“1 – 7 junio. ‘Mi corazón se regocija en Jehová’: Rut; 1 Samuel 1–7”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“1 – 7 junio. ‘Mi corazón se regocija en Jehová’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026
Whither Thou Goest [Adondequiera que tú fueres], por Sandy Freckleton Gagon
1 – 7 junio: “Mi corazón se regocija en Jehová”
Rut; 1 Samuel 1–7
A veces imaginamos que nuestra vida debe ser un camino sin ningún obstáculo de principio a fin. Después de todo, la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta. Sin embargo, con frecuencia la vida está colmada de demoras y desvíos que nos conducen en direcciones inesperadas.
Rut y Ana ciertamente comprendieron eso. Rut no era israelita, pero se había casado con uno de ellos. Y al morir su esposo, tenía que tomar una decisión: ¿Había de volver con su familia, a su anterior vida familiar, o había de aceptar la fe de los israelitas y un nuevo hogar con su suegra? (Véase Rut 1:4–18). Ana había planificado una vida con hijos, pero no podía tenerlos y eso la dejó “con amargura de alma” (véase 1 Samuel 1:1–10). Conforme leas sobre Rut y Ana, considera la fe que deben haber tenido para andar el inesperado camino que tuvieron que recorrer. Luego, podrías pensar en tu propio camino. Es diferente al de Rut y al de Ana, y al de cualquier otra persona. No obstante, a lo largo de las pruebas y sorpresas que habrá desde aquí hasta tu destino eterno, podrás aprender a decir, juntamente con Ana: “Mi corazón se regocija en Jehová” (1 Samuel 2:1).
Véase también la Guía para el Estudio de las Escrituras para consultar una reseña de los libros de Rut y 1 Samuel.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
Jesucristo puede convertir las tragedias en triunfos.
La vida es difícil para una viuda en cualquier época; pero cuando el esposo de Rut murió, su situación fue especialmente difícil. En la cultura israelita de ese tiempo, las mujeres que no tenían ni esposo ni hijos no tenían derecho a la propiedad y tenían muy pocas formas de ganarse la vida. Al leer la historia de Rut, nota el modo en que el Señor convirtió la tragedia en grandes bendiciones. ¿Qué observas en cuanto a Rut que puede haberla ayudado? ¿Cómo redimió Booz a Rut de su situación de gran necesidad? (Véase Rut 4:4–10). ¿En qué fueron semejantes Rut y Booz a Jesucristo?
Véase también “Be Still, My Soul”, Hymns, nro. 124.
Puedo confiar en que Dios me guiará y me ayudará sin importar mi situación.
Tal vez hayas sufrido una gran pérdida, tal como les sucedió a Rut y a Noemí (véase Rut 1:1–5); o quizás, al igual que Ana, anheles bendiciones que aún no hayas recibido (véase 1 Samuel 1:1–10). ¿Cómo mostraron su fe en Dios esas mujeres? ¿Qué aprendes de sus ejemplos?
Por supuesto, no todas las personas que oran para tener un hijo tienen uno, ni todos los que pierden a su cónyuge se vuelven a casar; pero todo aquel que acude al Salvador recibe Su ayuda y guía. Piensa en la forma en que has “venido [a] refugiar[te] bajo [las] alas” del Señor (Rut 2:12), aun en tiempos que te hayan sido difíciles.
Véase también Amy A. Wright, “Aguantar el día en Cristo”, Liahona, noviembre de 2023, págs. 9–11.
For This Child I Prayed [Por este niño oraba], por Elspeth Young
Para recibir la ayuda del Señor, debo confiar en Él y obedecer Sus mandamientos.
Al parecer, cuando sus enemigos los atacaron, los israelitas pensaron que el simple hecho de poseer el arca del convenio los protegería. Al leer 1 Samuel 4–6, piensa en por qué eso no funcionó (observa también las acciones inicuas de los hijos de Elí, quienes servían como sacerdotes en el tabernáculo, en 1 Samuel 2:12–25). ¿Qué crees que el Señor estaba tratando de enseñar a Su pueblo? ¿Qué aprendes de lo que les sucedió a los filisteos después de capturar el arca? (Véanse los capítulos 5 y 6). ¿Qué aprendes de los esfuerzos de Israel por recuperar la protección del Señor en 1 Samuel 7?
Podrías sentirte inspirado al leer el poema de alabanza de Ana en 1 Samuel 2:1–10. ¿Qué encuentras en sus palabras que podría haber ayudado a los hijos de Elí y al resto de los israelitas?
Puedo escuchar y obedecer la voz del Señor.
