2025
Cuatro maneras de encontrar paz al enfrentar juicios injustos en la Iglesia
Abril de 2025


Solo para la versión digital: Jóvenes adultos

Cuatro maneras de encontrar paz si te enfrentas a juicios injustos en la Iglesia

Cuando nos centramos en Jesucristo, podemos sentir el gozo y la paz del Evangelio en nuestra vida.

una mujer sentada sola, lejos de un grupo de personas

La Iglesia restaurada de Jesucristo es un lugar de gozo, esperanza y pertenencia. Es una comunidad donde podemos reunirnos como discípulos de Cristo para mostrar nuestro amor por Él y los unos por los otros, y es un lugar donde muchas personas tienen experiencias maravillosas. Sin embargo, al ser personas imperfectas en un mundo imperfecto, a veces hacemos comparaciones entre nosotros y los demás miembros, o incluso nos juzgamos injustamente unos a otros.

Es posible que te hayan juzgado por tener una opinión diferente. Quizás has enfrentado desaprobación por cometer un error. O tal vez estés involucrado en dramas o rumores por causas ajenas a tu voluntad. Si bien puede ser doloroso recibir críticas de otras personas, especialmente de otros miembros de la Iglesia, Jesucristo nos ofrece esperanza y sanación. Si tienes dificultades para sentirte aceptado en la Iglesia, estas son cuatro cosas que pueden ayudarte a encontrar paz por medio de Cristo.

1. Recuerda cómo te ve el Señor

Es normal querer que los demás piensen bien de nosotros. Si estás luchando con el peso de las opiniones de los demás, es importante que recuerdes que el Padre Celestial y Jesucristo te ven y te aman de manera perfecta.

En Romanos 8:39 leemos: “[Nada] nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”. Cuando recordamos que el Ser más poderoso del universo nos ama y desea lo mejor para nosotros, las opiniones de los demás simplemente no importan tanto. Su Hijo, Jesucristo, es nuestro Salvador y amigo, y nos conoce perfectamente. Al obedecer los mandamientos y unirnos a Ellos mediante convenios, recibiremos fortaleza para sobrellevar los desafíos que enfrentamos. Y eso incluye la fortaleza para superar el juicio y la falta de bondad de los demás.

En la visión de Lehi, los que hicieron caso a las personas en el edificio grande y espacioso se apartaron de la barra de hierro y finalmente, del árbol de la vida (véase 1 Nefi 8:31–34). Pero al igual que las personas que no le hicieron caso a los que estaban en el edificio grande y espacioso y se aferraron a la barra de hierro, si mantenemos el corazón centrado en la palabra de Dios y en Su amor eterno, podremos ignorar las voces hirientes de los demás.

2. Encuentra paz en el arrepentimiento

Si te critican por un pecado o un error que hayas cometido, recuérdate a ti mismo que solo el Señor conoce plenamente tu corazón y tus intenciones. Si es necesario, tu obispo o presidente de rama puede aconsejarte mientras procuras arrepentirte. Al arrepentirte sinceramente de tus pecados y esforzarte por superar tus debilidades, sentirás la paz y la confianza personales que solo el Señor puede dar.

El élder K. Brett Nattress, de los Setenta, compartió una vez la historia de un joven que conoció y que superó una grave adicción a las drogas. Incluso después de arrepentirse y servir en una misión, a este joven todavía le preocupaba no haber sido perdonado por sus errores pasados.

El élder Nattress le dijo: “¡Por supuesto que has sido perdonado! ¡Eres asombroso! Lo que tienes que hacer ahora es seguir adelante con tu vida. ¡No mires atrás! Mira adelante con fe hacia la próxima ordenanza”.

Si las personas que te rodean se centran en tus pecados pasados, acude a las palabras de Isaías:

“Venid ahora, dice Jehová, y razonemos juntos: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

“Si queréis y escucháis, comeréis lo bueno de la tierra” (Isaías 1:18–19).

Ten fe en la realidad del sacrificio expiatorio de Cristo. Él murió por ti porque quería que te arrepintieras y regresaras a Él. Al procurar cambiar y alinear tu vida con el Padre Celestial y Jesucristo, puedes experimentar la paz de una conciencia limpia.

3. Ten presente que el perdón es posible

Si las personas te juzgan injustamente, puede ser fácil desarrollar sentimientos de resentimiento. Sin embargo, albergar rencores o malos sentimientos solo genera más infelicidad.

En Doctrina y Convenios 64, Jesucristo enseñó:

“Debéis perdonaros los unos a los otros […].

“Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres” (versículos 9–10).

Si te resulta difícil perdonar, pídele al Padre Celestial que te ayude a seguir el consejo del Salvador en el Nuevo Testamento: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

Tal vez sientas que es mejor para ti no permanecer cerca de un amigo o miembro del barrio que te juzgue, y eso está bien. Incluso si decides que necesitas estar un tiempo lejos de esa persona, Dios puede ayudarte a sanar y a perdonar.

4. Desarrolla amistades positivas

El Antiguo Testamento enseña la importancia de las buenas amistades: “Mejor son dos que uno […], porque si caen, uno levantará a su compañero” (Eclesiastés 4:9–10). Los buenos amigos pueden alentarnos cuando estamos desanimados y fortalecer nuestra determinación de progresar.

Si te sientes solo o aislado, puedes buscar oportunidades de entablar amistad con personas que quieran lo mejor para ti. A medida que busques amigos, el decimotercer Artículo de Fe puede proporcionarte algunas pautas útiles. Busca personas que se esfuercen por ser “honrad[a]s, verídic[a]s, cast[a]s, benevolentes, virtuos[a]s y [por] hacer el bien a todos los hombres”.

Jesucristo nunca te defraudará

Se ha dicho muchas veces antes, pero es una verdad importante que debemos recordar: La Iglesia está compuesta de personas imperfectas y, aunque estemos haciendo todo lo posible por seguir el ejemplo del Salvador, todos cometeremos errores. Sin embargo, al acudir a Jesucristo, podemos experimentar el don de la caridad y la sanación verdadera cuando nos sentimos dolidos, y podemos ser inspirados a pedir perdón a aquellos a quienes hemos hecho daño.

Cuando parezca que los demás están en tu contra, Él, que es perfecto, nunca te defraudará.

Notas

  1. K. Brett Nattress, “¿De verdad he sido perdonado?”, Liahona, mayo de 2023, pág. 69.

  2. “Excepto en el caso de Su Hijo Unigénito perfecto, Dios se ha tenido que valer de gente imperfecta, lo cual ha de ser terriblemente frustrante para Él, pero se conforma con ello; y nosotros debemos hacerlo también” (Jeffrey R. Holland, “Creo”, Liahona, mayo de 2013, pág. 94).