“Invitar a todos a recibir el Evangelio”, Temas y preguntas, 2023
Guía para el estudio del Evangelio
Invitar a todos a recibir el Evangelio
Cómo invitamos amorosamente a los hijos de Dios a recibir Sus bendiciones
Imagine que está caminando con un amigo. El camino es oscuro, pero tiene una linterna para iluminar el sendero. Podría usar la linterna solo para que le resulte más fácil a usted ver lo que hay más adelante, pero como quiere que el camino de su amigo sea más fácil, también comparte su luz con él.
Invitamos a todos a recibir el Evangelio de Jesucristo por la misma razón: el Evangelio ilumina nuestro trayecto por la vida. Responde las preguntas del alma y nos da perspectiva, paz y gozo. Así que lo compartimos con los hijos de Dios porque los amamos y queremos que todos se beneficien de Su luz (véase 3 Nefi 18:24).
¿Qué significa invitar a todos a recibir el Evangelio de Jesucristo?
Como Santos de los Últimos Días, nos esforzamos por invitar a todos a recibir el Evangelio de Jesucristo porque es un “evangelio de paz, de […] las buenas nuevas” (Romanos 10:15). Invitamos a otras personas a recibir el Evangelio “mediante la palabra y el ejemplo”. Esto puede consistir en compartir el Evangelio en la vida cotidiana, servir como misioneros y “ayudar a los miembros nuevos y a los que regresan a la Iglesia a progresar a lo largo de la senda de los convenios”. Cuando ayudamos a otros a que “reciban el Evangelio restaurado mediante la fe en Jesucristo y Su Expiación, el arrepentimiento, el bautismo, la recepción del don del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin”, podemos experimentar verdadero gozo.
Reseña del tema: Obra misional
Guías para el estudio del Evangelio relacionadas: Iglesia de Jesucristo, Conversión, Convenio sempiterno, Recogimiento de Israel
Sección 1
Ayudamos a Dios a llevar a cabo Su obra cuando invitamos a todos a recibir el Evangelio de Jesucristo
Dios desea que todos Sus hijos escuchen el Evangelio de Jesucristo para que todos puedan recibir sus bendiciones. Una manera en que el Señor lleva Su Evangelio a los demás es llamándonos a “declarar su palabra entre los de su pueblo” (3 Nefi 5:13). Sentimos gozo cuando compartimos Su palabra y damos a los demás la oportunidad de venir a Jesucristo y sentir Su consuelo, esperanza y paz.
Algo en qué pensar
-
Cada alma es preciada para Dios. Él quiere que todos volvamos a Él. Lea Doctrina y Convenios 18:10–16 y piense en el valor de los hijos de Dios. ¿Por qué desea el Señor que comparta el Evangelio con los demás? Piense en alguien que haya compartido el Evangelio con usted o que lo haya ayudado a venir a Cristo. ¿De qué manera sería diferente su vida si esa persona no hubiera compartido la luz del Salvador con usted? Anote sus impresiones y luego escriba cómo podría compartir Su palabra con los demás.
-
Tenemos éxito al compartir el Evangelio cuando invitamos a otras personas a aprender sobre él o simplemente a venir y ver de qué se trata. Es posible que acepten nuestra invitación, o tal vez no. Lea la sección titulada “Compartan su historia” del mensaje del élder Dieter F. Uchtdorf titulado “Su gran aventura”. Piense a quién podría invitar a aprender acerca del Evangelio o a quién podría invitar de nuevo. ¿Cómo podría demostrar su amor y respeto por esa persona cuando la invite? ¿Cómo podría eso ayudar a esa persona a sentir el amor que el Salvador le tiene?
Actividades para aprender con otras personas
-
Cuando compartimos el Evangelio de Jesucristo, es importante conectar con los demás de la manera que ellos quieren o necesitan. Lean juntos algunas ideas sobre cómo hacer esto en “Encuentre personas en la situación personal en que ellas estén”, en el capítulo 9 de Predicad Mi Evangelio: Una guía para compartir el Evangelio de Jesucristo. Hablen sobre las preguntas e ideas de esta sección e intercambien otras ideas. Luego, hagan una dramatización de una conversación en la que inviten a alguien a aprender acerca del Evangelio. Después, pongan en práctica esos principios en su propia vida al invitar a otras personas a venir a Cristo.
-
Lean juntos Doctrina y Convenios 4 y hablen sobre quiénes son llamados a compartir el Evangelio de Jesucristo (véase el versículo 3). Luego, analicen los atributos cristianos que se mencionan en los versículos 5–6 y cómo pueden ayudarnos a compartir Su palabra. Podrían participar juntos en un juego que los ayude a recordar esos atributos. Comiencen lanzando una pelota a alguien de su grupo. Cuando esa persona atrape la pelota, pídanle que nombre uno de los atributos que analizaron. Continúen con el juego hasta que se hayan mencionado todos los atributos. Podrían jugar varias rondas y ver si pueden hacerlo cada vez más rápido. Elijan un atributo en el que puedan trabajar y observen con el tiempo cómo los ayuda a invitar a otras personas a recibir el Evangelio de Jesucristo.
