“Capítulo 13: El santo templo: la Casa del Señor”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Russell M. Nelson, 2023
“Capítulo 13”, Enseñanzas: Russell M. Nelson
La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles frente al Templo de Roma, Italia, marzo de 2019
Capítulo 13
El santo templo: la Casa del Señor
El templo es la puerta a las bendiciones más grandes que Dios tiene reservadas para cada uno de nosotros.
De la vida de Russell M. Nelson
Los presidentes Russell M. Nelson, Dallin H. Oaks y Henry B. Eyring se dirigieron al mundo como Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días por primera vez el 16 de enero de 2018. Hablaron desde el anexo del Templo de Salt Lake. Detrás de ellos había una pintura del Salvador resucitado y se veía el templo. El presidente Nelson explicó por qué eligieron este lugar:
“Como nueva Presidencia, queremos empezar con el fin en mente. Por esa razón, nos dirigimos a ustedes hoy desde un templo. El fin por el que cada uno nos esforzamos es ser investidos con poder en una Casa del Señor, ser sellados como familias, ser fieles a los convenios hechos en el templo que nos hacen merecedores del don más grande de Dios, que es la vida eterna. Las ordenanzas del templo y los convenios que ustedes hagan allí son clave para fortalecer su vida, su matrimonio y su familia, y su habilidad para resistir los ataques del adversario. Su adoración en el templo y el servicio que presten allí por sus antepasados los bendecirá con mayor revelación personal y paz, y los fortalecerá en su compromiso de mantenerse en el camino de los convenios”.
En conferencias generales posteriores, el presidente Nelson anunció muchos lugares en todo el mundo donde la Iglesia construiría nuevos templos. Él dijo:
“Mis queridos hermanos y hermanas, ¿ven lo que está sucediendo ante nuestros ojos? ¡Ruego que no pasemos por alto la majestuosidad de este momento! El Señor ciertamente está apresurando Su obra.
“¿Por qué estamos construyendo templos a un ritmo sin precedentes? ¿Por qué? Porque el Señor nos ha mandado que lo hagamos. Las bendiciones del templo ayudan a recoger a Israel en ambos lados del velo. ¡Y esas bendiciones también ayudan a preparar a un pueblo que ayudará a preparar al mundo para la Segunda Venida del Señor!”.
Enseñanzas de Russell M. Nelson
Todo lo que hacemos en la Iglesia señala hacia el Señor y Su santa casa
El templo es la Casa del Señor. La base de toda ordenanza y convenio del templo —el corazón del Plan de Salvación— es la Expiación de Jesucristo. Toda actividad, toda lección, todo lo que hacemos en la Iglesia señalan hacia el Señor y Su santa casa. Nuestras labores de proclamar el Evangelio, perfeccionar a los santos y redimir a los muertos conducen todas ellas al templo. Cada santo templo es un símbolo de nuestra calidad de miembros de la Iglesia, es una señal de nuestra fe en la vida después de la muerte y constituye un paso sagrado hacia la gloria eterna tanto para nosotros como para nuestros familiares.
Todo lo que creemos y cada promesa que Dios ha hecho a Sus hijos del convenio confluyen en el templo. En todas las épocas, el templo ha recalcado la preciada verdad de que quienes hacen convenios con Dios y los guardan son hijos del convenio.
Preguntas para el estudio
¿Qué le dirían a alguien que quiera saber por qué edificamos templos? ¿De qué manera podría ser diferente nuestro servicio en la Iglesia si cada actividad y lección señalara hacia el Señor y Su casa?
Las ordenanzas y los convenios antiguos del templo han sido restaurados en los últimos días
Los templos son antiguos. Las investiduras son antiguas. La ropa, los convenios son antiguos. Y ahora ese aspecto de la capacidad del Señor de bendecir a Sus hijos es una realidad gracias a la restauración del Evangelio de Jesucristo por medio del profeta José Smith.
