2025
Presidente Russell M. Nelson: Profeta y Apóstol
En memoria: Presidente Russell M. Nelson


“Presidente Russell M. Nelson: Profeta y Apóstol”, Liahona, noviembre de 2025.

En memoria

Presidente Russell M. Nelson: Profeta y Apóstol

“Testifico que Dios es nuestro Padre. Jesús es el Cristo. Su Iglesia ha sido restaurada en la tierra. ¡Su verdad, convenios y ordenanzas nos permiten superar el miedo y afrontar el futuro con fe!”.

Russell M. Nelson con un ejemplar de las Escrituras

En 1979, el Dr. Russell M. Nelson, cirujano torácico y Presidente General de la Escuela Dominical de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, asistió a una reunión en la que el presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) exhortó a los asistentes a hacer más para llevar el Evangelio a todas las naciones, especialmente a China. “Deberíamos aprender su idioma; deberíamos orar por ellos y ayudarlos”, fue la invitación del presidente Kimball.

El Dr. Nelson aceptó esa invitación. Él y su esposa, Dantzel, no tardaron en empezar a aprender mandarín. Él quería estar listo por si surgía la oportunidad de hacer algo más.

Ese mismo año se presentó una oportunidad. En una reunión profesional, el Dr. Nelson conoció a un prominente cirujano chino. Gracias a las lecciones de mandarín, el Dr. Nelson pudo iniciar una conversación en chino. Los dos hombres se llevaron bien y el Dr. Nelson invitó al médico chino a visitar Utah. A cambio, el Dr. Nelson fue invitado a visitar China como profesor honorario de cirugía.

Russell M. Nelson mirando un modelo de corazón

El Dr. Nelson visitó China en muchas ocasiones; incluso se le pidió que fuera a operar a un famoso cantante de ópera chino. Quienes lo conocieron no solo respetaban sus conocimientos médicos, sino que también apreciaban que él se dirigiera a ellos en su propio idioma. Su relación con el pueblo chino fue decisiva para el establecimiento de buenas relaciones entre la Iglesia y China, y todo esto fue posible gracias a que él aceptó la invitación del profeta.

Hablando de la invitación que extendió el presidente Kimball, el presidente Nelson dijo: “No lo oí decir: ‘Todos menos el hermano Nelson deberían hacer esto’. Así que le creí. Me esforcé, al igual que Dantzel, con las lecciones de mandarín”. Él siguió adelante con seguridad, confiando en las palabras del profeta.

Una buena disposición a obedecer caracterizó la vida del presidente Nelson. Él sabía que seguir la guía divina nos brinda bendiciones, siempre, aunque las bendiciones tarden muchos años en llegar.

El joven Russell M. Nelson con sus padres y hermanos

El joven Russell Nelson (en el centro, delante) con sus padres y hermanos.

Fe a una temprana edad

Russell Marion Nelson nació en Salt Lake City, Utah (EE. UU.), el 9 de septiembre de 1924, hijo de Marion C. y Edna Anderson Nelson. El presidente Nelson dijo de sus padres: “Ellos hicieron del amor la influencia principal en su hogar. […] Leíamos juntos, cantábamos juntos, jugábamos juntos y trabajábamos juntos”.

El hogar de la familia Nelson era un lugar de felicidad, amor y apoyo, y la formación académica era muy importante para Marion y Edna. El presidente Nelson dijo: “Estaban dispuestos a hacer los sacrificios que fueran necesarios para ayudarnos a nosotros, sus hijos, a lograr lo que deseáramos hacer en la vida. […] Sin su ánimo y su absoluto convencimiento del valor de la formación académica y del servicio, mi vida nunca habría podido ser la que es ahora”.

Aunque los padres de Russell apoyaron su actividad en la Iglesia, ellos eran más activos en la comunidad que en la Iglesia. Al joven Russell le preocupaba que su familia nunca llegara a sellarse, pero confiaba en que el Señor respondería a sus oraciones por su familia. Esas oraciones fueron contestadas muchos años después. El 26 de marzo de 1977, Marion, Edna y sus hijos fueron sellados en el Templo de Provo, Utah. El presidente Nelson declaró que ese fue el mejor regalo que sus padres hicieron a su familia.

Preparación temprana

Russell decidió estudiar medicina cuando aún era joven. Quería investigar lo desconocido y quería servir a las personas. Hablando de su decisión, dijo: “Razoné que la mejor profesión disponible para un ser humano era la de madre. […] La segunda profesión era la medicina. De esa manera podría ayudar a las personas y enseñarles todos los días”.

