Mensaje del Devocional para jóvenes adultos
Devocional mundial para jóvenes adultos
Domingo 3 de noviembre de 2024
Qué placer estar de vuelta en BYU–Idaho, un lugar que conocemos bien y amamos tanto. Cuando el élder Bednar prestaba servicio como rector de BYU–Idaho, nuestros hijos eran jóvenes adultos. ¡Esta noche estamos aquí con algunos de nuestros nietos jóvenes adultos! Ruego que el Espíritu Santo esté con nosotros mientras expreso algunas ideas y sentimientos que me han venido a la mente y al corazón.
Hace varios años, el élder Bednar y yo asistimos a un devocional de preguntas y respuestas con un grupo numeroso de jóvenes adultos. Hace poco estaba examinando los cientos de preguntas que se enviaron y me sentí abrumada por las muchas preguntas basadas en el miedo, la falta de confianza y un poco de inseguridad en uno mismo. Decidí centrar mis palabras esta noche en algunas de esas preguntas y compartir con ustedes reflexiones de las Escrituras y experiencias personales que espero les sean útiles en el trayecto de su vida, ahora y en el futuro.
Tal vez se sientan identificados al escuchar estas preguntas:
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¿Cómo puedo reemplazar el temor por el amor y la fe semejantes a los de Cristo?
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¿Cómo puedo mantenerme fuerte cuando me siento tan débil?
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¿Cómo puedo aprender a confiar en Dios?
Estoy segura de que todos hemos tenido estas preguntas.
El pasaje de las Escrituras que me gustaría usar como base para mi mensaje esta noche es Isaías 41:10:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.
Espero que, al estudiar juntos este pasaje de las Escrituras durante unos minutos, reciban impresiones que los ayuden a reemplazar su temor por amor y fe semejantes a los de Cristo, a mantener una convicción más profunda de que pueden permanecer fuertes cuando se sienten muy débiles y a ganar confianza en sí mismos a medida que aprenden a confiar en Dios.
Para comenzar, analicemos la primera parte de Isaías 41:10:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes”.
Recuerden el relato de las Escrituras que se encuentra en Lucas 24 cuando, el día de la Resurrección de Jesús, dos de Sus seguidores caminan desde Jerusalén hacia la aldea de Emaús.
En el camino, un desconocido se une a ellos y les pregunta por qué están tristes. Se sorprenden de que este hombre no sepa nada de lo que ha sucedido en Jerusalén y le relatan los acontecimientos de los últimos tres días. Le cuentan cómo Jesús fue acusado falsamente y condenado a muerte, fue crucificado y luego resucitó milagrosamente. Estos hombres no sabrán hasta después de completar su viaje de once kilómetros que han estado caminando con el Señor resucitado.
¿Por qué es importante este relato? Porque creo que Jesús camina con ustedes y conmigo en nuestro trayecto por la vida más de lo que jamás podremos reconocer. Él está con nosotros. ¿Cómo podemos reemplazar el temor por amor y fe semejantes a los de Cristo? Recuerden esta frase de Isaías:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes”.
Ahora repasemos la segunda parte de este pasaje de las Escrituras:
“Porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré”.
Hace años, cuando vivíamos aquí en Rexburg, conduje hasta Salt Lake para estar con mi prima el día después de que su esposo fuera sometido a una cirugía a corazón abierto. Fue un momento delicado y, después de ver a su esposo, me di cuenta de por qué ella estaba tan preocupada. No se estaba recuperando bien y los médicos decidieron que necesitaba una transfusión.
Nunca antes había visto una transfusión de sangre y me sorprendió ver cómo la sangre pasaba lentamente, gota a gota, por un tubo estrecho hasta su vena. Mientras miraba, pensé en nuestro Salvador y me pregunté cuántas gotas de sangre habría derramado por mí. En cuestión de horas, fui testigo de la nueva vida, energía y fortaleza que proporcionó la transfusión.
De alguna manera, que no comprendo ni entiendo plenamente, el sacrificio expiatorio de Jesucristo nos da fortaleza y ayuda para hacer cosas difíciles. Somos bendecidos para hacer cosas que no pensamos que podemos hacer. ¿Cómo podemos mantenernos fuertes cuando nos sentimos tan débiles? Recuerden esta frase de Isaías:
“Porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré”.
Permítanme transmitirles algunas ideas sobre la frase final de Isaías 41:10:
“Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.
A menudo se hace referencia a la mano derecha como la mano del convenio. Debido a nuestra conexión por convenio con Cristo, podemos tener confianza en que nuestro Salvador nos sostendrá y apoyará.
Esto me recuerda el relato de Mateo 14 en el que los discípulos de Jesús están en una barca en medio del mar, zarandeados por el viento y las olas. Pedro ve a Jesús caminando sobre el agua y le pide que le mande que vaya hacia Él. Jesús lo llama y Pedro comienza a caminar sobre el agua hacia Él. Él está bien mientras se mantiene concentrado en Jesús, pero cuando Pedro advierte el viento embravecido, comienza a hundirse y clama a Jesús para que lo salve. “Y al momento Jesús, extendiendo la mano, le sujetó”. Realmente creo que Él también nos sujetará a nosotros.
¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios? Recuerden esta frase de Isaías:
“Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.
Testifico que el Padre Celestial nos conoce y nos ama. Testifico que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Él camina con nosotros, Él nos fortalece y Él nos ayuda. Y podemos confiar en que Él nos sostendrá y apoyará a medida que recordemos nuestra conexión por convenio con Él. Sé que el Espíritu Santo es un revelador y trae pensamientos a nuestra mente y sentimientos a nuestro corazón. Sé que el élder Bednar ha sido llamado por Dios, “por profecía y por la imposición de manos”. Él es un Apóstol del Señor Jesucristo.
En el nombre de Jesucristo. Amén.