“Capítulo 3: El ministerio de Jesucristo”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Russell M. Nelson, 2023
“Capítulo 3”, Enseñanzas: Russell M. Nelson
Capítulo 3
El ministerio de Jesucristo
Nada en la historia de la humanidad iguala el prodigio, la magnitud o los frutos de la incomparable vida del Hijo de Dios.
De la vida de Russell M. Nelson
El presidente Russell M. Nelson dijo:
“El profeta José Smith hizo hincapié en la importancia de la misión del Salvador cuando declaró enfáticamente que ‘los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los Apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso’ [Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 51–52].
“Fue esta declaración del Profeta la que incentivó a 15 profetas, videntes y reveladores a publicar y firmar su testimonio para conmemorar el aniversario número 2000 del nacimiento del Señor”.
El presidente Nelson, que en ese entonces era miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, recibió la asignación de supervisar la labor de combinar los testimonios de todos los profetas, videntes y reveladores que vivían en una única declaración. Se aseguró de que cada miembro de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce “participara en ese proceso”.
El resultado fue un documento titulado “El Cristo Viviente: El testimonio de los Apóstoles”. Comienza así: “Al conmemorar el nacimiento de Jesucristo hace dos milenios, manifestamos nuestro testimonio de la realidad de Su vida incomparable y de la virtud infinita de Su gran sacrificio expiatorio. Ninguna otra persona ha ejercido una influencia tan profunda sobre todos los que han vivido y los que aún vivirán sobre la tierra”.
Diecisiete años después de que se publicara el documento, el presidente Nelson hizo referencia a ese “testimonio histórico” en un discurso de la conferencia general. Él dijo:
“A medida que procuran aprender más acerca de Jesucristo, los insto a estudiar ‘El Cristo Viviente’. Cuando dedicamos tiempo a aprender sobre el Salvador y Su sacrificio expiatorio, sentimos el deseo de participar en otro elemento clave para tener acceso a Su poder: elegimos tener fe en Él y seguirlo”.
Enseñanzas de Russell M. Nelson
Nada en la historia de la humanidad iguala la incomparable vida del Hijo de Dios
Veneramos al Hijo de Dios como nuestro Salvador, nuestro Redentor y nuestro Maestro. Vino al mundo a hacer la voluntad de Su Padre [véase 3 Nefi 27:13]. Murió por nosotros y resucitó de la tumba. Su triunfo sobre la muerte trae las bendiciones de la resurrección y la inmortalidad a todo el género humano [véase 1 Corintios 15:20–22]. Nuestra adoración a Él se ejemplifica en este pasaje del Libro de Mormón:
“Hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo […], para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados” [2 Nefi 25:26].
Nada en la historia de la humanidad iguala el prodigio, la magnitud o los frutos de la incomparable vida del Hijo de Dios. Él es nuestro ejemplo y el autor de nuestra fe, y un día vendrá a la tierra de nuevo para comenzar Su prometido reino milenario.
Aunque no conocemos todos los detalles relacionados con [el] nacimiento [del Salvador], ciertamente entendemos la ascendencia única del Niño de Belén. En varios pasajes de las Escrituras se hace la pregunta: “Y su generación, ¿quién la declarará?” [Isaías 53:8]. Declaramos con solemnidad y convicción: Jesús nació de un Padre inmortal y de una madre mortal. De Su Padre inmortal, Jesús heredó el poder de vivir para siempre; de Su madre mortal, heredó el destino de la muerte física […]. Esos singulares atributos eran esenciales para Su misión de expiar los pecados de toda la humanidad […]. Cada uno de nosotros que tenga un testimonio del Señor tiene el privilegio, mediante la fe, de saber de Su linaje divino y de testificar que Jesús es el Hijo del Dios viviente.
Preguntas para el estudio
¿Qué los lleva a regocijarse en Cristo? ¿Qué aspectos de Su vida incomparable los maravillan?
Los nombres, títulos y responsabilidades de Jesucristo son de importancia eterna
Honramos [a Jesucristo] como la persona más importante que haya vivido sobre el planeta Tierra. Él es Jesús el Cristo, nuestro Maestro y más. Tiene numerosos nombres, títulos y responsabilidades, todos ellos de importancia eterna.
[Jesucristo] fue ungido por Su Padre para ser el Salvador del mundo. [Dos de Sus] títulos, el Mesías y el Cristo, designaron Su responsabilidad como el Ungido.