Por lo tanto, después de graduarse de la escuela secundaria en 1941, Russell comenzó los estudios de premedicina en la Universidad de Utah. Ante la incertidumbre generada por la Segunda Guerra Mundial, Russell logró cursar los cuatro años de la carrera en tres. Estaba muy ocupado con las clases; no obstante, apartaba tiempo para participar en obras de teatro y otros eventos sociales. En una de esas obras de teatro, conoció a la joven que se convertiría en su esposa. La primera vez que vio a Dantzel White ensayando en el escenario, preguntó: “¿Quién es esa hermosa joven que está cantando ahí arriba?”.

Russell y Dantzel

Russell M. Nelson y su esposa, Dantzel, en la Universidad de Utah, en 1942.

El 31 de agosto de 1945, Russell y Dantzel se casaron en el Templo de Salt Lake. “Claramente, es lo más importante que he hecho en mi vida”, reflexionó en 1982. “Ella ha sido mi compañera y me ha dado diez hermosos hijos y todas esas cosas maravillosas e intangibles que una esposa da a su esposo para ayudarlo en sus esfuerzos por alcanzar la realización y la abnegación”.

Cuando obtuvo su licenciatura en junio de 1945, Russell ya había iniciado su primer año en la facultad de medicina y terminó en tres años esos estudios, que habitualmente duraban cuatro años. En agosto de 1947, a los veintidós años, consiguió su título de medicina con las máximas calificaciones.

Russell M. Nelson con atuendo de graduación

Russell M. Nelson se graduó de la Universidad de Utah con el título de Doctor en Medicina en agosto de 1947.

Obediencia a las leyes divinas

Después de que el Dr. Nelson se graduara de sus estudios de medicina, él y Dantzel se mudaron a Minnesota, EE. UU. Allí se unió a un grupo de investigadores para desarrollar una máquina cardiopulmonar artificial. El equipo diseñó y construyó cada una de las piezas.

A lo largo de su investigación, el Dr. Nelson se sintió motivado por su comprensión de la obediencia a las leyes divinas. Sabía que “a todos los reinos se ha dado una ley” (Doctrina y Convenios 88:36) y que ello incluye “aun la bendición del latido del corazón”. Si su equipo pudiera entender esas leyes, podrían usarlas para bendecir a los enfermos.

“Para mí, eso significaba que si trabajábamos, estudiábamos y hacíamos las preguntas correctas en nuestros experimentos científicos, podríamos llegar a conocer las leyes que gobiernan el latido del corazón. Ahora, habiendo aprendido algunas de esas leyes, sabemos que podemos detener el latido, realizar reparaciones delicadas en las válvulas o los vasos dañados, y después volver a activar el latido del corazón”.

Pionero y líder

Después de su trabajo con la máquina cardiopulmonar, el Dr. Nelson continuó investigando maneras de mejorar la cirugía a corazón abierto. En 1955 llevó a cabo la primera operación a corazón abierto exitosa con una máquina cardiopulmonar en Utah.

A pesar de ese éxito, la cirugía a corazón abierto seguía siendo un área sin explorar. El Dr. Nelson conoció a una familia que había perdido a su primer hijo debido a una enfermedad congénita del corazón. Ahora, una de sus hijas tenía la misma afección. Su situación era crítica, pero él prometió hacer cuanto pudiera por ella. Desafortunadamente, luego de la operación, la niña falleció. Posteriormente, le llevaron a otra hija de la misma familia que también había nacido con una malformación cardíaca. De nuevo, él efectuó la operación, pero esa niña también murió. El Dr. Nelson, abrumado por el dolor, prometió que nunca volvería a operar el corazón humano.

Aunque compartía su aflicción, Dantzel le dijo sabiamente que, si abandonaba, otra persona tendría que aprender lo que él ya sabía. “¿No es mejor seguir intentándolo que abandonar ahora y obligar a otras personas a sufrir para aprender lo que tú ya sabes?”.

De modo que el Dr. Nelson volvió al laboratorio y a la mesa de operaciones, y se esforzó incluso más que antes. Con el tiempo, llegaría a convertirse en uno de los mejores cirujanos cardíacos del país. Solo en 1983, un año antes de ser llamado Apóstol, llevó a cabo 360 intervenciones quirúrgicas.

El Dr. Nelson dedicó su talento a la investigación, a la enseñanza y a la cirugía, y ocupó puestos de gran influencia en el plano local, nacional e internacional. Recibió su certificación de la Junta de Cirugía y la Junta de Cirugía Torácica de los Estados Unidos, y luego trabajó durante seis años en esta organización. El Dr. Nelson fue presidente de la Asociación de Directores de Cirugía Torácica, la Sociedad de Cirugía Vascular y la Asociación Médica del Estado de Utah. También fue director de la Junta de Cirugía Torácica de los Estados Unidos.