La tierra fue creada para que los hijos de Dios pudieran ser bendecidos por la autoridad para sellar que se encuentra al alcance en el templo [véase José Smith—Historia 1:38–39]. Y el Evangelio, y los convenios y las ordenanzas del templo se restauraron para ayudar a preparar el mundo para la Segunda Venida del Señor.
Pregunta para el estudio
¿Cómo influye en lo que ustedes experimentan en el templo el saber que las ordenanzas son prácticas antiguas que se han restaurado?
La obediencia a los convenios del templo nos hace merecedores de la vida eterna
Las ordenanzas, los convenios, la investidura y los sellamientos permiten a las personas reconciliarse con el Señor y a las familias ser selladas más allá del velo de la muerte. La obediencia a los convenios del templo nos hace merecedores de la vida eterna, el mayor de todos los dones de Dios al hombre [véase Doctrina y Convenios 14:7]. La vida eterna es más que la inmortalidad. La vida eterna es la exaltación en el cielo más alto: la clase de vida que vive Dios.
Si me fuera posible hablar personalmente con cada joven adulto y cada joven adulta, les suplicaría que buscaran una compañera o un compañero con quien se puedan sellar en el templo. Quizás se pregunten qué diferencia marcará esto en su vida. ¡Les prometo que marcará una diferencia enorme! Al casarse en el templo y regresar con frecuencia, serán fortalecidos y guiados en sus decisiones.
Si pudiera hablar con cada esposo y cada esposa que aún no se han sellado en el templo, les suplicaría que dieran los pasos necesarios para recibir esa ordenanza culminante que cambia vidas. ¿Marcará eso una diferencia? Únicamente si quieren progresar para siempre y estar juntos para siempre. Desear estar juntos para siempre no lo hará realidad; ninguna otra ceremonia o contrato lo hará.
Si pudiera hablar con cada hombre y cada mujer que anhelan el matrimonio, pero que aún no han encontrado a su eterno compañero o compañera, los instaría a que no esperen a casarse para recibir la investidura en la Casa del Señor. Empiecen ahora a aprender y a experimentar lo que significa estar armado con el poder del sacerdocio.
Y a cada uno de ustedes que han hecho convenios en el templo, les ruego que —de manera devota y constante— procuren comprender los convenios y las ordenanzas del templo. Se abrirán puertas espirituales; aprenderán a separar el velo entre el cielo y la tierra, a pedir a los ángeles de Dios que estén con ustedes y la mejor forma de recibir guía de los cielos. Sus esfuerzos diligentes por hacerlo reforzarán y fortalecerán su cimiento espiritual.
Preguntas para el estudio
¿Cómo se aplican a ustedes las invitaciones del presidente Nelson de esta sección? ¿Qué harán en respuesta a sus invitaciones?
El templo es una casa de instrucción donde el Señor nos enseña a Su propia manera
El templo está lleno de verdad, literalmente. Las verdades del plan del Padre se manifiestan ante nosotros con claridad y poder. Las palabras de verdad sobre nuestro Padre, Su Hijo y Su relación con nosotros se pronuncian en los convenios y las ordenanzas del templo. El templo es una casa de revelación donde la verdad se destila sobre nuestras almas e ilumina nuestro entendimiento. Aprendemos de nuestra identidad y propósito eternos y las maravillosas promesas del Señor.
Al Señor le encanta enseñar Él mismo en Su santa casa.
Cuando vayan a la casa de instrucción del Señor con su recomendación para el templo, con un corazón contrito y una mente inquisitiva, Él les enseñará.
[En el templo] aprendemos cómo podemos apartar el velo y comunicarnos más claramente con el cielo. Allí aprendemos cómo reprender al adversario e invocar el poder del sacerdocio del Señor para fortalecernos a nosotros y a los que amamos. Cuán deseosos deberíamos estar todos nosotros de buscar refugio allí.
La investidura del templo fue dada por revelación. Por lo tanto, se comprende mejor por la revelación que se busca con oración y con un corazón sincero […].