Bajo la dirección del Padre, Jesús fue el Creador de este y otros mundos. Jesús es nuestro Intercesor ante el Padre. Jesús fue el prometido Emanuel, el Gran Yo Soy y el Jehová de la época del Antiguo Testamento.
Fue enviado por Su Padre para llevar a cabo la Expiación, el acto central de toda la historia humana. A causa de Su Expiación, la inmortalidad se convirtió en una realidad para todos, y la vida eterna pasó a ser una posibilidad para aquellos que deciden seguirlo. Estos objetivos son la obra y la gloria del Dios Todopoderoso.
En carácter de nuestro gran Ejemplo, Jesús nos enseñó cómo vivir, amar y aprender; Él nos enseñó cómo orar, perdonar y perseverar hasta el fin.
Él nos enseñó cómo preocuparnos por los demás más que de lo que nos preocupamos por nosotros mismos; Él nos enseñó acerca de la misericordia y la bondad, haciendo verdaderos cambios en nuestra vida por medio de Su poder. Nos enseñó cómo encontrar la paz en el corazón y en la mente. Un día, compareceremos ante Él como nuestro justo Juez y misericordioso Maestro.
El Señor Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Él es el Hijo de Dios, el Santo de Israel. Él es el Ungido. Bajo la dirección del Padre, Él es el Creador de todo lo que ha sido creado. Jesucristo fue el Gran Jehová, el Dios del Antiguo Testamento. Él es el Emanuel prometido. Él es nuestro gran Ejemplo y nuestro Abogado ante el Padre. Gracias a Su Evangelio restaurado, todas las bendiciones de Su sacerdocio están disponibles para todos los seres humanos, si vienen a Él y se perfeccionan en Él.
Preguntas para el estudio
¿Cuál de los títulos de Jesucristo es especialmente significativo para ustedes? ¿Qué les enseñan en cuanto a Él?
Durante la vida terrenal, el Salvador llevó a cabo la Expiación y fue nuestro ejemplo
Durante Su relativamente breve travesía por la vida terrenal, el Salvador logró dos objetivos principales: uno era Su “obra y [Su] gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” [Moisés 1:39]. Al otro lo declaró de manera simple: “ejemplo os he dado, para que así como yo os he hecho, vosotros también hagáis” [Juan 13:15].
Su primer objetivo lo conocemos como la Expiación. Esa fue Su magnífica misión en la vida terrenal […]. Tal misión era exclusivamente de Él. Como nació de una madre mortal y de un Padre inmortal, Él era el único que podía poner Su vida voluntariamente y volverla a tomar. Las consecuencias gloriosas de Su Expiación fueron infinitas y eternas; Él quitó el aguijón de la muerte e hizo que el dolor del sepulcro fuera temporario.
Se sabía desde antes de la Creación y la Caída que era Su responsabilidad llevar a cabo la Expiación; la cual no solo haría posible la resurrección y la inmortalidad de todo el género humano, también nos permitiría ser perdonados de nuestros pecados, bajo ciertas condiciones que Él establecería. Y Su Expiación abrió la vía mediante la cual podíamos estar unidos a Él y a nuestra familia por la eternidad. Consideramos que esa perspectiva es la vida eterna: el mayor don de Dios al hombre.
Nadie más podía llevar a efecto la Expiación. Ninguna otra persona, ni las de mayores riquezas y poder, podría salvar un alma, ni aun siquiera la propia. Y a ninguna otra persona se le requerirá ni se le permitirá derramar sangre para la salvación eterna de otro ser humano. Jesús lo hizo “una vez y para siempre” [Hebreos 10:10] […]. Gracias a la Expiación de Jesucristo, todo el género humano, incluso tantas personas como lo deseen, serán redimidas.
Al condescender a venir a la tierra como el Unigénito del Padre en la carne, fue brutalmente vituperado, escarnecido, escupido y azotado. En el Jardín de Getsemaní, nuestro Salvador tomó sobre Sí todo dolor, todo pecado y toda angustia y sufrimiento que experimentemos alguna vez ustedes y yo, y toda persona que haya vivido o vivirá. Bajo el peso de aquella carga atroz, sangró por cada poro [véase Doctrina y Convenios 19:18]. Todo ese sufrimiento se intensificó cuando lo crucificaron cruelmente en la cruz del Calvario.
Mediante tales atroces experiencias y Su subsiguiente Resurrección —Su Expiación infinita— Él otorgó la inmortalidad a todos y nos rescató a cada uno de nosotros de los efectos del pecado, con la condición de que nos arrepintamos.