En el LDS Hospital fue presidente de la División de Cirugía Torácica y vicepresidente del consejo de administración. Recibió muchos galardones, entre ellos la “Mención Honorífica de Servicio Internacional”, de la Asociación del Corazón de los Estados Unidos, y el “Premio Plato de Oro”, de la Academia de Logros de los Estados Unidos. También se le concedieron tres cátedras honorarias en tres universidades de la República Popular China.

La familia de Russell M. Nelson

La familia Nelson en 1982.

Amor en el hogar

Con los años, la familia Nelson fue creciendo hasta contar con nueve hijas y un hijo. Con su apretada agenda y sus muchas responsabilidades, Russell no siempre podía estar en casa con su familia. Sin embargo, su esposa, Dantzel, dijo de él: “¡Cuando está en casa, está en casa!”. Su familia nunca cuestionó el amor que él sentía por ellos.

El hogar de la familia Nelson estaba lleno de música, risas y servicio. Se aseguraban de estudiar las Escrituras y llevar a cabo las noches de hogar todos juntos. Hacían viajes en familia y veían encuentros deportivos juntos.

Russell y Dantzel criaron a su familia con amor y paciencia. Solo en contadas ocasiones, Russell tuvo que decir a sus hijas, desde el piso de arriba: “Muchachas, ¿podrían hacer menos ruido? ¡Hay personas cuya vida depende de que su padre duerma bien por la noche!”.

Como viajaba con frecuencia para asistir a congresos médicos, habitualmente se llevaba a uno de los miembros de la familia como acompañante, para asegurarse de mantenerse cerca de todos sus hijos. En una ocasión, un líder de la Iglesia le dijo que esa costumbre era “una sabia inversión”. El presidente Nelson dijo: “A lo largo de mi vida, he respondido a muchos títulos, incluyendo el de médico, capitán, profesor y élder; pero los títulos que más venero son los de esposo, padre y abuelo”.

Conforme la familia fue creciendo y sus hijos se fueron marchando de casa, buscaron maneras de mantenerse unidos. Empezaron a elaborar el Nelson News, un periódico mensual con un artículo de cada miembro de la familia y un calendario con los eventos familiares importantes; y cada mes organizaban una cena y una fiesta en familia para celebrar todos los cumpleaños y aniversarios del mes. Los que no podían asistir siempre sabían que se los recordaba.

La fe para servir

A pesar de su apretada agenda como cirujano de gran prestigio, el Dr. Nelson puso a su familia y el servicio en la Iglesia en primer lugar. Antes de ser llamado a servir como Apóstol, sirvió como presidente de estaca, representante regional y Presidente General de la Escuela Dominical.

Russell M. Nelson como Presidente General de la Escuela Dominical con otras personas

El presidente Harold B. Lee (izquierda) y el presidente N. Eldon Tanner (derecha), de la Primera Presidencia, con la nueva Presidencia General de la Escuela Dominical —el presidente Russell M. Nelson (centro) con los consejeros Joseph B. Wirthlin y Richard L. Warner— y sus respectivas familias.

Cuando el élder Spencer W. Kimball (1895–1985) llamó y apartó al Dr. Nelson como presidente de estaca en 1964, le dijo, bromeando: “Cada persona que hemos entrevistado dice que usted podría ser la persona adecuada, pero que no tiene tiempo. ¿Tiene tiempo?”.

Russell contestó: “Eso no lo sé, ¡pero tengo fe!”.

Russell le confió al élder Kimball que una de sus mayores presiones era el desafío de operar para reemplazar las válvulas aórticas. Los índices de mortalidad de esa operación quirúrgica eran altos y cada paciente requería muchas horas, e incluso días, de cuidados personalizados.

El presidente Nelson lo recordaba así: “En la bendición que él pronunció ese día sobre mi cabeza, me bendijo específicamente para que disminuyeran nuestros índices de mortalidad, en particular en las operaciones de válvula aórtica, y que esa intervención quirúrgica dejara de consumir tanto de mi tiempo y energía como en el pasado. Al año siguiente, las exigencias de tiempo de la operación disminuyeron y he tenido el tiempo necesario para servir en ese y otros llamamientos. De hecho, nuestros índices de mortalidad descendieron hasta el punto donde están hoy, dentro de unos límites muy bajos, aceptables y tolerables. Es interesante que esa misma operación es la que practiqué al presidente Kimball ocho años más tarde”.

El corazón de un profeta

Cuando el presidente Kimball servía como Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, sufrió problemas cardíacos muy graves y sabía que podía morir. En 1972, el presidente Kimball y la Primera Presidencia se reunieron con el Dr. Nelson para pedirle asesoramiento médico. Debido a la edad del presidente Kimball, el Dr. Nelson no podía recomendar la operación que se requería.

