2 Samuel 11–12; 1 Reyes 3; 6–9; 11: Lección 77
2 Samuel 11–12
“No podemos ocultar nuestros pecados del Señor”
Visita “El estudio de las Escrituras” a fin de prepararte espiritualmente para aprender.
Solo ha existido una persona perfecta en la tierra: Jesucristo. Todos nosotros hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (véase Romanos 3:23). La pregunta no es si hemos cedido a la tentación. Más bien, la pregunta es esta: ¿Cómo respondemos cuando nos equivocamos? Esta lección puede ayudarte a reconocer que no puedes esconder tus pecados del Señor, pero que puedes acudir a Él para vencer la tentación.
Estudiar las Escrituras
¿Dónde crees que estás en la siguiente imagen? ¿Cuáles son algunas cosas que el Señor nos invita a hacer para acudir a Él? ¿Qué mentiras podría utilizar Satanás para convencernos de que nos alejemos del Señor?
Dedica un momento a invitar al Espíritu Santo a que te ayude a reconocer los pensamientos o las acciones de tu vida que te acercan al Padre Celestial y a Jesucristo o que te alejan de Ellos.
Con el Señor a su lado, David derrotó a Goliat, venció enemigos en el campo de batalla y llegó a ser rey de Israel. Sin embargo, tomó algunas decisiones que hicieron que se alejara del Señor en lugar de acercarse más a Él.
Lee 2 Samuel 11:1–5. Resalta las decisiones que David tomó que lo llevaron en la dirección equivocada. Podrías etiquetar estos versículos como “decisiones”.
Todos enfrentamos tentaciones que debemos resistir. Sabiendo esto, el Señor nos dio un poderoso mensaje tranquilizador en 1 Corintios 10:13. Lee este versículo en busca de la ayuda que el Señor nos ha prometido. Piensa en lo que esa promesa te ayuda a entender acerca de Él.
En lugar de arrepentirse de sus pecados, David continuó tratando de ocultarlos. Estas son algunas de las cosas que David hizo para encubrir sus pecados:
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Acción |
La decisión de David |
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Acción David se enteró de que Betsabé estaba encinta (2 Samuel 11:5). | La decisión de David David trató de hacer que pareciera que Urías, el esposo de Betsabé, era el padre (2 Samuel 11:6–8, 12). |
Acción Urías no quería volver a casa para estar con Betsabé (2 Samuel 11:9–11, 13). | La decisión de David David envió a Urías al frente de una feroz batalla en la que Urías y otros murieron (2 Samuel 11:14–17). |
Con el tiempo, el profeta Natán se enteró de las acciones de David y habló con él. Lee 2 Samuel 12:1–10 para saber lo que Natán le dijo a David.
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¿Qué es lo que más te llama la atención de esta parábola?
Una verdad importante que podemos aprender de la experiencia de David es la siguiente: No podemos esconder nuestros pecados del Señor. Si lo deseas, escribe una nota con esta verdad al comienzo de 2 Samuel 12.
Revisa las siguientes opciones de estudio. Completa una o más de una. Después, completa la sección “¿Y ahora qué?” al final de la lección.
Opción A
¿Cómo puede ayudarme Dios a resistir la tentación de pecar?
David podría haberse vuelto al Señor muchas veces. Conocer las verdades del Evangelio puede ayudarnos a resistir la tentación de alejarnos del Señor. Basándote en el siguiente cuadro, escoge dos decisiones que alejaron a David del Señor. Lee las enseñanzas correspondientes del Salvador y Sus profetas. Escribe en tu cuaderno cómo el recordar esas verdades podría haber ayudado a David a tomar mejores decisiones.
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Decisión de David |
Enseñanzas del Salvador y de Sus profetas |
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Decisión de David 2 Samuel 11:1: David permaneció en Jerusalén cuando los reyes solían ir al campo de batalla con su ejército. | Enseñanzas del Salvador y de Sus profetas |
Decisión de David 2 Samuel 11:2: David vio a Betsabé bañándose y siguió mirándola. | Enseñanzas del Salvador y de Sus profetas |
Decisión de David 2 Samuel 11:3: David indagó sobre ella. | Enseñanzas del Salvador y de Sus profetas |
Decisión de David 2 Samuel 11:4: Sabiendo que Betsabé estaba casada, David hizo que la trajeran a su palacio. | Enseñanzas del Salvador y de Sus profetas |
Decisión de David 2 Samuel 11:4: David quebrantó la ley de castidad. | Enseñanzas del Salvador y de Sus profetas |
Opción B
¿Qué hago si me he alejado del Señor?
El élder Lynn G. Robbins, de la Presidencia de los Setenta, dijo:
El arrepentimiento es un don de Dios siempre a nuestro alcance que nos permite y nos habilita para ir de fracaso en fracaso sin perder nunca el entusiasmo. El arrepentimiento no es Su plan B por si fallamos. El arrepentimiento es Su plan. Este es el Evangelio de arrepentimiento y, como señaló el presidente Russell M. Nelson, será “un curso de estudio para toda la vida” (“Hasta setenta veces siete”, Liahona, mayo de 2018, pág. 22).
Mira uno o más de los siguientes videos:
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“El Salvador desea perdonar” (5:50)
5:43 -
“Permite que Dios te guíe: De la debilidad a la fortaleza” (desde 2:51 hasta 5:28)
6:13 -
“Repentance: A Joyful Choice [El arrepentimiento: Una gozosa elección]” (4:36)
4:36
Anota en tu cuaderno los pensamientos o sentimientos que desees recordar cuando tú o alguien a quien conozcas se sientan tentados a alejarse del Señor.
¿Y ahora qué?
El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
Mis queridos [y] jóvenes amigos, si el Salvador estuviera aquí en este momento, ¿qué les diría?
Creo que Él comenzaría por expresar Su profundo amor por ustedes […].
Sin embargo, puesto que todos somos débiles e imperfectos, podrían acudirles algunas inquietudes a la mente; quizás recordarían errores que han cometido, ocasiones en que han cedido a la tentación, cosas que desearían no haber hecho o que desean haber hecho mejor.
El Salvador lo percibiría, y creo que los reconfortaría con las palabras que ha pronunciado en las Escrituras:
“No temas”.
“No dud[es]”.
“¡Te[n] ánimo!”
“No se turbe [tu] corazón” (“Jesucristo es la fortaleza de la juventud”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 9).
Escribe en tu cuaderno una carta dirigida a ti mismo que puedas leer en cualquier momento que enfrentes la tentación o cedas a ella. Incluye lo que sabes acerca del Señor y lo que has aprendido de las experiencias de David.
Comparte tus pensamientos
Objetivo de la lección: Ayudarte a reconocer que no puedes esconder tus pecados del Señor, pero que puedes acudir a Él para vencer la tentación.
Comparte una o más de las opciones siguientes con tu maestro o clase:
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Lo que escribiste en la sección “¿Y ahora qué?”.
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Lo que te gustaría recordar de las experiencias de David que pueda ayudarte a volverte al Señor.
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Algo específico que hiciste para lograr el objetivo de esta lección.
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Algunas preguntas que tengas sobre esta lección. ¿Cómo intentarás encontrar las respuestas a tus preguntas?