Cada templo es una casa de instrucción [véanse Doctrina y Convenios 88:119; 109:8]. Allí se nos instruye en el camino del Maestro [véase Juan 14:6]. Su método se diferencia del de los demás. Su método es antiguo y es profuso en símbolos. Podremos aprender mucho si meditamos en la realidad que representa cada símbolo. Las enseñanzas del templo son hermosamente sencillas y sencillamente hermosas. Las comprenden los humildes y al mismo tiempo estimulan el intelecto de las mentes brillantes.
Su gárment [del templo] simboliza el velo [del templo]; el velo simboliza al Señor Jesucristo [véase Hebreos 10:19–20]. Cuando se pongan el gárment, podrán sentir que en verdad se están poniendo sobre ustedes el muy sagrado símbolo del Señor Jesucristo: Su vida, Su ministerio y Su misión, que fue efectuar la Expiación por cada hija y cada hijo de Dios.
Preguntas para el estudio
¿En qué se diferencia la manera en que el Salvador enseña en el templo de las maneras que ustedes encuentran en otros entornos? ¿Qué pueden hacer para mejorar la forma en que aprenden en el templo?
Las mujeres y los hombres que son investidos en el templo reciben un don de poder del sacerdocio
Toda mujer y todo hombre que hace convenios con Dios y los guarda, y que participa dignamente en las ordenanzas del sacerdocio, tiene acceso directo al poder de Dios. Quienes han sido investidos en la Casa del Señor reciben un don de poder del sacerdocio de Dios en virtud de ese convenio, junto con un don de conocimiento para saber cómo recurrir a ese poder.
La oración dedicatoria del Templo de Kirtland que ofreció José Smith constituye una instrucción de cómo el templo nos da poder a ustedes y a mí para hacer frente a los desafíos de la vida en estos últimos días. Los aliento a estudiar esa oración, que está registrada en la sección 109 de Doctrina y Convenios. La oración dedicatoria, que le fue dada por revelación, enseña que el templo es “una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios” [Doctrina y Convenios 109:8].
Esa lista de atributos es mucho más que una descripción de un templo; es una promesa de lo que les pasará a quienes sirvan y adoren en la Casa del Señor. Ellos pueden esperar recibir respuestas a la oración, revelación personal, mayor fe, fortaleza, consuelo, aumento de conocimiento y de poder.
El tiempo que pasen en el templo los ayudará a pensar de manera celestial y a captar la visión de quiénes son realmente, quiénes pueden llegar a ser y la clase de vida que pueden tener para siempre. La adoración periódica en el templo ampliará la manera en que se ven a sí mismos y cómo forman parte del magnífico plan de Dios. Yo se lo prometo.
También se nos promete que en el templo podemos “recib[ir] la plenitud del Espíritu Santo” [versículo 15]. Imaginen lo que significa esa promesa en términos de que los cielos estén abiertos para cada persona que busque fervorosamente la verdad eterna.
Se nos enseña que todos los que adoran en el templo tendrán el poder de Dios y ángeles que “los guard[an]” [versículo 22]. ¿Cuánto aumenta su confianza el saber que, por ser una mujer o un hombre investidos y armados con el poder de Dios, no tienen que afrontar la vida solos? ¿Cuánto valor les concede el saber que los ángeles realmente los ayudarán?
Se nos promete finalmente que “ninguna combinación inicua” prevalecerá sobre aquellos que adoran en la Casa del Señor [versículos 24–26].
Entender los privilegios espirituales que el templo hace posible es vital para cada uno de nosotros hoy en día.
Mis queridos hermanos y hermanas, esta es mi promesa: Nada los ayudará más a aferrarse a la barra de hierro [es decir, la palabra de Dios] que adorar en el templo con la regularidad que sus circunstancias lo permitan. Nada los protegerá más cuando hagan frente a los vapores de tinieblas del mundo. Nada reforzará más su testimonio del Señor Jesucristo y de Su Expiación, y nada los ayudará más a entender el magnífico plan de Dios. Nada calmará más su espíritu en los momentos de dolor. Nada abrirá más los cielos. ¡Nada!