El presidente Kimball estuvo de acuerdo y dijo: “Soy viejo y estoy preparado para morir”.

En ese momento, el presidente Harold B. Lee (1899–1973) se levantó, dio un golpe a la mesa y dijo: “Spencer, ¡has sido llamado! No te ha llegado el momento de morir. Debes hacer lo que sea necesario para cuidarte y seguir viviendo”. Así pues, el presidente Kimball decidió someterse a la operación.

Antes de la intervención, la Primera Presidencia le dio al Dr. Nelson una bendición, asegurándole que la operación saldría bien y que no debía temer por sus propias imperfecciones, porque “había sido levantado por el Señor para llevar a cabo esa operación”.

La operación se desarrolló sin problemas y el Dr. Nelson supo que le debía ese éxito al Señor. Cuando la intervención estaba a punto de finalizar, sintió la poderosa impresión de que el hombre a quien acababa de operar llegaría a ser Presidente de la Iglesia.

Cuando el presidente Kimball fue ordenado nuevo Presidente de la Iglesia en 1973, el Dr. Nelson escribió una carta en la que le aseguraba, como su cirujano, que la salud no le impediría desempeñar su nuevo llamamiento. Aquella fue una de las muchas ocasiones en las que pudo bendecir a los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles con su conocimiento médico.

Russell M. Nelson con Spencer W. Kimball y Gordon B. Hinckley

El élder Russell M. Nelson estrecha la mano del presidente Spencer W. Kimball, con el presidente Gordon B. Hinckley observándolos.

Un nuevo llamamiento

El 7 de abril de 1984, el Dr. Nelson se convirtió en el élder Nelson cuando el presidente Spencer W. Kimball lo llamó a formar parte del Cuórum de los Doce Apóstoles. Su llamamiento fue tan sorprendente para su familia que una de sus hijas, que estaba embarazada en ese momento, comenzó la labor de parto. El élder Nelson consideró ese llamamiento una “contribución” al nacimiento del vigésimo segundo nieto de la familia Nelson.

Pese a su extensa formación y experiencia como médico, el élder Nelson sabía que el mayor poder proviene de Dios y que la obra más importante es la que llevamos a cabo cuando le servimos a Él.

“Es muy poco lo que el hombre puede hacer por sí mismo para sanar los cuerpos enfermos o quebrantados”, dijo el élder Nelson. “Si ha recibido instrucción, es más lo que puede hacer; si tiene una capacitación médica avanzada, puede hacer un poco más. Sin embargo, el verdadero poder para sanar es un don de Dios”.

Poco después de que el élder Nelson fuera llamado como Apóstol, en una reunión profesional se comunicó que el Dr. Nelson ya no efectuaría más cirugías cardíacas “porque su iglesia lo había hecho ‘santo’”.

Cuando el élder Nelson contó esa anécdota, explicó que “algunos, erróneamente, piensan que el término [santo] sirve para describir a un ser canonizado, o sea, perfecto. ¡No es así! Un santo es un creyente en Cristo que conoce de [Su] amor perfecto. […] Un santo sirve a otras personas sabiendo que, cuanto más lo hace, tanto mayores son las oportunidades de que el Espíritu lo santifique y purifique”.

Después de servir durante treinta y un años como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, el élder Nelson fue apartado como Presidente de ese Cuórum en julio de 2015, tras la muerte del presidente Boyd K. Packer.

La vida no es fácil

En un discurso de conferencia, el presidente Nelson dijo que “la vida no tiene como objeto ser fácil […]; la victoria la alcanzan aquellos que cuentan con la fe para permanecer en la senda debida, en el camino recto y angosto”.

Durante su vida, el presidente Nelson no escapó a las dificultades. En 1991, a su hija Emily le diagnosticaron cáncer. Poco después, a su esposa le diagnosticaron linfoma. Aunque Dantzel se recuperó, Emily falleció después de una larga lucha contra la enfermedad.

Posteriormente, en 2005, Dantzel falleció de forma repentina e inesperada. Durante la conferencia general celebrada después de su fallecimiento, el presidente Nelson declaró: “Dantzel no solo fue una amada y amorosa compañera; fue una maestra: mediante su noble ejemplo enseñó la fe, la virtud, la obediencia y la misericordia. Me enseñó a escuchar y a amar y, gracias a ella, conozco todas las bendiciones que pueden venir a un esposo, padre y abuelo”.