En ocasiones, puede que te sientas como Samuel, que escuchó la voz del Señor pero no la reconoció. Al igual que todos nosotros, Samuel tuvo que aprender a reconocer la voz del Señor. Al estudiar 1 Samuel 3, ¿qué aprendes de este muchacho en cuanto a escuchar y obedecer la voz del Señor? También podrías examinar estos pasajes adicionales de las Escrituras y hacer una lista de las pautas que pueden ayudar a las personas a reconocer la voz del Señor: 1 Reyes 19:11–12; Lucas 24:15–32; 3 Nefi 11:3–7; Doctrina y Convenios 6:22–23; 8:2–3; 9:7–9.
Otras veces, puede que sientas que los cielos están cerrados y que Dios no quiere comunicarse contigo. El presidente Russell M. Nelson dijo: “¿Quiere Dios realmente hablarles? ¡Sí!” (“Revelación para la Iglesia, revelación para nuestras vidas”, Liahona, mayo de 2018, págs. 93–96). Al estudiar el mensaje del presidente Nelson, ¿qué encuentras que te inspire a escuchar y obedecer la voz del Señor? ¿Qué te invita a hacer el presidente Nelson y qué bendiciones promete? También puedes encontrar invitaciones y bendiciones prometidas sobre la revelación en “Camina en la luz de Dios” (Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 16–21). Piensa en alguna cosa que puedas hacer a fin de aumentar tu “capacidad espiritual para recibir revelación”.
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ayudas para las Escrituras
Ideas para enseñar a los niños
Puedo demostrar amor y bondad a los que me rodean.
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A medida que compartas con los niños el relato de Rut (podrías utilizar “Rut y Noemí” en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 100–103), invítalos a levantar la mano cada vez que escuchen un acto de bondad en el relato. También podrían compartir cómo se sienten cuando los demás son bondadosos con ellos, o cuando ellos son bondadosos con los demás. ¿De qué manera ha sido bondadoso el Salvador con nosotros? ¿Cómo podemos seguir Su ejemplo? (Véase “La bondad por mí empieza”, Canciones para los niños, pág. 83).
2:1Rut y Noemí
Puedo tener fe en el Señor.
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Las historias de Rut y Ana pueden inspirar a los niños a permanecer fieles durante los tiempos difíciles. Considera ayudarles a crear un cuadro sencillo con los encabezados Pruebas, Acciones, Bendiciones. Podrían leer juntos Rut 1:3–5, 8, 16; 2:1–3, 8–12; 4:13–17; 1 Samuel 1:1–18, y anotar lo que encuentren en esos versículos bajo los encabezados. ¿De qué manera Rut y Ana mostraron fe en el Señor? Luego tú o los niños podrían compartir ejemplos de cómo el Señor los ha bendecido durante los momentos difíciles.
El Padre Celestial escucha y contesta mis oraciones.
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Para aprender acerca de Ana, los niños podrían leer 1 Samuel 1:1–18 o “Ana”, en Relatos del Antiguo Testamento (págs. 104–105) o ver “La fe de Ana” (video), Biblioteca del Evangelio. Podría ser divertido lanzar una pelota a un niño e invitarlo a contar parte de la historia antes de pasarle la pelota a otra persona. ¿Qué aprendemos acerca de la oración gracias al ejemplo de Ana?
1:15Ana
3:8Hannah's Faith
Samuel Tells Eli the Truth [Samuel le cuenta la verdad a Elí], por Robert T. Barrett
Puedo escuchar y obedecer la voz del Señor.
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Tal vez hacer una dramatización sencilla podría ayudar a los niños a aprender de la experiencia que tuvo Samuel con la revelación. Un niño podría hacer de cuenta que es Samuel y otro podría hacer de cuenta que es Elí mientras tú lees 1 Samuel 3:1–10 (véase también “Samuel el profeta” en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 106–109, o el video “Samuel y Elí”, Biblioteca del Evangelio). ¿Qué podemos aprender de Samuel en cuanto a escuchar la voz del Señor? ¿De qué manera demostramos que estamos dispuestos a escuchar al Señor cuando nos habla?
2:11Samuel el profeta
1:58Samuel y Elí
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Pregunta a los niños cómo le explicarían a alguien la forma en que el Señor les habla a ellos. Podrías ayudarlos a buscar respuestas en Doctrina y Convenios 6:22–23; 8:2–3; 9:7–9.
Ayuda a los niños a aprender a reconocer el Espíritu. No es fácil discernir entre nuestros propios sentimientos y el Espíritu Santo. Todos tienen dificultades con eso de vez en cuando. Aprovecha cada oportunidad que puedas para ayudar a los niños a reconocer cuando están sintiendo la influencia del Espíritu. Por ejemplo, al leer 1 Samuel 3:1–10 y los versículos sugeridos de Doctrina y Convenios, podrías compartir experiencias en las que el Señor te haya enseñado en la mente y en el corazón.
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.