Más información
-
M. Russell Ballard, “El papel esencial de los miembros en la obra misional”, Liahona, mayo de 2003, págs. 37–40
-
D. Todd Christofferson, “Compartir el mensaje de la Restauración y de la Resurrección”, Liahona, mayo de 2020, págs. 110–113
-
Guía para el Estudio de las Escrituras, “Obra misional”, Biblioteca del Evangelio
Sección 2
Podemos ayudar a los demás a recibir el Evangelio de Jesucristo cuando amamos, compartimos e invitamos
Como miembros de la Iglesia, queremos que todos reciban el Evangelio de Jesucristo porque “amamos a Dios y a Sus hijos” y queremos que los demás sientan el mismo gozo que nosotros. Llevar el Evangelio a los demás es sencillo: solo tenemos que amar, compartir e invitar. A veces hacemos esto por medio del servicio misional en la Iglesia. La mayoría de las veces, amamos, compartimos e invitamos al vivir los principios del Evangelio y al hablar de nuestras creencias de formas normales y naturales. Al compartir el Evangelio con las personas en todas partes, ayudamos a preparar a los hijos de Dios para la vida eterna.
Algo en qué pensar
-
A veces queremos compartir el Evangelio de Jesucristo, pero no sabemos por dónde empezar. Repase el mensaje del élder Gary E. Stevenson titulado “Amar, compartir, invitar” para recibir inspiración sobre cómo compartir el Evangelio de maneras normales y naturales. Luego, lea Mateo 7:7 y 3 Nefi 18:20 y medite sobre cómo podría pedir la ayuda del Señor para compartir Su Evangelio con los demás, incluso con sus amigos, vecinos y seres queridos. Ore para recibir Su guía y luego busque oportunidades misionales. Anote de qué formas ve la mano del Señor cuando invita amorosamente a otras personas a aprender acerca de Su Evangelio.
-
En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenemos la oportunidad de servir como misioneros. Lea “Predicar el Evangelio de paz” del presidente Russell M. Nelson y “Cuán grande será su gozo” del élder Ronald A. Rasband. ¿Por qué necesita el Señor misioneros de todas las edades para llevar Su Evangelio a los demás? ¿Cómo los bendice por sus esfuerzos? Piense de qué maneras ha visto a misioneros seguir los principios de amar, compartir e invitar a fin de ayudar a los demás a venir a Cristo. ¿Qué puede hacer para seguir el ejemplo de ellos? También podría meditar si puede servir en una misión y comenzar a prepararse para la oportunidad.
Actividades para aprender con otras personas
-
En su mensaje titulado “La obra misional: Compartir lo que guardan en el corazón”, el élder Dieter F. Uchtdorf dio cinco sugerencias sencillas para compartir el Evangelio. Repasen juntos estas sugerencias y hablen sobre cómo podemos ponerlas en práctica en nuestra propia vida. También podrían ver “Maneras sencillas de amar, compartir e invitar” o “Jóvenes: Maneras sencillas de amar, compartir e invitar” y analizar cómo podemos compartir el Evangelio con los demás de maneras naturales. A medida que se sientan inspirados, practiquen estos principios al compartir el Evangelio de manera natural en su vida diaria. Podrían reunirse de nuevo para hablar sobre sus esfuerzos y lo que aprendieron sobre la obra misional durante el proceso.
-
Servir en una misión puede ser una oportunidad que les cambie la vida. Lean “El servicio misional bendijo mi vida para siempre” del presidente M. Russell Ballard para conocer algunas de las bendiciones que se reciben del servicio misional. Si han prestado servicio en una misión, consideren compartir cómo este servicio bendijo su vida. Luego analicen cómo los miembros de la Iglesia tienen la oportunidad de amar, compartir e invitar como misioneros de tiempo completo, misioneros de servicio y misioneros mayores, y hablen sobre sus distintas responsabilidades. También podrían cantar juntos “A donde me mandes iré” y analizar cómo el Señor nos ayudará a amar, compartir e invitar dondequiera que Él nos pida que sirvamos (véase 1 Nefi 3:7).
Más información
-
Dallin H. Oaks, “Compartir el Evangelio restaurado”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 57–60
-
Gary E. Stevenson, “Cómo nutrir y compartir su testimonio”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 111–114
-
Neil L. Andersen, “Es un milagro”, Liahona, mayo de 2013, págs. 77–80
-
Compartir el Evangelio: recursos de la Biblioteca del Evangelio