“La traducción del Libro de Mormón”, Temas y preguntas, 2025
Preguntas sobre la Iglesia y el Evangelio
La traducción del Libro de Mormón
Buscar respuestas a nuestras preguntas puede acercarnos más a Jesucristo si ponemos en práctica principios sólidos. Estudiar fuentes confiables es importante cuando se buscan respuestas a preguntas relacionadas con el Evangelio. Vea el tema “Consulte fuentes confiables” para explorar más consejos sobre cómo responder preguntas.
Reseña
El Libro de Mormón llegó a nosotros a través de una serie de eventos milagrosos. Es la traducción de un antiguo registro grabado en planchas que fue preservado durante siglos y que un ángel llamado Moroni confió a José Smith. La traducción no se llevó a cabo utilizando métodos tradicionales, sino por revelación divina. José dictó el libro a los escribientes a un ritmo vertiginoso, completando casi toda la traducción entre abril y junio de 1829.
José Smith no ofreció muchos detalles sobre el proceso de traducción y en aquel momento se crearon pocos registros que lo describieran. Gran parte de lo que sabemos proviene de relatos de testigos presenciales registrados posteriormente. Eso significa que no tenemos una comprensión completa de cómo ocurrió el milagro de la traducción ni de hasta qué punto los métodos de José cambiaron con el tiempo.
Lo que sí sabemos es que la traducción fue divinamente inspirada. José Smith declaró que tradujo el registro “por el don y el poder de Dios”. Quienes observaron el proceso de traducción también afirmaron que se trató de un milagro. Tres testigos —Martin Harris, Oliver Cowdery y David Whitmer— atestiguaron que un ángel les mostró las planchas y testificaron que la traducción se llevó a cabo con la ayuda de Dios.
Nosotros podemos obtener nuestro propio testimonio de la veracidad del Libro de Mormón al leerlo y orar para recibir un testimonio del Espíritu Santo.
Guías para el estudio relacionadas:
Analizando sus preguntas
¿Qué quiso decir José Smith cuando afirmó que “tradujo” el Libro de Mormón?
Las planchas del Libro de Mormón estaban grabadas en un idioma antiguo desconocido y José era un joven con educación limitada. No podía traducir el texto por medios convencionales. El Libro de Mormón solo podría traducirse con ayuda divina. José Smith no ofreció detalles sobre el proceso de traducción. Él simplemente testificó reiteradas veces que tradujo “por el don y el poder de Dios”. El texto del Libro de Mormón se recibió por revelación.
El mismo Libro de Mormón nos recuerda que el Señor “habla a los hombres de acuerdo con el idioma de ellos, para que entiendan”. Mediante un proceso de revelación, Dios ayudó a Su profeta a efectuar una traducción que testifica poderosamente de Jesucristo en inglés. Desde entonces, la Iglesia se ha esforzado por asegurar que el testimonio del Libro de Mormón sobre el Salvador esté disponible en muchos idiomas del mundo.
¿Qué sabemos acerca del uso que José Smith hizo de los intérpretes y la piedra de vidente al traducir el Libro de Mormón?
Testigos presenciales de la traducción describieron dos instrumentos de piedra diferentes que José utilizó para traducir el Libro de Mormón. Testificaron que cuando José miraba en esos objetos, se le revelaba el texto del Libro de Mormón. Uno de esos objetos, que los escritores del Libro de Mormón llamaron “intérpretes”, estaba enterrado junto con las planchas en un cerro cerca de la casa de José. Quienes vieron los intérpretes los describieron como un par de piedras transparentes incrustadas en aros de metal y unidas por un arco metálico. José a veces los llamaba “anteojos”. El ángel Moroni explicó que “la posesión y el uso de estas piedras era lo que constituía a los videntes en los días antiguos o anteriores”.
Otro objeto, que José Smith descubrió enterrado en el suelo en algún momento antes de recibir las planchas de oro, era una pequeña piedra marrón, a la que comúnmente llamaban “piedra de vidente”. Durante los siglos previos a la época de José Smith, muchos cristianos creían que objetos como piedras de vidente podían usarse para hallar objetos perdidos o buscar tesoros enterrados. El mismo José había utilizado su piedra con fines similares. Sin embargo, a medida que fue comprendiendo mejor la obra que Dios lo había llamado a hacer, también aprendió a utilizar su piedra de vidente para que le ayudara a traducir las planchas.
Según fuentes de testigos presenciales, José a veces utilizaba los intérpretes o los anteojos para traducir. Otras fuentes de primera mano sugieren que a veces traducía con una sola piedra de vidente. Aparentemente, esos objetos podían usarse indistintamente y funcionaban de manera similar; José parece haber usado ambos en diferentes ocasiones.