Otro acontecimiento triste tuvo lugar a principios de 2019, cuando una segunda hija, Wendy, perdió su vida a causa del cáncer. “Nuestras lágrimas de dolor se convertirán en lágrimas de expectativa a medida que obtengamos una perspectiva eterna”, dijo el presidente Nelson en su funeral.

Ministerio y viajes

El presidente Nelson compartía con frecuencia su testimonio sobre la armonía que existe entre la ciencia que él conocía tan bien y la Creación y el plan celestial que él declaraba. Al hablar de las maravillas del cuerpo humano, dijo: “Aun así, algunas personas piensan erróneamente que esos maravillosos atributos físicos ocurrieron por casualidad o fueron el resultado de una gran explosión en algún lugar. Pregúntense: ‘¿Podría una explosión en una imprenta producir un diccionario?’”. Sus experiencias académicas y profesionales solo le sirvieron para reafirmar sus creencias espirituales en el equilibrio de esas ideas.

Constantemente habló del respeto que sentía por las mujeres y por la fortaleza de las mujeres en el Evangelio. Compartió lo que aprendió de Eva acerca del sacerdocio y de la asociación que existe entre el esposo y la esposa. Exhortó a los miembros a entender la forma en que “tanto el hombre como la mujer reciben juntamente y por igual la más alta ordenanza de la Casa del Señor”. En un discurso de la Conferencia General de octubre de 2015, pidió a las mujeres de la Iglesia “que den un paso al frente. Como nunca antes, ocupen sus puestos en el hogar, en la comunidad y en el Reino de Dios que les corresponden y que son necesarios”.

En 2006, el presidente Nelson se casó con Wendy L. Watson, profesora y terapeuta profesional en cuestiones conyugales y familiares. Durante el Congreso Mundial de las Familias de 2009, en el que tanto Wendy como él discursaron, declaró: “Sé también lo que es ser bendecido de nuevo por mi Padre Celestial al casarme por segunda vez con otra mujer compasiva y de espíritu generoso, que de nuevo ha completado mi círculo familiar”. El presidente y la hermana Nelson viajaron juntos por todo el mundo prestando servicio devotamente.

El presidente Nelson con su esposa, Wendy.

El presidente Russell M. Nelson y su esposa, Wendy, en 2018.

Verdaderamente, el suyo fue un ministerio mundial. Dedicó el Templo de Sapporo, Japón; el Templo de Concepción, Chile; y el Templo de Roma, Italia; y participó en otras dedicaciones de templos en todo el mundo, entre ellas la del Templo de Payson, Utah; el Templo de Kiev, Ucrania; y el Templo de Acra, Ghana. También dedicó el Edificio de Ciencias Biológicas de la Universidad Brigham Young en abril de 2015. Dedicó treinta y un países para la predicación del Evangelio, ayudó a llevar el Evangelio a las naciones de Europa Oriental y, durante su ministerio, vio que la Iglesia era reconocida al menos por treinta países.

Dondequiera que viajaba, el presidente Nelson dedicaba una especial atención a los niños. Al hablar a una congregación de más de 4000 miembros de la Iglesia reunidos en Columbia Británica, Canadá, estaba deseoso de ver a los niños que estaban sentados entre sus familias. Durante su discurso, les pidió a los niños que se pararan en sus asientos y agitaran los brazos. El presidente Nelson sonrió mientras los niños emergían entre la multitud de personas y saludaban animadamente. “Ah, sí”, dijo él. “Ahora los veo”. Su bondad y su luz llegaron hasta millones de hijos de Dios en todo el mundo, tanto ancianos como jóvenes.

El presidente y la hermana Nelson saludan a miembros en Inglaterra

El presidente y la hermana Nelson saludan a una familia en la histórica capilla de Hyde Park en Londres, Inglaterra, en abril de 2018.

Vivía como predicaba

La forma de vivir del presidente Nelson fue el mayor testimonio y testamento del Salvador que pudo dar.

Uno de esos momentos tuvo lugar cuando uno de sus compañeros en el apostolado, el élder Joseph B. Wirthlin (1917–2008), pronunció uno de sus últimos discursos de conferencia. El élder Wirthlin habló acerca de la caridad y del amor por los demás como la característica que debería definirnos como Santos de los Últimos Días. Mientras hablaba, empezó a temblar de forma descontrolada. El élder Nelson, en silencio, se acercó, lo rodeó con un brazo y lo sostuvo durante el resto de su discurso. Aquello fue un sermón poderoso, y en silencio, del amor que debemos mostrar por los demás.

