Seminario
Salmos 61–86: “Escucha, oh Dios, mi oración”


“Salmos 61–86: ‘Escucha, oh Dios, mi oración’”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026

“Salmos 61–86: ‘Escucha, oh Dios, mi oración’”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario

Salmos 49–51; 61–66; 69–72; 77–78; 85–86: Lección 105

Salmos 61–86

“Escucha, oh Dios, mi oración”

A women with her hands together, she is praying

Probablemente puedas pensar en momentos de tu vida en los que deseaste acercarte al Padre Celestial. Muchos de los salmos son oraciones sinceras que dan un ejemplo de cómo acercarse al Padre Celestial con humilde fe. La oración es una herramienta poderosa que permite a cualquier persona, en cualquier momento, acudir a Dios en busca de consuelo, fortaleza o guía. Al igual que con muchas herramientas, podemos aprender a usar la oración con mayor eficacia. Esta lección ayudará a los alumnos a comunicarse de manera más significativa con el Padre Celestial por medio de la oración.

Preparación del alumno: Considere invitar a los alumnos a prestar atención, desde este momento hasta la próxima clase, a cómo sienten que se conectan con el Padre Celestial en sus oraciones.

Posibles actividades de aprendizaje

Cuidadosos vs. despreocupados

Antes de la clase, escriba en la pizarra “cuidadoso” y “despreocupado”, y asegúrese de que los alumnos comprendan las siguientes definiciones de estas palabras. Cuidadoso: hecho con reflexión o atención. Despreocupado: relajado o descuidado.

Considere la posibilidad de organizar a los alumnos de dos en dos o en grupos pequeños para que compartan cómo creen que sería ser cuidadoso o despreocupado en las siguientes actividades. Como alternativa, podría invitar a los grupos a proponer cosas con las que sean cuidadosos y cosas con las que sean despreocupados.

Practicar un deporte

Aprender a tocar un instrumento

Tareas escolares

Cuando los alumnos hayan tenido la oportunidad de hablar, escriba “oración” en la pizarra.

  • ¿En qué podría consistir el hecho de ser cuidadosos o despreocupados en la oración?

Invite a los alumnos a pensar en cómo elevan ellos actualmente sus oraciones. La siguiente es una forma de hacerlo. Asegure a los alumnos que no compartirán sus respuestas con nadie más.

En silencio, considera tus respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Considerarías que tus oraciones son más cuidadosas o despreocupadas? ¿Por qué?

  • ¿Qué bendiciones podrías recibir si tus oraciones fueran más cuidadosas y significativas?

Las anteriores preguntas pueden ayudar a los alumnos a pensar en las circunstancias actuales de sus vidas.

ícono de SeminarioCuando los alumnos entienden el modo en que lo que están aprendiendo se relaciona con las circunstancias de su vida, es más probable que pongan en práctica las enseñanzas del Salvador en sus vidas. Usted puede ayudarlos a encontrar esa relevancia personal proporcionando indicaciones que los ayuden a reflexionar sobre las circunstancias actuales de sus vidas. (Para obtener capacitación adicional sobre cómo crear experiencias de aprendizaje relevantes, véase “Ayude a los alumnos a encontrar relevancia personal en la doctrina de Jesucristo”, en Habilidades para el desarrollo del maestro, 2022).

Podría invitar a los alumnos a hacer preguntas que puedan tener sobre la oración.

Muchos de los salmos son oraciones sinceras que dan un ejemplo de cómo acercarse al Padre Celestial con humilde fe. A medida que los estudies, sé sensible a los pensamientos y sentimientos del Espíritu Santo en cuanto al modo de comunicarte de manera más significativa con el Padre Celestial por medio de la oración.

Los salmos pueden enseñarnos acerca de la oración

A fin de ayudar a los alumnos a comprender las maneras en que pueden comunicarse de manera más significativa con el Padre Celestial por medio de la oración, considere mostrar los siguientes pasajes de las Escrituras y preguntas en la pizarra. Los alumnos podrían leer un pasaje y luego pensar en cómo responde a una o más de las preguntas.

