Usar la Guía
Helado, amistad y amar al prójimo
Guardar el segundo gran mandamiento no es tan difícil como podrías pensar.
Ilustraciones por Valentina Vinci
Cuando un amigo o familiar está pasando por un momento muy difícil, ¿no te angustias pensando cómo hacer que sus problemas desaparezcan? Parece una buena idea a primera vista.
Pero imagina que los padres de tu amigo se están divorciando, que tu hermana menor está sufriendo acoso en la escuela o que tu abuelo está luchando contra una depresión grave. ¿Cómo puedes arreglar todo eso?
En pocas palabras, no puedes. Y eso está bien. Al mismo tiempo, sin embargo, siempre puedes ayudar, y te sorprendería lo mucho que un poco de ayuda puede cambiar las cosas.
Grandes dificultades, simples actos de bondad
Foni P. creció sin su padre. Durante su niñez y adolescencia, ella vio cómo su madre luchaba para criar sola a tres hijos. Como resultado, Foni desarrolló sentimientos negativos hacia su padre. Pero recientemente, después de que ella cumpliera diecinueve años, su padre comenzó a acercarse para tratar de conectarse con ella.
“Estaba molesta”, dice Foni. “Pensaba: ‘Tuvo diecinueve años para interesarse por mí, pero no lo hizo. ¿Por qué ahora?’”. A pesar de orar y meditar, Foni todavía no podía encontrar paz. Hablar con su mamá y su tía ayudó un poco, pero aún sentía emociones negativas. Entonces, sucedió algo increíble pero simple: su mejor amiga la invitó a tomar un helado y a ir de compras.
“Mucha gente pensaría que no fue gran cosa”, dice Foni, “¡pero significó mucho! Sentí el sol en la piel. Caminamos afuera y vi los árboles. Sentí el viento y el Espíritu al mismo tiempo. Fue increíble”.
¿Acaso esa salida de compras improvisada resolvió los problemas de Foni? Pues, no. Foni admite que la relación con su padre sigue siendo difícil. Sin embargo, aquel sencillo acto de bondad de su amiga le permitió volver a sentir el Espíritu Santo. Así podría afrontar mejor sus dificultades con más fortaleza. “Sé que el Espíritu Santo la inspiró a sacarme de la casa”, cuenta Foni.
¿Quién te necesita hoy?
En la guía Para la Fortaleza de la Juventud se nos invita a “t[ender] la mano a los que se sientan solos, aislados o desamparados; [a ayudarlos] a sentir el amor del Padre Celestial a través de [nosotros]” (Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, pág. 12). Ese simple acto de amistad ayudó a Foni a sentir el amor de Dios durante una situación difícil. ¿A quién puedes ayudar a sentir ese mismo amor hoy?