“Aprendí hace mucho tiempo a ser obediente a esos maravillosos y dulces susurros del Espíritu, esas fuertes impresiones de seguir los consejos”, declaró el presidente Nelson. “En especial, me resulta muy aleccionador saber que, aunque es posible que estemos satisfechos con nuestra situación actual en la vida, el Señor podría estar haciendo de nosotros algo superior a todo lo que hayamos podido imaginar. Todo lo que Él nos pide es que nos preparemos, que tratemos de eliminar nuestras imperfecciones y nos esforcemos cada día por ser algo más de lo que seríamos, si fuera de otra manera”.

El presidente Nelson siempre prestó atención a esas fuertes impresiones. El recuerdo de las dos pequeñas niñas a las que había operado, pero no había podido salvar, en los inicios de su carrera lo agobió durante años, en especial cuando supo que la familia sentía resentimiento hacia él y la Iglesia. Durante casi sesenta años le afligió el recuerdo de aquella pérdida y se lamentó por la familia. Varias veces trató de comunicarse con ellos sin éxito.

Entonces, en 2015, se despertó en la noche al sentir la presencia de dos niñas que se acercaban a él. Lo describió de esta manera: “Aun cuando no las vi ni oí con mis sentidos físicos, sentí su presencia. Espiritualmente, oí sus súplicas; su mensaje fue breve y claro: ‘¡Hermano Nelson, no estamos selladas a nadie! ¿Puede ayudarnos?’”.

El presidente Nelson trató de comunicarse una vez más con el padre sobreviviente y el hermano menor, y esta vez tuvo éxito. Humildemente se arrodilló ante el padre, le habló de las súplicas de las hijas y se ofreció a efectuar las ordenanzas selladoras. Indicó que se requeriría tiempo y esfuerzo, ya que el padre y el hermano aún no habían sido investidos. El Espíritu llenó la habitación, y el padre y el hermano acordaron hacer los preparativos necesarios. Más adelante, el presidente Nelson lloró de gozo cuando pudo efectuar los sellamientos para la familia en el Templo de Payson, Utah.

Mantenerse en la senda de los convenios

Cuando el presidente Thomas S. Monson (1927–2018) falleció a principios de enero de 2018, el Cuórum de los Doce se reunió en oración con el fin de recibir guía del Señor para llamar a un nuevo profeta. Russell M. Nelson fue apartado el 14 de enero de 2018 como profeta y decimoséptimo Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Hizo su primera declaración pública como Presidente desde el edificio anexo del Templo de Salt Lake, donde alentó a los miembros de la Iglesia, diciendo: “Manténganse en la senda de los convenios” y exclamó esta poderosa promesa: “Su compromiso de seguir al Salvador al hacer convenios con Él y luego guardar esos convenios abrirá la puerta a toda bendición y privilegio espiritual que están al alcance de hombres, mujeres y niños en todas partes”.

Declaró que la nueva Primera Presidencia quería “empezar con el fin en mente” y explicó que “el fin por el que cada uno nos esforzamos es ser investidos con poder en una Casa del Señor, ser sellados como familias, ser fieles a los convenios hechos en el templo que nos hacen merecedores del don más grande de Dios, que es la vida eterna”.

Al referirse nuevamente a la senda de los convenios, invitó a aquellos que se han apartado a regresar, asegurándoles que “hay un lugar para ustedes en esta, la Iglesia del Señor”.

La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles en el Centro de Visitantes del Templo de Roma, Italia

La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles en el Centro de Visitantes del Templo de Roma, Italia, en marzo de 2019.

Recibir revelación y actuar de acuerdo con ella

Los miembros de la Iglesia recordarán por mucho tiempo la emoción de la primera conferencia general en la que el presidente Nelson presidió como profeta y Presidente. En esa conferencia, el presidente Nelson anunció que los sumos sacerdotes y los élderes de cada barrio se combinarían en un cuórum “para llevar a cabo la obra del Señor de manera más eficaz”. También anunció el fin de la orientación familiar y de las visitas de las maestras visitantes, y el establecimiento de “un enfoque más nuevo y santo de cuidar y ministrar a los demás”, un cambio que daría comienzo a un “nuevo capítulo en la historia de la Iglesia”. Y para finalizar la conferencia, el presidente Nelson anunció siete templos nuevos.

El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, pareció hablar en nombre de todos cuando, después del segundo anuncio del presidente Nelson, dijo: “Los momentos más memorables de la vida son aquellos en los que sentimos la avalancha de la revelación. Presidente Nelson, no sé cuántas ‘avalanchas’ más podremos soportar este fin de semana”.

La revelación continua siguió definiendo el ministerio del presidente Nelson como profeta, vidente y revelador. Luego de esa primera conferencia, el presidente Nelson y su esposa, Wendy, viajaron por todo el mundo, reuniéndose con los miembros de la Iglesia y enseñándoles, incluso a aquellos de las zonas donde se construirían los templos que él acababa de anunciar.

