Seminario
Isaías 61: La misión de Jesús, el Mesías


“Isaías 61: La misión de Jesús, el Mesías”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026

“Isaías 61: La misión de Jesús, el Mesías”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario

Isaías 58–66: Lección 128

Isaías 61

La misión de Jesús, el Mesías

Jesus healing a lame man.  Outtakes include some of the other cast members, Jesus and disciples, and Jesus helping the lame man up by the hand.

En Isaías 61, Isaías enseñó acerca de la misión de Jesucristo en el plan del Padre Celestial para sanarnos, liberarnos, darnos consuelo y salvarnos. Es posible que algunas personas a veces no estén seguras de que Jesucristo nos proporciona esa ayuda y consuelo en nuestra vida. Esta lección puede ayudar a los alumnos a aumentar su confianza en la capacidad del Salvador para sanarnos, liberarnos y darnos consuelo.

Preparación del alumno: Invite a los alumnos a considerar las pruebas que han visto en sus vidas o en la vida de otras personas de que Jesucristo sana, consuela y eleva a las personas en la actualidad. Pídales que acudan a clase preparados para compartir sus ideas.

Posibles actividades de aprendizaje

Nuestra necesidad del Mesías

A fin de ayudar a los alumnos a reconocer la necesidad que tenemos de Jesucristo, considere comenzar la clase mostrando la imagen que representa a la mujer del Nuevo Testamento que padecía de flujo de sangre (véase Marcos 5:24–34).

Pida a los alumnos que digan lo que saben acerca de su situación. Si es necesario, explique que tenía un problema de salud, “padecía de flujo de sangre desde hacía doce años” (Marcos 5:25). “Había gastado todo lo que tenía” procurando que los médicos la curaran, pero la enfermedad solo empeoraba (Marcos 5:26). Según la ley de Moisés, alguien que padecía de flujo de sangre era considerado impuro (véase Levítico 15:19–33), por lo que es probable que esa mujer fuera excluida de la sociedad de alguna manera durante esos doce años.

Haga las siguientes preguntas mientras muestra la imagen.

  • ¿Cómo imaginas que se pudo sentir la mujer?

  • ¿Cómo podría un adolescente experimentar pensamientos o sentimientos similares hoy en día?

Los alumnos pueden incorporar la revelación personal a su estudio reflexionando sobre sus vidas y circunstancias. Una manera de ayudarlos a hacerlo podría ser mostrarles las siguientes instrucciones o algo similar:

Piensa en los desafíos que tú o alguien a quien conoces está enfrentando en este momento y cómo se necesita la ayuda del Salvador. Isaías profetizó cómo el Salvador podría ayudarnos a nosotros y a esa mujer. Al estudiar hoy Isaías 61, busca la guía del Espíritu para que te ayude a ver la forma en que el Padre Celestial y Jesucristo obran en tu vida.

La misión del Mesías

A fin de preparar a los alumnos para estudiar Isaías 61, escriba en la parte superior de la pizarra la siguiente frase: El Padre Celestial envió a Jesucristo para…

En Isaías 61, Isaías profetizó acerca del Salvador y Su misión. En estos versículos Isaías habla de manera mesiánica o como si el Salvador estuviera diciendo esas palabras.

Lee Isaías 61:1–3 y completa el enunciado de la pizarra: El Padre Celestial envió a Jesucristo para…

Si lo desea, explique que ungido en el versículo 1 significa que Jesucristo fue apartado o enviado con un propósito específico. “Cristo (vocablo griego) y Mesías (vocablo hebreo) significan ‘el ungido’” (“Jesucristo”, Guía para el Estudio de las Escrituras).

También puede explicar que manso, en el contexto del versículo 1, podría significar pobre, afligido o humilde.

  • ¿Qué encontraste que te ayude a entender cómo el Salvador puede ayudar a alguien hoy en día?

