Cuando a los santos de Kirtland, Ohio, se les mandó construir un templo, tenían pocos recursos. Una forma en que resolvieron este problema fue construyendo un aserradero para poder producir madera rápidamente a fin de usarla en la construcción del templo. En 1833 se construyó un aserradero en las llanuras de Kirtland, justo al sur de la
tienda de Newel K. Whitney. También se compraron 6,5 hectáreas (16 acres) de bosque primario a fin de cosechar los árboles para obtener madera. Joel H. Johnson, un converso y constructor de molinos y aserraderos, fue puesto a cargo del aserradero.
La madera del aserradero se utilizó para el techo, los frontones y la torre del
Templo de Kirtland. Los púlpitos del sacerdocio probablemente se ensamblaron en el taller de carpintería del aserradero antes de ser instalados en el templo. Los carpinteros utilizaban un cepillo hidráulico que había en el aserradero para cortar las intrincadas molduras que se encuentran en la obra de madera del templo. Muchos de los hombres que trabajaban en el aserradero donaron su tiempo y su trabajo al proyecto de construcción del templo. Después de la finalización del templo, el aserradero se utilizó para ayudar a generar ingresos a fin de pagar la deuda contraída por el proyecto de construcción.
El aserradero del Kirtland histórico es una réplica completamente funcional construida en el lugar donde se construyó el original. Por razones de seguridad, no operamos el aserradero. Los visitantes del Kirtland histórico pueden visitar el aserradero como una parada opcional en su recorrido. Los recorridos comienzan en el Centro de visitantes del Kirtland histórico.
Recorrido con vistas en 360°
Qué puede esperar
El aserradero es una parte opcional del recorrido guiado que ofrecen los misioneros en el
Kirtland histórico. El corto camino de 160 metros (0,1 millas) que conduce al aserradero y la
fábrica de potasa tiene una pendiente moderada y está cubierto de astillas de madera. Las raíces ocasionales de los árboles, el terreno irregular y otros peligros de tropiezos pueden dificultar la caminata para los visitantes con limitaciones de movilidad.