El segundo objetivo trascendental del Señor en la mortalidad era servirnos de ejemplo. Su vida ejemplar constituyó Su ministerio en la tierra. Ese ministerio incluyó Sus enseñanzas, parábolas y sermones; abarcó Sus milagros, Su amorosa bondad y Su longanimidad para con los hijos de los hombres. Comprendió también la forma compasiva en que empleó la autoridad del sacerdocio y Su justa indignación al condenar el pecado y al volcar las mesas de los cambistas. Asimismo, incluyó Sus padecimientos: Su propio pueblo se burló de Él, lo azotó y lo repudió (véase Mosíah 15:5); y hasta incluso uno de Sus discípulos […] lo negó […].
El Señor nos pidió que siguiéramos Su ejemplo, y Sus exhortaciones son bien claras:
-
“¿Qué clase de hombres habéis de ser? […] Aun como yo soy” [3 Nefi 27:27].
-
“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” [Mateo 4:19].
-
“Ejemplo os he dado, para que así como yo os he hecho, vosotros también hagáis” [Juan 13:15].
Estos y otros pasajes de Escritura similares no se escribieron como sugerencias, ¡son mandatos divinos! ¡Debemos seguir Su ejemplo! […]. Sin duda, la mejor evidencia de que adoramos a Jesús es emularlo.
Al empezar a comprender quién es Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros, llegamos a entender, hasta cierto punto, la lógica del primer y gran mandamiento: “Amarás […] al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” [Marcos 12:30]. En otras palabras, todo lo que pensemos, hagamos y digamos debe ser una manifestación de nuestro amor por Él.
Pregunta para el estudio
¿Cuáles son algunas de las cosas que el Salvador hizo durante Su ministerio terrenal que los inspiran?
En un día venidero, Jesucristo regresará a la tierra como el Mesías milenario
Recuerden que la plenitud del ministerio de Cristo yace en el futuro. Las profecías de Su Segunda Venida aún deben cumplirse. Nos estamos preparando para el punto culminante de esta última dispensación, cuando la Segunda Venida del Salvador se haga realidad […].
El Señor regresará a la tierra que santificó mediante la misión que allí efectuó en la vida terrenal. Triunfante, vendrá de nuevo a Jerusalén. En vestiduras reales de color rojo para simbolizar Su sangre, la cual brotó de cada poro, regresará a la Ciudad Santa […]. Allí y en todas partes “se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá” (Isaías 40:5; véase también Doctrina y Convenios 101:23). “Se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6).
Gobernará desde dos capitales mundiales: una en la antigua Jerusalén y la otra en la Nueva Jerusalén “edificada sobre el continente americano” (Artículos de Fe 1:10). Desde esos centros, dirigirá los asuntos de Su Iglesia y reino. Aún se construirá otro templo en Jerusalén. Desde ese templo, Él reinará por siempre como Señor de señores. El agua brotará de debajo del templo; las aguas del Mar Muerto serán sanadas.
En ese día, tendrá nuevos títulos y estará rodeado de santos especiales. Él será conocido como “Señor de señores y Rey de reyes, y los que est[én] con él s[erán] llamados, y elegidos y fieles” (Apocalipsis 17:14) a la confianza que se depositó en ellos en la vida terrenal. Entonces Él “reinará para siempre jamás” (Apocalipsis 11:15).
La tierra volverá a su estado paradisíaco y será renovada. Habrá un cielo nuevo y una tierra nueva (véanse Apocalipsis 21:1; Éter 13:9; Doctrina y Convenios 29:23–24).
Es nuestra comisión, es nuestro privilegio, ayudar a preparar al mundo para ese día.
Mis queridos hermanos y hermanas, en un día venidero, Jesucristo regresará a la tierra como el Mesías milenario. Así que hoy los llamo a que redediquen su vida a Jesucristo. Los llamo para que ayuden a recoger al Israel disperso y a que preparen al mundo para la Segunda Venida del Señor. ¡Los llamo para que hablen de Cristo, testifiquen de Cristo, tengan fe en Cristo y se regocijen en Cristo!
Vengan a Cristo y “ofr[ézcanle] [sus] almas enteras” a Él [Omni 1:26]. ¡Ese es el secreto de una vida de gozo!
Lo mejor está por llegar, mis queridos hermanos y hermanas, ¡porque el Salvador viene de nuevo! Lo mejor está por llegar porque el Señor está apresurando Su obra. Lo mejor está por llegar conforme volvamos por completo nuestro corazón y nuestra vida a Jesucristo.
