El Amigo
Un nuevo comienzo
El Amigo, enero de 2026


“Un nuevo comienzo”, El Amigo, enero de 2026, págs. 38–39.

Un nuevo comienzo

“¿Cómo puedo mantenerme limpio después de bautizarme?”.

Una historia real desde Francia.

Ilustración de un niño y su papá tomados de la mano y caminando en un espacio abierto

¡Alexandre iba a cumplir ocho años en solo unos días! Estaba muy emocionado porque él y su papá estaban planeando un refrigerio especial de cumpleaños para que él comiera después de la escuela. Cuando los misioneros llegaron para cenar, Alexandre les contó todo sobre los deliciosos pastelillos de chocolate que había elegido.

“¡Vamos a tener ocho pastelillos con una vela cada uno, en lugar de un pastel con ocho velas!”.

El élder Lauener se rio. “Suena increíble. ¡Guarda un poco para mí!”.

Después de la cena, los misioneros enseñaron una lección sobre el bautismo. El élder Doyon se volvió hacia Alexandre. “Al bautizarte, prometes seguir a Jesucristo”. Le contó a Alexandre sobre su propio bautismo y compartió su testimonio. “El Espíritu Santo me ayudó a sentirme muy feliz porque ese día decidí seguir a Jesucristo”.

¡Alexandre no veía la hora de que llegara el día de su bautismo!

Pero cuando se fue a la cama esa noche, le costó dormir. Le gustaba la idea de estar limpio y como nuevo. Pero ¿cómo se mantendría limpio después del bautismo?

A la mañana siguiente, Alexandre caminó a la escuela con su papá. “Has estado muy callado esta mañana”, dijo el papá. “¿Qué sucede?”.

Alexandre suspiró. “Quisiera poder bautizarme más de una vez”.

“¿Por qué?”, preguntó su papá.

“¿De qué otra manera puedo mantenerme limpio después de bautizarme?”, preguntó Alexandre. “Todo el tiempo olvido cosas, como saludar y agradecer a los adultos y ser paciente con mi hermano pequeño. Sé que seguiré cometiendo errores. Solo nos bautizamos una vez, así que nunca volveré a estar tan limpio”.

El papá se detuvo y miró a Alexandre a los ojos. “Vaya, eso debe sentirse un poco abrumador. ¿Recuerdas cuando hablamos de hacer promesas en el bautismo?”.

Alexandre asintió. “Creo que sí”.

“Al bautizarte, haces un convenio con nuestro Padre Celestial. Prometes guardar Sus mandamientos y seguir a Jesucristo. Después de eso, cada vez que tomes la Santa Cena, puedes recordar a Jesús y cómo Él puede ayudarte a arrepentirte”.

Los ojos de Alexandre se abrieron de par en par. “Entonces, ¿puedo sentirme igual de limpio que cuando me bautice?”.

“Exactamente”, dijo el papá. “El Padre Celestial sabe que no eres perfecto y que a veces vas a tomar malas decisiones. Pero cuando peques, puedes arrepentirte y continuar tratando de seguir a Jesús. ¿Crees que puedes hacer eso?”.

Alexandre sonrió. “¡Sí! Creo que puedo hacerlo”.

Cuando llegó el cumpleaños de Alexandre, su familia tuvo su refrigerio de cumpleaños después de la escuela. ¡Estaba delicioso! Y en su bautismo, Alexandre se sintió muy bien por dentro cuando salió del agua. Había prometido seguir a Jesucristo, ¡y eso se sentía maravilloso!

Niño comiendo pastelillos de chocolate

Esa semana, Alexandre hizo todo lo posible por guardar sus nuevos convenios y ser bondadoso con su hermanito. Pero cuando llegó el domingo siguiente, se sintió un poco decepcionado. Sentía que podría haber tomado mejores decisiones esa semana.

Mientras se repartía la Santa Cena, Alexandre cruzó los brazos e inclinó la cabeza. En voz baja, le pidió al Padre Celestial que lo ayudara a hacer las cosas mejor durante la próxima semana. Pensó en lo mucho que Jesús lo amaba y en cómo deseaba ser más como Él.

Al tomar un trozo de pan de la bandeja de la Santa Cena, Alexandre sintió calidez y paz en su interior. ¡Se sintió igual que el día de su bautismo! Su papá pasó su brazo alrededor del hombro de Alexandre y le sonrió.

Hoy era el comienzo de una nueva semana y Alexandre iba a dar lo mejor de sí mismo, con la ayuda del Padre Celestial.

Un niño tomando la Santa Cena
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Ilustraciones por Toby Newsome