Pocos años después de la publicación del Libro de Mormón, José Smith y sus compañeros comenzaron a utilizar el término del Antiguo Testamento “Urim y Tumim” para describir los objetos que José Smith empleó al traducir el Libro de Mormón. En la Biblia, el Urim y el Tumim eran objetos sagrados, posiblemente piedras, usados por los sacerdotes israelitas para recibir comunicaciones divinas. Los primeros santos a veces se referían tanto a los intérpretes enterrados con las planchas como a la piedra de vidente de José como Urim y Tumim.
Mediante el proceso de traducción, el Señor transformó al joven José en profeta y vidente, cumpliendo así la profecía del Libro de Mormón de que Él “levantaría” un vidente en los últimos días para ayudar a llevar a cabo Su obra.
¿Por qué las obras artísticas de la Iglesia que representan la traducción se han centrado en los intérpretes enterrados con las planchas y no en la piedra de vidente?
Muchos de los primeros miembros de la Iglesia estaban familiarizados con el uso que José hacía de las piedras de vidente. Sin embargo, durante gran parte del siglo XX, los relatos publicados sobre la traducción se basaron en fuentes que se enfocaban principalmente en los intérpretes enterrados con las planchas. El recuerdo de las piedras de vidente se fue desvaneciendo entre muchos Santos de los Últimos Días, y artistas y narradores representaron la traducción según ese entendimiento parcial de los primeros años de la Iglesia.
En las últimas décadas, la Iglesia ha procurado ofrecer relatos históricos cuidadosamente investigados y más completos de la historia de la Iglesia. Esta comprensión ampliada ayuda a los artistas a representar con mayor precisión el relato milagroso de la traducción del Libro de Mormón, mostrando tanto el uso de la piedra de vidente como de los intérpretes.
¿Qué función desempeñaron las planchas de oro en la traducción del Libro de Mormón?
Los relatos de testigos presenciales muestran que, en algunos casos, José Smith miraba una piedra de vidente colocada en un sombrero para traducir, pero en otros casos miraba las planchas a través de los intérpretes.
Las planchas eran una evidencia tangible de que el Libro de Mormón era un registro antiguo. Varios testigos vieron las planchas y testificaron de su realidad. Miembros de la familia de José Smith y otras personas sostuvieron las planchas o las palparon cubiertas por una tela. Un ángel mostró las planchas a tres testigos y ellos oyeron la voz de Dios testificar de la veracidad del Libro de Mormón. Otro grupo de ocho testigos declaró formalmente que también habían visto las planchas y que las habían sostenido y examinado. La presencia de las planchas y los relatos de quienes las vieron o las sostuvieron constituyen un testimonio importante del registro del Libro de Mormón.
¿Son confiables los testimonios de los testigos del Libro de Mormón?
Además de José Smith, once hombres testificaron haber visto las planchas del Libro de Mormón. Martin Harris, uno de esos testigos, a veces dijo haber visto las planchas con “un ojo espiritual”. Esto llevó a los críticos a afirmar que él había visto las planchas solo en “visión o en su imaginación”. Sin embargo, él simplemente estaba usando el lenguaje de las Escrituras para describir una experiencia milagrosa. Él y los otros testigos aclararon que su experiencia fue más que un simple sueño. Martin Harris declaró: “Tan cierto como que ustedes están ahí de pie y me ven, así de cierto vi yo al ángel con las planchas de oro en la mano”. David Whitmer, otro de los tres testigos, explicó: “Por supuesto que estábamos en el Espíritu cuando las vimos, pues ningún hombre puede contemplar el rostro de un ángel, excepto en una visión espiritual”. Luego agregó: “Pero también estábamos en el cuerpo, y todo fue tan natural para nosotros como lo es en cualquier otro momento”.
Cada uno de los Tres Testigos dio repetidos testimonios de su experiencia en declaraciones publicadas, entrevistas y conversaciones privadas. Oliver, por ejemplo, declaró: “Dios envió a su santo ángel para declararnos la veracidad de la traducción y, por lo tanto, lo sabemos. Aunque el populacho nos mate, aun así debemos morir declarando su veracidad”. No todos los relatos de las experiencias de los testigos son igualmente confiables como fuentes. Algunos provienen de entrevistas realizadas a personas que eran hostiles al testimonio de los testigos. Otros se registraron muchos años después de su experiencia con las planchas. Pero aun cuando los informes de sus declaraciones varían en algunos detalles, en general son congruentes.
A pesar de que cada uno de los tres testigos se apartó de José Smith y de la Iglesia, continuaron afirmando su testimonio a lo largo de su vida. Con el tiempo, Oliver Cowdery y Martin Harris regresaron a la Iglesia. Asimismo, cada uno de los Ocho Testigos se mantuvo firme en su testimonio de las planchas, aunque algunos, con el tiempo, abandonaron la Iglesia. El peso combinado de sus numerosas declaraciones es un testimonio poderoso de la fiabilidad de las declaraciones publicadas en el Libro de Mormón.