Doy mi solemne testimonio de que Jesucristo es el Hijo de Dios. Soy Su discípulo. Me siento honrado de ser Su siervo. En Su Segunda Venida, “se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá”. ¡Ese día estará lleno de gozo para los justos!
Mediante el poder de las sagradas llaves del sacerdocio que poseo, ¡declaro esta verdad a ustedes y a todo el mundo!.
Pregunta para el estudio
¿Cómo influye su conocimiento de la Segunda Venida de Cristo en sus pensamientos y acciones actuales?
Elijan aprender sobre Jesucristo y ser uno de Sus verdaderos discípulos ahora
¿Cómo pueden progresar en su discipulado? Tengo una invitación para ustedes que les será de ayuda —en realidad es una asignación— si deciden aceptarla. Empiecen esta noche a consagrar una porción de su tiempo cada semana para estudiar todo lo que Jesús dijo e hizo, según se registra en el Antiguo Testamento, porque Él es el Jehová del Antiguo Testamento. Estudien Sus leyes que se registran en el Nuevo Testamento, porque Él es su Cristo. Estudien Su doctrina que se encuentra en el Libro de Mormón, porque no hay otro libro de Escrituras en el que se revele más claramente Su misión y Su ministerio; y estudien Sus palabras en Doctrina y Convenios, ya que Él continúa enseñando a Su pueblo en esta dispensación.
Esto podrá parecer una tarea enorme, pero los animo a que la acepten. Si aprenden todo lo que puedan acerca de Jesucristo, les prometo que su amor por Él, y por las leyes de Dios, crecerá más allá de lo que actualmente se imaginan. Les prometo también que su capacidad de alejarse del pecado aumentará; su deseo de guardar los mandamientos se intensificará tendrán mayor capacidad para alejarse del entretenimiento y de los enredos de aquellos que se burlan de los seguidores de Jesucristo. Para ayudarlos, acudan a la Guía para el Estudio de las Escrituras, bajo el tema “ Jesucristo”.
Estudien todo lo que Jesucristo es procurando, de manera devota y vigorosa, entender lo que cada uno de Sus títulos y nombres significan personalmente para ustedes. Por ejemplo, Él en verdad es su Abogado ante el Padre. Él estará de su lado; él los defenderá; hablará en beneficio de ustedes, en toda ocasión, a medida que ustedes decidan ser más como Él […].
En un día futuro, se presentarán ante el Salvador; la emoción los llevará a derramar lágrimas por estar en Su santa presencia. No encontrarán palabras para agradecerle el que haya pagado por sus pecados, que les haya perdonado cualquier injusticia hacia los demás, que los sanara de los daños y las injusticias de la vida.
Le darán las gracias por fortalecerlos para hacer lo imposible, por convertir sus debilidades en fortalezas, y por hacer posible que vivan con Él y su familia para siempre. Su identidad, Su Expiación y Sus atributos se volverán personales y reales para ustedes.
Pero no tienen que esperar hasta entonces. Elijan ser uno de Sus verdaderos discípulos ya; sean uno que de verdad lo ama y desea servir y liderar como Él lo hizo.
A principios de este año les pedí a los jóvenes adultos de la Iglesia que consagraran un poco de tiempo cada semana para estudiar todo lo que Jesús dijo e hizo, según se registra en los libros canónicos […]. Extendí ese desafío porque yo mismo ya lo había aceptado. Leí y subrayé cada versículo acerca de Jesucristo que aparece bajo el encabezamiento principal y los 57 subtítulos de la guía temática. Cuando terminé ese emocionante ejercicio, mi esposa me preguntó qué efecto tuvo en mí. Le respondí: “¡Soy un hombre diferente!”.
Con todo mi corazón, ruego que la influencia transformadora del Señor logre un profundo cambio en sus vidas […]. Jesús es el Cristo. Su misión y Su ministerio pueden bendecir a cada uno de nosotros ahora y para siempre.
Preguntas para el estudio
¿De qué manera han actuado de acuerdo con la invitación del presidente Nelson de aprender acerca de Jesucristo? ¿Qué diferencia ha marcado el estudio en sus vidas?