El presidente Nelson de pie junto a otras personas, saludando a los miembros de la Iglesia que se hallaban reunidos

El presidente y la hermana Nelson y el élder Gary E. Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, saludan a los Santos de los Últimos Días en Perú en octubre de 2018.

En un devocional mundial, él y la hermana Nelson llamaron a los jóvenes de la Iglesia a participar en “el desafío más grande, la causa más sublime y la obra más grandiosa de la tierra”: el recogimiento de Israel.

Poco después emitió una declaración acerca de la importancia de usar el nombre correcto de la Iglesia, un énfasis, afirmó, que “el Señor inspiró en mi mente”.

En la Conferencia General de octubre de 2018, el presidente Nelson hizo hincapié una vez más en la importancia de usar el nombre completo de la Iglesia. También anunció un renovado enfoque en la enseñanza y el aprendizaje del Evangelio en el hogar, y declaró que “ha llegado la hora de una Iglesia centrada en el hogar, respaldada por lo que se lleva a cabo dentro de los edificios de nuestros barrios, ramas y estacas”. Este plan centrado en el hogar y respaldado por la Iglesia acortó el horario dominical de tres a dos horas y presentó un nuevo curso de estudio para que las personas y las familias estudien en el hogar. Al finalizar la conferencia, el presidente Nelson anunció doce templos nuevos, la mayor cantidad de templos que se han anunciado al mismo tiempo.

Como profeta, el presidente Nelson nos mostró qué significa procurar la voluntad del Señor y apresurarse a actuar de acuerdo con lo revelado, y alentó a todos los miembros de la Iglesia a hacer lo mismo:

“Los exhorto a que se esfuercen más allá de su capacidad espiritual actual para recibir revelación personal […].

“Hay mucho más que su Padre Celestial quiere que sepan […].

“Les prometo que a medida que sigan siendo obedientes […], se les dará el conocimiento y la comprensión que buscan. Todas las bendiciones que el Señor tiene para ustedes, incluyendo los milagros, vendrán a continuación”.

El presidente Nelson saluda a los Santos de los Últimos Días en la Ciudad de Guatemala

El presidente Nelson saluda a los Santos de los Últimos Días en la Ciudad de Guatemala en agosto de 2019.

Una promesa sagrada

En el primer discurso que pronunció en una conferencia general como Apóstol, el élder Nelson mencionó los convenios que había hecho en el templo, diciendo: “Hoy reafirmo esa promesa de dar todo lo que poseo a la edificación del Reino de Dios en la tierra aceptando este llamamiento, siendo consciente de que me serán dadas llaves y poderes y que también encontraré obstáculos y dificultades; mas me comprometo a dar todos mis esfuerzos, toda mi energía y todo mi ser”.

Años más tarde, y dos días después de ser apartado como profeta, el presidente Nelson pronunció una promesa similar, diciendo: “Declaro mi devoción a Dios nuestro Padre Eterno y a Su Hijo, Jesucristo. Los conozco, los amo y me comprometo a servirles a Ellos —y a ustedes— con cada aliento de vida que me quede”.

El presidente Nelson cumplió esa promesa sagrada hasta el final. Todos quienes lo conocieron o lo escucharon hablar tenían claro que él estaba completamente seguro de que la obediencia al Señor garantiza Sus bendiciones. El presidente Nelson fue un verdadero ejemplo de una persona que guarda sus convenios. Él guardó sus “convenios con precisión”.

Una vez, en una conferencia general, el presidente Nelson dijo: “Al caminar en el sendero de rectitud del Señor, serán bendecidos para perseverar en la bondad de Él y ser una luz y un salvador para Su pueblo”.

La vida del presidente Russell M. Nelson ha sido y continuará siendo esa luz.

El presidente Nelson estudiando las Escrituras

Notas

  1. Russell M. Nelson, “Afrontar el futuro con fe”, Liahona, mayo de 2011, pág. 36.

  2. Véase de Spencer J. Condie, Russell M. Nelson: Father, Surgeon, Apostle, 2003, pág. 215.

  3. En Condie, Russell M. Nelson, págs. 219–220.

  4. Véase Russell M. Nelson, “Manifiesten su fe”, Liahona, mayo de 2014, pág. 30.

  5. En Condie, Russell M. Nelson, págs. 24, 25.

  6. En Condie, Russell M. Nelson, pág. 26.

  7. Véase Condie, Russell M. Nelson, págs. 27–28.

  8. En Condie, Russell M. Nelson, pág. 40.

  9. Véase Condie, Russell M. Nelson, pág. 44.

  10. En Lane Johnson, “Russell M. Nelson: A Study in Obedience”, Ensign, agosto de 1982, pág. 24.

  11. Véase Marvin K. Gardner, “Élder Russell M. Nelson: La aplicación de las leyes divinas”, Liahona, febrero de 1985, pág. 26.

