“15 – 21 junio. ‘De Jehová es la batalla’: 1 Samuel 17–18; 24–26; 2 Samuel 5–7”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“15 – 21 junio. ‘De Jehová es la batalla’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026
David and Goliath [David y Goliat], por Steve Nethercott
15 – 21 junio: “De Jehová es la batalla”
1 Samuel 17–18; 24–26; 2 Samuel 5–7
Desde que las tribus de Israel se habían establecido en la tierra prometida, los filisteos habían sido una amenaza constante para su seguridad. El Señor los había liberado numerosas veces en el pasado; sin embargo, ahora los ancianos de Israel exigían: “Habrá rey […] y saldrá delante de nosotros y hará nuestras guerras” (1 Samuel 8:19–20). Por lo tanto, Saúl fue ungido rey. No obstante, cuando el temible gigante Goliat lanzó su desafío a los ejércitos de Israel, Saúl, al igual que el resto del ejército, “tuv[o] gran miedo” (1 Samuel 17:11). Aquel día, no fue el rey Saúl quien salvó a Israel, sino un humilde pastor, un muchacho de nombre David, que no llevaba armadura pero estaba revestido de una fe en el Señor imposible de traspasar. Esa batalla mostró a Israel, y a toda persona que tenga que luchar batallas espirituales, que “Jehová no salva con espada ni con lanza” y que “de Jehová es la batalla” (1 Samuel 17:47).
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
Puedo vencer cualquier desafío con la ayuda del Señor.
La historia de David y Goliat es una de las más conocidas de las Escrituras. Por supuesto, solemos centrarnos en David. Pero esta vez, mientras estudias 1 Samuel 17, medita también en las palabras de otras personas que se mencionan en este capítulo (véase la lista a continuación). ¿Qué es lo que aprendes de ellos y sus motivaciones? ¿Qué aprendes sobre David? ¿En qué sentido es diferente él?
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Goliat: Versículos 8–10, 43–44
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Eliab: Versículo 28
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Saúl: Versículo 33
Aunque tu historia no sea tan conocida como la de David, seguramente incluirá desafíos que superar que sean del tamaño de Goliat y oportunidades de ejercer fe en el Señor. ¿Qué te enseña el ejemplo de David sobre cómo afrontar la adversidad en tu propia historia? También podrías leer el mensaje de la presidenta Camille N. Johnson titulado “Inviten a Cristo a ser el autor de su historia” (Liahona, noviembre de 2021, págs. 80–82) teniendo presente uno de tus desafíos. Busca respuestas a preguntas como estas: ¿Cómo desea el Señor que vea mis desafíos?, ¿cómo me ha ayudado anteriormente?, ¿cómo puedo demostrar que confío en Él para escribir mi historia?
Tal vez ya sepas que hay algunos capítulos trágicos más adelante en la historia de David (véase, por ejemplo, 2 Samuel 11). Si tuvieras la oportunidad de aconsejar un poco a David después de su batalla contra Goliat, ¿qué le dirías? ¿Cómo podrías aplicar ese consejo a tu vida?
Véase también “El Señor me librará” (video), Biblioteca del Evangelio.
El Señor me librará
Una persona con fe en Cristo puede marcar la diferencia.
Además de los desafíos personales, también afrontamos problemas grandes y complejos que afectan a todo el mundo. Cuando las fuerzas del mal están “reuni[das] […]para la guerra” contra las fuerzas del bien (1 Samuel 17:1), podríamos preguntarnos cómo nuestros esfuerzos individuales podrían marcar alguna diferencia. ¿Qué encuentras en el relato de David que te dé esperanza?
Véase también: “Trabajemos hoy en la obra”, Himnos, nro. 158.
True Friendship and Self-Respect [Amistad verdadera y autorrespeto], por Wilson Ong (detalle)
“Amó Jonatán [a David] como a sí mismo”.
Al leer 1 Samuel 18, considera el contraste entre Saúl y su hijo Jonatán (quien podría haber supuesto que sería el siguiente rey, de no haber sido por David). ¿Cómo reaccionaron Saúl y Jonatán ante el éxito de David? ¿Qué puedes aprender de esta experiencia?
¿Qué encuentras en las actitudes y acciones de Jonatán que te recuerden a Jesucristo?
“Compar[ar] todas las Escrituras” (1 Nefi 19:23). Las Escrituras brindan grandes oportunidades de aprender de las motivaciones y acciones de personas como David, Jonatán y Saúl. Descubrirás que nadie en las Escrituras está libre de defectos. De modo que, al leer, por ejemplo, acerca de las decisiones fieles de David, presta atención para aprender también de sus errores. El hacerlo puede ayudarnos a reconocer posibles debilidades en nosotros mismos y a “aprend[er] a ser más sabios de lo que [otros] lo h[an] sido” (Mormón 9:31).
El perdón es el camino seguro hacia la paz y la sanación.