El templo es la puerta a las bendiciones más grandes que Dios tiene reservadas para cada uno de nosotros, porque el templo es el único lugar sobre la tierra donde podemos recibir todas las bendiciones prometidas a Abraham. Por ello estamos haciendo todo lo que está en nuestro poder, bajo la dirección del Señor, para hacer que las bendiciones del templo estén más al alcance de los miembros de la Iglesia.
El templo es el núcleo del fortalecimiento de nuestra fe y fortaleza espiritual porque el Salvador y Su doctrina son la esencia misma del templo. Todo lo que se enseña en el templo, mediante la instrucción y el Espíritu, amplía nuestra comprensión de Jesucristo. Sus ordenanzas esenciales nos unen a Él mediante convenios sagrados del sacerdocio. Luego, al guardar nuestros convenios, Él nos inviste de Su poder sanador y fortalecedor. Y cuánto necesitaremos Su poder en los días venideros.
Pregunta para el estudio
¿De qué manera han visto cumplirse en su vida las promesas mencionadas por el presidente Nelson?
Así como los templos están preparados para nosotros, nosotros necesitamos prepararnos para el templo
En cada templo están inscritas las palabras “Santidad al Señor” [véase Éxodo 28:36; 39:30]. Esta declaración designa el carácter sagrado tanto del templo como de sus propósitos. Quienes van al templo también deben poseer el atributo de la santidad. Así como los templos están preparados para las personas, las personas necesitan prepararse para el templo […]. Nos preparamos física, intelectual y espiritualmente.
Todos los requisitos para poder entrar en el templo están relacionados con la santidad personal. A fin de determinar su preparación, cada persona que desee disfrutar de las bendiciones del templo tendrá dos entrevistas: primero con su obispo, un consejero del obispado o con su presidente de rama; y en segundo lugar, con su presidente de estaca o de misión, o con uno de sus consejeros. En esas entrevistas se le harán ciertas preguntas […].
Además de que ellos respondan a esas preguntas con honestidad, se entiende que cada participante del templo, que sea adulto, usará el gárment sagrado del sacerdocio debajo de su vestimenta habitual. Esto representa el compromiso interior de esforzarse cada día por llegar a ser más como el Señor. Es también un recordatorio para que cada día permanezcamos fieles a los convenios hechos y que diariamente andemos en la senda de los convenios de una manera más elevada y santa […].
La dignidad personal necesaria para entrar en la Casa del Señor requiere mucha preparación espiritual; pero con la ayuda del Señor, nada es imposible. En cierto modo, es más fácil edificar un templo que edificar a un pueblo que esté preparado para el templo. La dignidad personal exige una conversión total de la mente y el corazón para ser más como el Señor, ser un ciudadano honrado, un mejor ejemplo y una persona más santa.
Pregunta para el estudio
¿Por qué creen que el Señor requiere la dignidad personal para entrar en Su casa?
La obra del templo y de historia familiar nos bendice tanto a nosotros como a los que están allende el velo
Las ordenanzas del templo están relacionadas con el progreso personal y también con el progreso de los antepasados que han muerto. “Porque su salvación es necesaria y esencial para la nuestra […]; ellos sin nosotros no pueden ser perfeccionados, ni tampoco podemos nosotros ser perfeccionados sin nuestros muertos” [Doctrina y Convenios 128:15]. El servicio que prestemos en beneficio de ellos nos brindará reiteradas oportunidades de adorar en el templo. Y ese servicio merece que asumamos el compromiso de tener un cronograma planificado. Al hacer por los demás lo que ellos no pueden hacer por sí mismos, seguimos el ejemplo del Salvador, que llevó a cabo la Expiación para bendecir la vida de los demás.
