Isaías 50–57: Lección 124
Isaías 53
Jesucristo llevó “nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”
Visita “El estudio de las Escrituras” a fin de prepararte espiritualmente para aprender.
Nuestras dificultades terrenales pueden hacer que nos preguntemos si alguien entiende lo que estamos viviendo y si alguien puede ayudarnos. Mediante Su sacrificio expiatorio, Jesucristo sintió todo lo que podemos experimentar en la vida terrenal. Gracias a Su Expiación, Él puede ayudarnos en nuestro sufrimiento. Esta lección puede ayudarte a sentir gratitud por lo que el Salvador ha hecho por ti mediante Su Expiación.
Estudiar las Escrituras
Anna y Mira han sido mejores amigas durante años, así que cuando el abuelo de Anna murió, Mira corrió a su casa para ofrecerle consuelo. Anna abrió la puerta llorando. “Lo siento mucho”, dijo Mira. “Sé que es difícil. Mi tío murió el año pasado, así que sé cómo te sientes”.
Anna sonrió cortésmente, pero suspiró para sus adentros. “No, no lo sabes”, pensó ella. “Sabes cómo te sentiste tú. Es diferente, así que no finjas que es lo mismo. Nadie más que yo sabe cómo me siento”.
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¿Estás de acuerdo con los pensamientos de Anna? ¿Es posible entender a la perfección cómo se siente otra persona?
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¿Por qué sería útil si tuvieras a alguien que sepa exactamente cómo te sientes?
Si está disponible, mira “The Savior Understands Me” [El Salvador me comprende] desde 1:45 hasta 3:37.
Gracias a Su Expiación, Jesucristo conoce y comprende perfectamente las experiencias por las que pasamos en la vida. En Isaías 53, el profeta Isaías enseñó sobre el sacrificio expiatorio de Jesucristo.
Isaías 53:3–5 es un pasaje del Dominio de la doctrina. Considera etiquetar los pasajes del Dominio de la doctrina con el tema sobre el que enseñan para que puedas encontrarlos fácilmente más adelante. Memoriza la referencia y la frase clave de las Escrituras: “Ciertamente llevó [Jesucristo] nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”. En un papel escribe la referencia con lápiz y luego borra una nueva palabra o un número cada vez que lo recites hasta que el papel vuelva a quedar en blanco.
Lee Isaías 53:1–12 y marca lo siguiente de dos maneras distintas:
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Lo que el Salvador experimentó como parte de Su Expiación.
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Lo que el Salvador puede hacer por mí gracias a Su Expiación.
Si tienes dificultades para entender algunas frases mientras lees, revisa las notas finales de esta lección para ver posibles interpretaciones. Si lo deseas, haz una nota junto a cada frase que incluya la interpretación posible.
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“No habrá en él atractivo para que le deseemos” (Isaías 53:2).
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“Despreciado y desechado entre los hombres” (Isaías 53:3).
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“Llevó él nuestras enfermedades” (Isaías 53:4).
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“El castigo de nuestra paz fue sobre él” (Isaías 53:5).
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“Por sus heridas fuimos nosotros sanados” (Isaías 53:5).
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“Él dispuso con los inicuos su sepultura” (Isaías 53:9).
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“Jehová quiso quebrantarlo” (Isaías 53:10).
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“Su linaje” (Isaías 53:10).
Revisa las siguientes opciones de estudio. Completa una o más de una.
Opción A
¿Cuáles de mis sentimientos ha sentido Jesús?
Isaías no es el único profeta que ha enseñado que el Salvador entiende lo que sentimos.
Vincula Isaías 53:3–5 con Alma 7:11–13. Luego lee Alma 7:11–13 para saber lo que Alma dijo que Cristo sufrió.
El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó sobre lo profundamente personal que fue el sacrificio del Salvador:
No hay dolor físico, no hay herida espiritual, no hay angustia de alma, pena, enfermedad ni debilidad que ustedes y yo afrontemos en la vida terrenal que el Salvador no haya experimentado primero. En un momento de debilidad quizá clamemos: “Nadie sabe lo que se siente; nadie entiende”. Pero el Hijo de Dios sabe y entiende perfectamente, ya que Él ha sentido y llevado las cargas de cada uno; y gracias a Su infinito y eterno sacrificio (véase Alma 34:14), tiene perfecta empatía y nos puede extender Su brazo de misericordia. Él puede tendernos la mano, conmovernos, socorrernos, sanarnos y fortalecernos para ser más de lo que podríamos ser y hacer lo que no podríamos si nos valiésemos únicamente de nuestro propio poder (“Soportar sus cargas con facilidad”, Liahona, mayo de 2014, pág. 90).
¿Conoces a alguien que luche con el sentimiento de que nadie lo comprende? Utiliza lo que has aprendido de Isaías, Alma y del élder Bednar para escribirle una respuesta a esa persona en tu cuaderno. Cuando hayas terminado, considera compartir con ellos lo que has aprendido.
Opción B
¿Por qué debo volverme a Jesús en lugar de a otra persona?
Si está disponible, mira “Él te brindará ayuda” (4:43).
Basándose en los relatos y pasajes de las Escrituras que has estudiado hoy, responde lo siguiente en tu cuaderno:
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¿Por qué Jesucristo es la mejor persona a la que puedes acudir cuando experimentas pena, aflicción o dolor?
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¿De qué manera has sentido tú, o alguien a quien conoces, el consuelo del Salvador mientras experimentabas pena, aflicción o dolor?
Comparte tus pensamientos
Objetivo de la lección: Ayudarte a sentir gratitud por lo que el Salvador ha hecho por ti mediante Su Expiación.
Comparte una o más de las opciones siguientes con tu maestro o clase:
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Lo que escribiste para alguien que siente que nadie lo comprende.
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La entrada de tu cuaderno que creaste en la opción B.
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Algo específico que hiciste para lograr el objetivo de esta lección.
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Algunas preguntas que tengas sobre esta lección. ¿Cómo intentarás encontrar las respuestas a tus preguntas?