entró en el agua y volvió a salir. Miró directamente a Scott con una gran sonrisa.

Al día siguiente, en la iglesia, ambos fueron confirmados miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Scott cerró los ojos mientras su papá y otros poseedores del sacerdocio le ponían las manos sobre la cabeza y lo bendecían con el don del Espíritu Santo. Luego escuchó con reverencia mientras su mamá era confirmada. Sintió calidez, felicidad y seguridad. Scott sabía que lo que sentía era el Espíritu Santo.

Después, volvieron a sentarse para escuchar a los discursantes. Entonces Scott oyó un sollozo. Miró sorprendido y vio que una lágrima se deslizaba por la mejilla de su mamá.

Scott frunció el ceño. “¿Estás bien, mamá?”, susurró. “¿Por qué estás triste?”.

La mamá se secó la mejilla y sonrió. “No estoy triste”, respondió en voz baja. Rodeó a Scott con un brazo y le dio un apretón. “A veces la gente llora cuando está feliz. Y estoy muy feliz ahora”.

Scott le dio un apretón a ella. “Yo también”.

Un niño y una mujer sentados en una banca de la iglesia mientras la mujer se seca las lágrimas de los ojos.
PDF del relato

Ilustraciones por Raquel Martin