“Lección 49: Éxodo 20:1–11: Los Diez Mandamientos: Amar a Dios y ponerlo a Él en primer lugar en nuestra vida”, Antiguo Testamento: Manual del alumno de Seminario, 2026
Éxodo 19–20; 24; 31–34: Lección 49
Éxodo 20:1–11
Los Diez Mandamientos: Amar a Dios y ponerlo a Él en primer lugar en nuestra vida
Ve a “El estudio de las Escrituras” a fin de prepararte espiritualmente para aprender.
El Padre Celestial y Jesucristo nos aman a todos y desean que los elijamos a Ellos primeramente en nuestra vida. Después de liberar a los israelitas de Egipto, el Señor los guio al monte Sinaí para hacer un convenio con Él. Allí reveló los Diez Mandamientos para ayudarlos a amarlo a Él más que a cualquier otra cosa. Esta lección puede ayudarte a amar a Dios y ponerlo a Él en primer lugar.
Estudiar las Escrituras
Imagina que un amigo te pregunta: “¿Qué mandamiento cree tu iglesia que es el más importante?”. ¿Qué dirías?
Una vez le hicieron una pregunta similar a Jesús.
Lee Mateo 22:36–40 y busca lo que Él respondió. Podrías etiquetar el pasaje como “mandamientos”.
Una manera de ver los mandamientos es considerarlos como oportunidades para amar a Dios o a tu prójimo.
Lee Éxodo 20:3–17. Este pasaje contiene los Diez Mandamientos. A medida que leas, marca los primeros cuatro mandamientos acerca de amar a Dios con un estilo. Marca los seis restantes sobre amar a tu prójimo, con otro estilo.
Éxodo 20:3–17 es un pasaje del Dominio de la doctrina. Considera etiquetar el tema que se enseña en los pasajes del Dominio de la doctrina para que puedas encontrarlo fácilmente más adelante. Memoriza la referencia y la frase clave del pasaje, “Los Diez Mandamientos”. Si se encuentra disponible, también podrías ver el video “10 Commandments Memorization Trick [Truco para memorizar los 10 mandamientos]” (2:12) para aprender a memorizar cada mandamiento que recibió Moisés.
Esta lección se centrará en cómo los primeros cuatro mandamientos te ayudan a amar a Dios.
Revisa las opciones de estudio que se muestran a continuación. Completa una o más de una. Después, completa la sección “¿Y ahora qué?” al final de la lección.
Opción A
¿Qué “otros dioses” podríamos poner antes que a Dios?
Lee Doctrina y Convenios 1:16.
El presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia, enseñó lo siguiente:
Ofendemos a Dios cuando “[honramos]” a otros dioses, cuando tenemos otras prioridades más importantes. ¿A qué “otras prioridades” dan su “honra” las personas […] de nuestros días antes que a Dios? Considera estas posibilidades, todas muy comunes en nuestro mundo:
Tradiciones culturales y familiares
Lo políticamente correcto
Aspiraciones profesionales
Posesiones materiales
Actividades recreativas
Poder, prominencia y prestigio
Si ninguno de estos ejemplos parece aplicarse a ninguno de nosotros, probablemente podemos sugerir otros que sí lo harán. El principio es más importante que los ejemplos individuales. El principio no es si tenemos otras prioridades; la pregunta que plantea el segundo mandamiento es “¿Cuál es nuestra prioridad suprema?”. ¿Nos inclinamos ante dioses u honramos otras prioridades antes que a Dios, a quien profesamos adorar? (Véase “No tendrás dioses ajenos”, Liahona, noviembre de 2013, págs. 72–73).
Opción B
¿Qué significa tomar el nombre del Señor en vano?
Lee Doctrina y Convenios 63:60–64.
El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, compartió lo siguiente:
La palabra hebrea traducida como “tomarás” significa “izar” o “portar”, como lo haríamos con un estandarte que identifique a uno mismo con una persona o con algún grupo. La palabra traducida como “vano” significa “vacío” o “engañoso”. Así, pues, el mandamiento de no tomar el nombre del Señor en vano puede significar: “No te identificarás como discípulo de Jesucristo a menos que te propongas representarlo bien” (“Cómo acceder al poder de Dios a través de los convenios”, Liahona, mayo de 2023, pág. 36).
Opción C
¿Cómo puedo acercarme más al Señor al santificar el día de reposo?
Lee Éxodo 31:13, 16–17.
El presidente Russell M. Nelson explicó lo siguiente:
En mi juventud estudiaba las listas que otras personas habían recopilado de lo que se podía y lo que no se podía hacer en el día de reposo. No fue sino hasta más adelante que aprendí de las Escrituras que mi conducta y mi actitud en el día de reposo constituían una señal entre mi Padre Celestial y yo [véanse Éxodo 31:13; Ezequiel 20:12, 20]. Con ese entendimiento, ya no necesité más listas de lo que se podía y no se podía hacer. Cuando tenía que tomar una decisión en cuanto a si una actividad era o no era apropiada para el día de reposo, simplemente me preguntaba a mí mismo: “¿Qué señal quiero darle a Dios?”. Esa pregunta hizo que mis opciones respecto al día de reposo fueran bien claras […].
¿Qué señal le darán al Señor para mostrarle el amor que sienten por Él? (“El día de reposo es una delicia”, Liahona, mayo de 2015, pág. 130).
¿Y ahora qué?
Busca la guía del Padre Celestial por medio del Espíritu Santo para decidir lo que puedes hacer para poner a Dios en primer lugar en tu vida.
Piensa en los dos grandes mandamientos: Amar a Dios y amar a tu prójimo. Dibuja en tu cuaderno o en una hoja de papel un número 1 grande. Hazlo lo suficiente grande como para escribir en su interior, o bien, deja espacio para escribir al lado.
Escribe dentro del número 1, o junto a él, lo que puedes hacer para poner a Dios en primer lugar. En tu cuaderno, responde las preguntas siguientes:
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¿De qué manera hacer esto te ayuda a amar a Dios y a ponerlo en primer lugar en tu vida?
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¿Cómo podría bendecirte el Señor por hacer esto?
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¿Qué desafíos podrías encontrar al hacerlo? ¿Qué puedes hacer para superarlos?
Comparte tus pensamientos
Objetivo de la lección: Ayudarte a amar a Dios y ponerlo en primer lugar.
Comparte una o más de las opciones siguientes con tu maestro o clase:
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Lo que registraste mientras estudiabas las opciones que elegiste.
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La entrada en tu cuaderno con el número 1.
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Algo específico que hiciste para lograr el objetivo de esta lección.
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Algunas preguntas que tengas sobre esta lección. ¿Cómo intentarás encontrar las respuestas a tus preguntas?