Puede escribir en la pizarra lo que los alumnos compartan o invitarlos a que ellos lo hagan. A medida que respondan, podrían completar el siguiente enunciado: El Padre Celestial envió a Jesucristo para…

  • Predicar el Evangelio a los pobres, los afligidos y los humildes (véase el versículo 1).

  • Sanar a los quebrantados de corazón (véase el versículo 1).

  • Liberar a los cautivos (véase el versículo 1).

  • Consolar a todos los que lloran (véase el versículo 2).

  • Dar gloria y gozo a quienes están apesadumbrados (véase el versículo 3).

Hacer preguntas de seguimiento es una técnica eficaz para ayudar a los alumnos a analizar lo que acaban de estudiar en las Escrituras o lo que han oído decir a alguien. Podría considerar hacer preguntas de seguimiento como las siguientes para ayudarlos a pensar en el significado del texto: “¿De qué maneras puede alguien estar cautivo?” o “¿Qué creen que significa que nos dará ‘gloria en lugar de ceniza’?”.

Reconocer cómo el Salvador cumple Su misión

Si lo desea, comparta el siguiente resumen de Lucas 4:16–21 con los alumnos.

Durante Su vida en la tierra, Jesucristo leyó Isaías 61 en la sinagoga de Nazaret, su ciudad natal. Por medio de las palabras de Isaías, Jesucristo testificó que Él era el Mesías prometido enviado por el Padre Celestial con la misión de sanar, liberar, consolar y salvar (véase Lucas 4:16–21).

A fin de ayudar a los alumnos a comenzar a ver cómo el Salvador puede cumplir Su misión en sus vidas, podría invitarlos a estudiar ejemplos de las Escrituras en grupos.

Elige uno de los enunciados de la pizarra y estudia un ejemplo de las Escrituras en el que el Salvador cumpla Su misión ayudando a alguien con su desafío particular. Puedes utilizar el ejemplo de las Escrituras que se proporciona o buscar otro. También puedes pensar en un ejemplo actual.

Mientras estudias, busca respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué te enseña este relato acerca de cómo Jesucristo puede cumplir Su misión para ti en tu vida?

  • ¿Qué te enseña este relato sobre cómo puedes invitar Su poder en tu vida?

    Mientras los alumnos estudian, esté disponible para responder cualquier pregunta que puedan tener.

    Cuando hayan terminado de estudiar, puede invitar a los alumnos a compartir lo que aprendieron que podría ayudar a alguien que esté enfrentando un desafío difícil.

    ícono de SeminarioHacer preguntas que inviten a los alumnos a reflexionar en sus experiencias personales, como las siguientes, puede ayudarlos a reconocer el amor, el poder y la misericordia de Jesucristo en sus vidas. (Para obtener capacitación adicional sobre cómo hacer invitaciones que ayuden a los alumnos a reconocer el amor, el poder y la misericordia del Señor, véase “Ayude a los alumnos a reconocer el amor, el poder y la misericordia del Señor en sus vidas” en Habilidades para el desarrollo del maestro).

    Si cree que los alumnos se beneficiarían de ver un ejemplo actual antes de compartir sus experiencias, pueden ver la experiencia de Darlyn en “Sentir el amor y la bondad del Señor en las pruebas” (4:18).

    4:18
  • ¿De qué manera has visto a Jesucristo cumplir Su misión en tu vida o en la vida de alguien a quien conoces?

Compartir lo que crees sobre Él

Conceda tiempo a los alumnos para reflexionar sobre cómo puede influir lo que han aprendido en sus vidas fuera de la clase. La siguiente actividad se relaciona con el desafío que pensaron al comienzo de la clase.

Escribe un mensaje hoy a la persona en la que estabas pensando y que actualmente está atravesando un momento difícil en su vida (podrías ser tú mismo). Busca la ayuda del Espíritu para que te guíe mientras escribes. En la carta, comparte verdades o experiencias que hayas oído y aprendido hoy sobre el Salvador que creas que podrían animar o brindar esperanza a esa persona.

Considere terminar con su testimonio de Jesucristo y Su poder.