Podría ser útil reproducir música instrumental tranquila mientras los alumnos estudian.

Lee al menos tres de los siguientes pasajes de las Escrituras en busca de respuestas a una o más de las preguntas que siguen.

Salmo 55:16–17

Salmo 61:1–3

Salmo 63:1–7

Salmo 69:13–18

Salmo 86:3–12

  • ¿Cuándo debería orar al Padre Celestial?

  • ¿Cómo puedo ser más cuidadoso en mis oraciones?

  • ¿Cómo debería ser mi actitud cuando me dirijo al Padre Celestial en oración?

Invite a los alumnos a compartir lo que hayan encontrado. Como parte del análisis, escriba el siguiente enunciado incompleto en la pizarra: Nuestras oraciones al Padre Celestial pueden llegar a ser más significativas a medida que…

Pida a los alumnos que completen el enunciado con lo que aprendieron acerca de la oración en los salmos que leyeron. Los siguientes son algunos ejemplos de lo que podrían decir:

oro a cualquier hora del día (véase Salmo 55:16–17).

oro cuando me siento agobiado (véase Salmo 61:2).

oro para pedir ayuda (véase Salmo 69:13–18).

oro para pedir misericordia (véase Salmo 86:3–5).

oro con una actitud de amor, reverencia y alabanza (véanse Salmo 63:4–6; Salmo 86:8–13).

Orar con amor y reverencia al Padre Celestial

Esta parte de la lección se centra en esta verdad: Nuestras oraciones al Padre Celestial pueden llegar a ser más significativas si oramos con una actitud de amor, reverencia y alabanza.

Una manera en que podemos orar al Padre Celestial con una actitud de mayor amor y reverencia es mediante el tono y el lenguaje de nuestra oración.

El presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia, enseñó:

Official Portrait of President Dallin H. Oaks taken March 2018.

El lenguaje especial de la oración adquiere distintas formas de expresión en los diferentes idiomas, pero el principio siempre es el mismo. Al dirigirnos a nuestro Padre Celestial en oración lo hacemos utilizando palabras que en ese idioma expresan amor, respeto, reverencia y cercanía […].

Lo que deseamos es seguir las enseñanzas del Salvador que dicen: “Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo 6:7; véase también 3 Nefi 13:7). Nuestras oraciones deben ser sencillas, directas y sinceras (“El lenguaje de la oración”, Liahona, julio de 1993, págs. 17, 19).

Podría explicar que podemos mostrar amor y respeto hacia el Padre Celestial si nos dirigimos a Él con palabras que denoten reverencia. Para obtener más información, véase “El lenguaje de la oración”, Liahona, julio de 1993.

Piensa en el lenguaje que utilizas en tus oraciones y en cómo refleja tus sentimientos por el Padre Celestial.

  • ¿Por qué valdría la pena el esfuerzo de utilizar un lenguaje respetuoso y reverente en tus oraciones?

Lee Mateo 6:5–13 para saber cómo Jesucristo fue ejemplo de amor y reverencia al Padre Celestial en oración.

  • ¿Qué aprendes de las enseñanzas y del ejemplo del Salvador que pueda influir en la forma en que oras?

  • ¿De qué forma la oración sincera ha bendecido tu vida?

Puesta en práctica

El siguiente diagrama puede ayudar a los alumnos a pensar en maneras de poner en práctica lo que aprendieron acerca de la oración. Invítelos a dibujar el diagrama en el diario de estudio y a que escriban respuestas a las preguntas que hay en cada sección del gráfico.

Ayude a los alumnos a reconocer que lo que escribieron son cosas que pueden comenzar a poner en práctica hoy, e invítelos a actuar de acuerdo con una o dos de las cosas que escribieron. Si ellos pueden, podría invitarlos a tomar una fotografía de su gráfico para recordar lo que escribieron.

Considere compartir su testimonio de cómo podemos comunicarnos con el Padre Celestial de maneras significativas por medio de la oración.