En 1 Samuel 24–26, busca lecciones sobre el orgullo, el perdón y el autocontrol. Como parte de tu estudio, también podrías leer el mensaje del élder Mark A. Bragg titulado “Aplomo semejante al de Cristo” (Liahona, mayo de 2023, págs. 60–63). ¿De qué manera David, Abigail y otras personas demostraron aplomo cristiano (o no lo hicieron) en estos capítulos? ¿Qué oportunidades tienes de mostrar aplomo semejante al de Cristo?
El mensaje de la hermana Kristin M. Yee titulado “Gloria en lugar de ceniza: El camino sanador del perdón” (Liahona, noviembre de 2022, págs. 36–39) puede ayudarte a estudiar 1 Samuel 25. ¿En qué sentido es Abigail como Jesucristo?
El Señor puede brindarme dirección.
Incluso después de que David derrotó a Goliat, sus problemas con los filisteos no habían terminado. Cuando leas 2 Samuel 5:17–25, piensa cómo el ejemplo de David puede ayudarte en los desafíos que afrontas (véanse también 1 Samuel 23:2, 10–11; 30:8; 2 Samuel 2:1). ¿De qué manera se te bendice al actuar de acuerdo con la revelación que recibes?
¿Qué es la “casa” que Jehová prometió a David?
Cuando David ofreció levantar una casa a Jehová, es decir, un templo (véase 2 Samuel 7:1–3), Jehová respondió que quien lo edificaría sería un hijo de David (véanse los versículos 12–15; véase también 1 Crónicas 17:1–15). El Señor también dijo que Él, a Su vez, levantaría una “casa” a David, refiriéndose a su posteridad, y que su trono perduraría para siempre (véanse 2 Samuel 7:11, 16, 25–29; Salmo 89:3–4, 35–37). Aquella promesa se cumplió en Jesucristo, nuestro Rey Eterno, quien era descendiente de David (véanse Mateo 1:1; Lucas 1:32–33; Juan 18:33–37).
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ideas para enseñar a los niños
La fe en Jesucristo puede ayudarme a tener valor.
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Si lo deseas, utiliza “David y Goliat” en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 112–116, para ayudar a los niños a familiarizarse con lo que sucedió en 1 Samuel 17:20–54. Luego podrías pedirles que vuelvan a contar la historia utilizando las imágenes o los dibujos sencillos de esta reseña. Pregúntales qué creen que el Señor desea que aprendan de este relato.
2:36David y Goliat
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Los niños y tú también podrían hacer una lista de algunos desafíos difíciles que podrían afrontar durante la vida. Ayúdalos a encontrar cosas que David haya dicho que puedan ayudar con esos desafíos (véase 1 Samuel 17:26, 32, 34–37, 45–47). Comparte con ellos cómo Jesucristo te ha ayudado durante los desafíos.
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Los niños podrían marchar como si fueran David que va a ir a pelear contra Goliat mientras entonan una canción que hable de ser valiente, tal como “Voy a ser valiente” (Canciones para los niños, pág. 85).
Los buenos amigos pueden ser una bendición de Dios.
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¿Cómo puedes ayudar a los niños a aprender de la amistad de Jonatán y David? Una manera sería dar a cada niño dos corazones de papel, uno para representar a David y el otro para representar a Jonatán. Lean juntos algunas frases de 1 Samuel 18:1–4 que recalquen el amor que estos dos amigos se tenían. A continuación, los niños podrían escribir o dibujar en sus corazones de papel cómo pueden demostrar amor a un amigo.
Si necesito guía, puedo pedírsela al Padre Celestial.
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En estos capítulos, David llegó a ser el rey de Israel. Podría ser entretenido para los niños hacer de cuenta que son reyes o reinas. ¿Qué leyes propondrían? ¿A quién acudirían en busca de ayuda? Ayuda a los niños a descubrir que cuando David necesitó ayuda, “consultó” a Jehová (oró) en busca de respuestas. Por ejemplo, mientras lees 2 Samuel 5:19, 23, invítalos a prestar atención a fin de detectar la palabra “consultó” y pídeles que crucen los brazos cuando la escuchen. ¿Por qué necesitaba David la ayuda del Señor en su nueva función?
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Cuenta a los niños sobre alguna ocasión en la que hayas orado al Padre Celestial pidiéndole ayuda. ¿Qué diferencia marcó el que Él te ayudara?
Jesucristo es mi Rey Eterno.
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Todos los reyes sobre los cuales leemos en el Antiguo Testamento tuvieron fallas, y sus reinos llegaron a su fin. Sin embargo, Jesucristo es un Rey perfecto y reinará para siempre. Puedes ayudar a los niños a descubrirlo leyendo juntos lo que el profeta Natán dijo al rey David en 2 Samuel 7:16–17. ¿En qué sentido podría el reino de David ser eterno? Ayuda a los niños a buscar y leer pasajes de las Escrituras que enseñen que Jesucristo, quien era descendiente de David, es nuestro Rey, tales como Lucas 1:32–33; Juan 18:33–37 y Apocalipsis 19:16. ¿En qué se diferencia Jesús de los reyes terrenales? ¿Cómo honramos a Jesucristo como nuestro Rey Eterno?
Para conocer más, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.