  12. Véanse Condie, Russell M. Nelson, págs. 133–134; Russell M. Nelson, “Una súplica a mis hermanas”, Liahona, noviembre de 2015, pág. 96.

  13. En Condie, Russell M. Nelson, pág. 363.

  14. Dantzel Nelson, en Johnson, “Russell M. Nelson: A Study in Obedience”, pág. 23.

  15. Véase Condie, Russell M. Nelson, pág. 58.

  16. Véase Condie, Russell M. Nelson, pág. 98.

  17. Russell M. Nelson, “The Family: The Hope for the Future of Nations” (palabras pronunciadas en el Congreso Mundial de las Familias, 12 de agosto de 2009), capítulo 6 de Hope in Our Hearts, 2009, pág. 42.

  18. Véase “Elder Russell M. Nelson of the Quorum of the Twelve Apostles”, Ensign, mayo de 1984, págs. 87–88.

  19. Véase Condie, Russell M. Nelson, págs. 153–156.

  20. Véase Russell M. Nelson, “Llamado al Santo Apostolado”, Liahona, julio de 1984, pág. 93.

  21. En Gardner, “Élder Russell M. Nelson: La aplicación de las leyes divinas”, pág. 25.

  22. Véase Russell M. Nelson, “Porque así se llamará mi iglesia”, Liahona, julio de 1990, pág. 20.

  23. Russell M. Nelson, “Lecciones que aprendemos de Eva”, Liahona, enero de 1988, pág. 85.

  24. Véase Russell M. Nelson, “Ahora es el tiempo de preparación”, Liahona, mayo de 2005, pág. 16.

  25. En “Continúa el ministerio del presidente Nelson”, Liahona, mayo de 2019, págs. 120–121.

  26. Véase Russell M. Nelson, “Demos gracias a Dios”, Liahona, mayo de 2012, pág. 79.

  27. Véase Russell M. Nelson, “Lecciones que aprendemos de Eva”, pág. 87.

  28. Véase Russell M. Nelson, “El valor infinito de la mujer”, Liahona, enero de 1990, pág. 20.

  29. Russell M. Nelson, “Una súplica a mis hermanas”, pág. 97.

  30. Russell M. Nelson, “The Family: The Hope for the Future of Nations”, pág. 42.

  31. Véase Aubrey Eyre, “Look Back at the Most Tender Moments President Nelson Shared with Church Members in 2018”, Church News, 20 de diciembre de 2018, news.ChurchofJesusChrist.org.

  32. Véase Joseph B. Wirthlin, “El gran mandamiento”, Liahona, noviembre de 2007, págs. 28–31.

  33. En Condie, Russell M. Nelson, pág. 192.

  34. Véase Russell M. Nelson, “El precio del poder del sacerdocio”, Liahona, mayo de 2016, págs. 66–67.

  35. Russell M. Nelson, “Al avanzar juntos”, Liahona, abril de 2018, pág. 7.

  36. Russell M. Nelson, “Comentarios de introducción”, Liahona, mayo de 2018, pág. 54.

  37. Russell M. Nelson, “Ministrar”, Liahona, mayo de 2018, pág. 100.

  38. Russell M. Nelson y Wendy W. Nelson, “Juventud de Israel”, devocional mundial para jóvenes, 3 de junio de 2018, Biblioteca del Evangelio.

  39. Véase Sarah Jane Weaver, “‘Mormon’ Is Out: Church Releases Statement on How to Refer to the Organization”, Church News, 16 de agosto de 2018, news.ChurchofJesusChrist.org.

  40. Véase Russell M. Nelson, “El nombre correcto de la Iglesia”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 87–90.

  41. Russell M. Nelson, “Observaciones iniciales”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 7.

  42. Véase “Se anuncian doce nuevos templos al concluir la Conferencia General de octubre de 2018”, Sala de prensa, 7 de octubre de 2018, newsroom.ChurchofJesusChrist.org.

  43. Russell M. Nelson, “Revelación para la Iglesia, revelación para nuestras vidas”, Liahona, mayo de 2018, págs. 95, 96.

  44. Véase Russell M. Nelson, “Llamado al Santo Apostolado”, pág. 94.

  45. Russell M. Nelson, “Al avanzar juntos”, pág. 7.

  46. Russell M. Nelson, “Cómo obtener el poder de Jesucristo en nuestra vida”, Liahona, mayo de 2017, pág. 41.

  47. Russell M. Nelson, “Afrontar el futuro con fe”, pág. 36.