Para obtener más información acerca de otras mujeres y hombres que fueron testigos de las planchas del Libro de Mormón, véase Temas de la historia de la Iglesia, “Testigos del Libro de Mormón”.
¿Qué revisiones hizo José Smith al texto del Libro de Mormón después de su publicación?
El texto del Libro de Mormón fue dictado por José Smith y escrito por sus escribientes. Antes de que se publicara el libro, Oliver Cowdery hizo una copia a mano del manuscrito original para entregársela al tipógrafo en la oficina de la imprenta. A esa copia se la llamó el manuscrito del impresor. Ambos manuscritos carecían en gran medida de puntuación; el tipógrafo añadió casi toda la puntuación. Durante los procesos de copia del manuscrito y de composición tipográfica del libro, se introdujeron pequeños errores.
Cuando se necesitó una segunda edición del Libro de Mormón, José revisó el manuscrito del impresor e hizo pequeños cambios de puntuación, gramática y ortografía para estandarizar el texto. Para la tercera edición, José Smith y su impresor compararon el texto con el manuscrito original y corrigieron muchos errores de transcripción que se habían introducido al copiar el texto. Casi todas las revisiones de José fueron menores y no alteran el significado del texto. Sin embargo, José hizo algunos cambios aclaratorios que fueron más sustanciales:
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Las palabras “me pareció ver un desierto obscuro y lúgubre” se cambiaron a “me pareció ver en mi sueño un desierto obscuro y lúgubre” en 1 Nefi 8:4. Esto aclara que Lehi estaba describiendo una visión.
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La palabra “blanca” se cambió por “pura” en 2 Nefi 30:6. Al describir el cambio que sobrevendría a los lamanitas cuando se arrepintieran, José Smith editó el texto para aclarar que llegarían a ser “una gente pura y deleitable”.
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Las palabras “habéis salido de las aguas de Judá” se cambiaron por “habéis salido de las aguas de Judá, o sea, de las aguas del bautismo” en 1 Nefi 20:1. Las palabras adicionales parecen haber sido añadidas para ayudar a los lectores a entender el significado del texto.
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Las palabras “el Hijo de” se agregaron a 1 Nefi 11:18, 11:21, 11:32 y 13:40. Esas adiciones aclaran los casos en los que las referencias a “Dios” se refieren a Jesucristo.
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El título “Jesucristo” se cambió a “el Mesías” en 1 Nefi 12:18.
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El nombre “Benjamín” se cambió a “Mosíah” en Mosíah 21:28 y Éter 4:1.
Algunas versiones posteriores del Libro de Mormón se basaron en una edición anterior publicada en Inglaterra que no contenía algunos de los cambios de José Smith. Sin embargo, todas las ediciones recientes los incluyen, junto con algunos otros cambios menores. Estos cambios adicionales ayudan a que el texto esté más en “conformidad con manuscritos originales, así como con las primeras ediciones revisadas por el profeta José Smith”.
Aquellos que deseen revisar todos los cambios hechos al texto pueden encontrar transcripciones de los manuscritos existentes y de las primeras ediciones del Libro de Mormón en josephsmithpapers.org.
¿Cómo puedo saber por mí mismo que el Libro de Mormón es verdadero?
Aprender sobre cómo se tradujo el Libro de Mormón puede enriquecer nuestra comprensión de los inicios de la Restauración de la Iglesia y del llamamiento profético de José Smith. Sin embargo, puede obtener un testimonio imperecedero del Libro de Mormón al leer el libro mismo, vivir de acuerdo con los principios que enseña y orar para recibir una confirmación espiritual de que es verdadero.
El presidente Russell M. Nelson ha enseñado: “El gran valor del Libro de Mormón no radica en su milagrosa traducción, por maravillosa que haya sido […]. El gran valor del Libro de Mormón es que es otro testamento de Jesucristo”.
Más información:
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Ensayos sobre Temas del Evangelio, “La traducción del Libro de Mormón”, Biblioteca del Evangelio.
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Richard E. Turley y otros, “José el vidente”, Liahona, octubre de 2015, págs. 10–17.
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Temas de la historia de la Iglesia, “Piedras de vidente”, “Planchas de oro”, “Testigos del Libro de Mormón”, Biblioteca del Evangelio.
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John W. Welch, “The Miraculous Translation of the Book of Mormon”, en John W. Welch y Erick B. Carlson, editores, Opening the Heavens: Accounts of Divine Manifestations, 1820–1844, 2005, págs. 76–213.
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“The Book of Mormon Is Tangible Evidence of the Restoration [El Libro de Mormón es evidencia tangible de la Restauración]” (video), ChurchofJesusChrist.org/media.