Hoy les hago una promesa: participar en la investigación de historia familiar y preparar la información de sus antepasados que es necesaria para que reciban las bendiciones del templo enriquecerá su vida de maneras inesperadas. Ensanchará su forma de ver la vida, bendecirá a su familia terrenal con mayor armonía y los protegerá de los ataques del adversario. La investigación de historia familiar los ayudará a sentirse parte de algo más grande que ustedes.
Aunque la obra del templo y de historia familiar tiene el poder para bendecir a los que están más allá del velo, tiene el mismo poder para bendecir a las personas que están vivas. Tiene una influencia refinadora en aquellos que participan de ella. Estos literalmente están ayudando a exaltar a su familia.
Pregunta para el estudio
¿De qué maneras han visto que la obra del templo y de historia familiar bendiga a las personas vivas?
Nuestra necesidad de estar en el templo regularmente nunca ha sido mayor
Mis queridos hermanos y hermanas, los ataques del adversario están creciendo de manera exponencial, en intensidad y en variedad. Nuestra necesidad de estar en el templo regularmente nunca ha sido mayor. Les ruego que, con espíritu de oración, observen la manera en que emplean su tiempo. Inviertan tiempo en su futuro y en el de su familia. Si tienen acceso posible a un templo, les insto a que encuentren la manera de fijar con regularidad una cita con el Señor para estar en Su sagrada casa, y después asistan a esa cita con puntualidad y gozo. Les prometo que el Señor les proporcionará milagros que Él sabe que necesitan al hacer sacrificios de servir y adorar en Sus templos […].
Para aquellos que han estado ausentes del templo por largo tiempo, los animo a que se preparen y vuelvan lo antes posible.
Si la distancia, los problemas de salud u otras limitaciones les impiden asistir al templo durante una temporada, los invito a fijarse un tiempo regular para repasar en la mente los convenios que han hecho.
Si todavía no les gusta ir al templo, vayan con más frecuencia, no menos. Permitan que el Señor, mediante Su Espíritu, les enseñe y los inspire allí. Les prometo que, con el tiempo, el templo se convertirá en un lugar de seguridad, consuelo y revelación.
Al guardar nuestros convenios del templo, obtenemos mayor acceso al poder fortalecedor del Señor. En el templo recibimos protección contra los embates del mundo. ¡Experimentamos el amor puro de Jesucristo y de nuestro Padre Celestial en gran abundancia! Sentimos paz y seguridad espiritual, en contraste con la turbulencia del mundo.
Esta es mi promesa para ustedes: todo aquel que busque con sinceridad a Jesucristo lo hallará en el templo. Sentirán Su misericordia, encontrarán respuestas a sus preguntas más acuciantes y comprenderán mejor el gozo de Su Evangelio.
Pregunta para el estudio
Evalúen su vida con espíritu de oración y pregúntense: ¿qué sacrificio creen que podrían hacer para pasar más tiempo en la Casa del Señor?
Invitaciones y promesas
El Señor les concederá milagros conforme sirvan y adoren en Sus templos
Les ruego que, con espíritu de oración, observen la manera en que emplean su tiempo. Inviertan tiempo en su futuro y en el de su familia. Si tienen acceso posible a un templo, les insto a que encuentren la manera de fijar con regularidad una cita con el Señor para estar en Su sagrada casa, y después asistan a esa cita con puntualidad y gozo. Les prometo que el Señor les proporcionará milagros que Él sabe que necesitan al hacer sacrificios de servir y adorar en Sus templos […].
Para aquellos que han estado ausentes del templo por largo tiempo, los animo a que se preparen y vuelvan lo antes posible.
Si la distancia, los problemas de salud u otras limitaciones les impiden asistir al templo durante una temporada, los invito a fijarse un tiempo regular para repasar en la mente los convenios que han hecho.
Si todavía no les gusta ir al templo, vayan con más frecuencia, no menos. Permitan que el Señor, mediante Su Espíritu, les enseñe y los inspire allí. Les prometo que, con el tiempo, el templo se convertirá en un lugar de seguridad, consuelo y revelación.
