Preparación misional: Lección 197
Compartir el Evangelio con naturalidad
Compartir el Evangelio puede ser parte de la vida cotidiana
Ve a “El estudio de las Escrituras” a fin de prepararte espiritualmente para aprender.
Supongan que se les ha invitado a tomar desayuno a la casa de un amigo. En la mesa ven una jarra grande de jugo de naranja recién hecho, de la cual el anfitrión llena su vaso, pero no les ofrece a ustedes. Por fin, ustedes preguntan: “¿Podría darme un vaso de jugo de naranja?”
El anfitrión responde: “Perdone, pensé que a usted no le gustaría el jugo de naranja y no quise ofenderlo ofreciéndole algo que no deseaba”.
Esto suena absurdo, pero no es muy diferente de lo que sucede cuando vacilamos en ofrecer algo que es mucho más dulce que el jugo de naranja (Robert C. Oaks, “El dar a conocer el Evangelio”, Liahona, enero de 2001, pág. 96).
obra misional, jugo de naranja
Objetivo de la lección: Ayudarte a practicar cómo compartir el Evangelio de Jesucristo con otras personas con naturalidad.
Aprende cómo
Por qué compartimos
Estudia tres o más de los siguientes pasajes y busca por qué querrías que tus seres queridos supieran acerca del Salvador. Junto a los pasajes que elijas, haz una nota para completar el siguiente enunciado:
Quiero que mi familia sepa esto porque…
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El Señor habla:
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Isaías habla acerca del Señor:
Superar la vacilación
El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dio algunas sugerencias sobre cómo podemos compartir el Evangelio con las demás personas:
Donde sea que se encuentren en este mundo, hay más que suficientes oportunidades de compartir las buenas nuevas del Evangelio de Jesucristo con las personas a las que conocemos, con las que estudiamos, vivimos, trabajamos y socializamos […].
Lo que les pido es que siempre busquen la oportunidad de sacar a la luz sus creencias en formas normales y naturales con las personas, ya sea en persona o en línea […].
De las maneras que les parezcan naturales y habituales a ustedes, compartan con las personas por qué Jesucristo y Su Iglesia son importantes para ustedes (“La obra misional: Compartir lo que guardan en el corazón”, Liahona, mayo de 2019, págs. 15, 17).
obra misional
¿Qué marca la diferencia entre sentirse “norma[l] y natura[l]” y sentirse incómodo al compartir el Evangelio? ¿Sabes de alguien que hable del Evangelio con naturalidad? Si es así, ¿cómo lo hace?
De los siguientes recursos, estudia uno o ambos como ayuda para ver algunas maneras en las que puedes compartir el Evangelio con las demás personas con naturalidad.
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“Maneras sencillas de amar, compartir e invitar” (2:52).
2:22 -
De qué maneras pueden los jóvenes compartir el Evangelio (sugerencias sobre maneras de compartir el Evangelio)
El método del “efecto de espejo”
El élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó una manera en que puedes crear conversaciones sobre temas del Evangelio:
Conozco a un egresado de BYU que es un gran ejemplo. Él señala que las conversaciones tienen un efecto de espejo; si hablamos del clima, la gente responderá hablando del clima; si hablamos de deportes, la gente responderá hablando de deportes. Este amigo dice que él pregunta a las personas a las que conoce sobre la institución educativa a la que asistieron y las escucha atentamente. Después que responden preguntándole a él sobre su institución educativa, les habla acerca de BYU y entonces comparte su testimonio del Evangelio; y luego, de manera positiva, les ofrece la oportunidad de aprender más con los misioneros. Ha tenido mucho éxito en dar a conocer el Evangelio (“How to Be a Member Missionary”, New Era, febrero de 2015, pág. 48).
obra misional, efecto de espejo
No tienes que ir a la Universidad Brigham Young para usar el método que describió el élder Cook. Los siguientes pasos pueden ayudarte a compartir el Evangelio de una manera normal y natural.
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Elige algo que hayas hecho recientemente o que harás pronto para participar en la Iglesia de Jesucristo o en Su Evangelio.
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Piensa en una pregunta que podrías hacerle a alguien para que resulte más natural compartir lo que escogiste sobre la Iglesia o el Evangelio del Salvador.
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Formula tu pregunta, escucha sinceramente la respuesta y luego comparte lo que elegiste.
Por ejemplo, podrías hacer lo siguiente:
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Pregunta: “¿Qué tal fue tu mañana?”. (Escucha su respuesta). Luego comparte algo así como: “Esta mañana tuve una experiencia muy buena en Seminario aprendiendo…”.
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Pregunta: “¿Tienes planes divertidos para esta semana?”. (Escucha su respuesta). Luego comparte algo así como: “Voy a ir al templo con mi familia el miércoles en la noche para…”.
Profundiza: El efecto de espejo es solo un método para compartir el Evangelio. El presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia, enseñó otros principios en su discurso “Hijos y discípulos” (Liahona, mayo de 2003, pág. 29).
¿Y ahora qué?
El Señor te ayudará a medida que te esfuerces por compartir el Evangelio con los demás. Piensa en ocasiones de la próxima semana en las que podrías compartir el Evangelio y anota las oportunidades en tu cuaderno o teléfono.
Comparte tus pensamientos
Objetivo de la lección: Ayudar a los alumnos a practicar cómo compartir el Evangelio de Jesucristo con otras personas con naturalidad.
Comparte una o más de las opciones siguientes con tu maestro o clase:
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Al menos dos ejemplos de cómo puedes utilizar el método del espejo para compartir el Evangelio de maneras normales y naturales.
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Algo específico que hiciste para lograr el objetivo de esta lección.
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Algunas preguntas que tengas de esta lección. ¿Cómo buscarás las respuestas a tus preguntas?