Invitaciones y promesas
Elijan aprender acerca de Jesucristo y ser uno de Sus discípulos
¿Cómo pueden progresar en su discipulado? Tengo una invitación para ustedes que les será de ayuda —en realidad es una asignación— si deciden aceptarla. Empiecen esta noche a consagrar una porción de su tiempo cada semana para estudiar todo lo que Jesús dijo e hizo, según se registra en el Antiguo Testamento, porque Él es el Jehová del Antiguo Testamento. Estudien Sus leyes que se registran en el Nuevo Testamento, porque Él es su Cristo. Estudien Su doctrina que se encuentra en el Libro de Mormón, porque no hay otro libro de Escrituras en el que se revele más claramente Su misión y Su ministerio; y estudien Sus palabras en Doctrina y Convenios, ya que Él continúa enseñando a Su pueblo en esta dispensación.
Esto podrá parecer una tarea enorme, pero los animo a que la acepten. Si aprenden todo lo que puedan acerca de Jesucristo, les prometo que su amor por Él, y por las leyes de Dios, crecerá más allá de lo que actualmente se imaginan. Les prometo también que su capacidad de alejarse del pecado aumentará; su deseo de guardar los mandamientos se intensificará tendrán mayor capacidad para alejarse del entretenimiento y de los enredos de aquellos que se burlan de los seguidores de Jesucristo. Para ayudarlos, acudan a la Guía para el Estudio de las Escrituras, bajo el tema “Jesucristo”.
Estudien todo lo que Jesucristo es procurando, de manera devota y vigorosa, entender lo que cada uno de Sus títulos y nombres significan personalmente para ustedes. Por ejemplo, Él en verdad es su Abogado ante el Padre. Él estará de su lado; él los defenderá; hablará en beneficio de ustedes, en toda ocasión, a medida que ustedes decidan ser más como Él […].
Elijan ser uno de Sus verdaderos discípulos ya; sean uno que de verdad lo ama y desea servir y liderar como Él lo hizo.
Todo lo que pensemos, hagamos y digamos debe ser una manifestación de nuestro amor por Jesús
Al empezar a comprender quién es Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros, llegamos a entender, hasta cierto punto, la lógica del primer y gran mandamiento: “Amarás […] al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” [Marcos 12:30]. En otras palabras, todo lo que pensemos, hagamos y digamos debe ser una manifestación de nuestro amor por Él.
Lo mejor está por llegar conforme volvamos por completo nuestro corazón y nuestra vida a Jesucristo
Mis queridos hermanos y hermanas, en un día venidero, Jesucristo regresará a la tierra como el Mesías milenario. Así que hoy los llamo a que redediquen su vida a Jesucristo. Los llamo para que ayuden a recoger al Israel disperso y a que preparen al mundo para la Segunda Venida del Señor. ¡Los llamo para que hablen de Cristo, testifiquen de Cristo, tengan fe en Cristo y se regocijen en Cristo!
Vengan a Cristo y “ofr[ézcanle] [sus] almas enteras” a Él [Omni 1:26]. ¡Ese es el secreto de una vida de gozo!
Lo mejor está por llegar, mis queridos hermanos y hermanas, ¡porque el Salvador viene de nuevo! Lo mejor está por llegar porque el Señor está apresurando Su obra. Lo mejor está por llegar conforme volvamos por completo nuestro corazón y nuestra vida a Jesucristo.
Doy mi solemne testimonio de que Jesucristo es el Hijo de Dios. Soy Su discípulo. Me siento honrado de ser Su siervo. En Su Segunda Venida, “se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá”. ¡Ese día estará lleno de gozo para los justos!
Mediante el poder de las sagradas llaves del sacerdocio que poseo, ¡declaro esta verdad a ustedes y a todo el mundo!.
Videos
Fragmentos de “El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles”
Discursos y artículos relacionados
“El Señor Jesucristo vendrá de nuevo” (Conferencia General de octubre de 2024)
“Jesucristo es nuestro Salvador” (Liahona, abril de 2023)
“El futuro de la Iglesia: Preparar al mundo para la Segunda Venida del Salvador” (Liahona, abril de 2020)
“Los profetas, el liderazgo y la ley divina” (devocional mundial para jóvenes adultos, 8 de enero de 2017)
Véase “Jesús el Cristo: Nuestro Príncipe de Paz” (devocional de Navidad de la Primera Presidencia, 8 de diciembre de 2013)
“Hoy nace el Salvador del mundo” (devocional de la Universidad Brigham Young, 10 de diciembre de 2002)
“Gratitude for the Mission and Ministry of Jesus Christ”, (devocional de la Universidad Brigham Young, 18 de agosto de 1998)
“Jesus the Christ—Our Master and More” (devocional de la Universidad Brigham Young, 2 de febrero de 1992)
“Why This Holy Land?” (Ensign, diciembre de 1989)