El Señor les enseñará en Su casa de instrucción
Cuando vayan a la casa de instrucción del Señor con su recomendación para el templo, con un corazón contrito y una mente inquisitiva, Él les enseñará.
Procurar y recibir las bendiciones del templo marcará una diferencia enorme en su vida
Si me fuera posible hablar personalmente con cada joven adulto y cada joven adulta, les suplicaría que buscaran una compañera o un compañero con quien se puedan sellar en el templo. Quizás se pregunten qué diferencia marcará esto en su vida. ¡Les prometo que marcará una diferencia enorme! Al casarse en el templo y regresar con frecuencia, serán fortalecidos y guiados en sus decisiones.
Si pudiera hablar con cada esposo y cada esposa que aún no se han sellado en el templo, les suplicaría que dieran los pasos necesarios para recibir esa ordenanza culminante que cambia vidas. ¿Marcará eso una diferencia? Únicamente si quieren progresar para siempre y estar juntos para siempre. Desear estar juntos para siempre no lo hará realidad; ninguna otra ceremonia o contrato lo hará.
Si pudiera hablar con cada hombre y cada mujer que anhelan el matrimonio, pero que aún no han encontrado a su eterno compañero o compañera, los instaría a que no esperen a casarse para recibir la investidura en la Casa del Señor. Empiecen ahora a aprender y a experimentar lo que significa estar armado con el poder del sacerdocio.
Y a cada uno de ustedes que han hecho convenios en el templo, les ruego que —de manera devota y constante— procuren comprender los convenios y las ordenanzas del templo. Se abrirán puertas espirituales; aprenderán a separar el velo entre el cielo y la tierra, a pedir a los ángeles de Dios que estén con ustedes y la mejor forma de recibir guía de los cielos. Sus esfuerzos diligentes por hacerlo reforzarán y fortalecerán su cimiento espiritual.
En el templo, somos investidos con el poder del Señor
Mis queridos hermanos y hermanas, esta es mi promesa: Nada los ayudará más a aferrarse a la barra de hierro [es decir, la palabra de Dios] que adorar en el templo con la regularidad que sus circunstancias lo permitan. Nada los protegerá más cuando hagan frente a los vapores de tinieblas del mundo. Nada reforzará más su testimonio del Señor Jesucristo y de Su Expiación, y nada los ayudará más a entender el magnífico plan de Dios. Nada calmará más su espíritu en los momentos de dolor. Nada abrirá más los cielos. ¡Nada!
El templo es la puerta a las bendiciones más grandes que Dios tiene reservadas para cada uno de nosotros, porque el templo es el único lugar sobre la tierra donde podemos recibir todas las bendiciones prometidas a Abraham. Por ello estamos haciendo todo lo que está en nuestro poder, bajo la dirección del Señor, para hacer que las bendiciones del templo estén más al alcance de los miembros de la Iglesia.
Al guardar nuestros convenios del templo, obtenemos mayor acceso al poder fortalecedor del Señor. En el templo recibimos protección contra los embates del mundo. ¡Experimentamos el amor puro de Jesucristo y de nuestro Padre Celestial en gran abundancia! Sentimos paz y seguridad espiritual, en contraste con la turbulencia del mundo.
Esta es mi promesa para ustedes: todo aquel que busque con sinceridad a Jesucristo lo hallará en el templo. Sentirán Su misericordia, encontrarán respuestas a sus preguntas más acuciantes y comprenderán mejor el gozo de Su Evangelio.
Efectuar la obra del templo por sus antepasados enriquecerá su vida de maneras inesperadas
Hoy les hago una promesa: participar en la investigación de historia familiar y preparar la información de sus antepasados que es necesaria para que reciban las bendiciones del templo enriquecerá su vida de maneras inesperadas. Ensanchará su forma de ver la vida, bendecirá a su familia terrenal con mayor armonía y los protegerá de los ataques del adversario. La investigación de historia familiar los ayudará a sentirse parte de algo más grande que ustedes.
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