En 1824,
Newel K. Whitney estableció una fábrica de potasa en las llanuras de Kirtland. La fábrica de potasa fue dirigida por su socio
Sidney Gilbert hasta que Gilbert se fue a Misuri en 1831. Whitney desempeñó un papel más activo en la administración de la fábrica de potasa hasta 1832, cuando la donó a la Iglesia. El dinero de la fábrica ayudó a pagar préstamos, financiar la construcción del Templo de Kirtland e imprimir literatura de la Iglesia. Una revelación recibida el 23 de abril de 1834 devolvió la fábrica de potasa a Whitney como parte de su “mayordomía” y como “bendición sobre él y sobre su descendencia después de él” (
Doctrina y Convenios 104:39–40).
Las fábricas de potasa eran comunes en los poblados a orillas de la civilización de Estados Unidos. En las fábricas de potasa, la ceniza de la madera quemada en el lugar y recolectada de las casas cercanas se convertía en potasa, un álcali que se utilizaba en la fabricación de muchos productos, como jabón, cerámica y lejía. Gracias a su amplia variedad de aplicaciones, la potasa era un producto valioso que se vendía a precios elevados. Como resultado, muchos comerciantes como Newel K. Whitney también eran propietarios de fábricas de potasa.
Con la afluencia de santos que llegaban a Kirtland, muchas personas buscaban empleo, y la fábrica de potasa de Whitney se convirtió en un lugar donde trabajaban numerosos jóvenes.
Orson Hyde, uno de los miembros originales del Cuórum de los Doce Apóstoles, trabajó en la fábrica de potasa de Whitney cuando tenía poco más de veinte años.
Hoy en día, una réplica exacta de la fábrica de potasa de Whitney se encuentra en el lugar de la original y es, probablemente, el único ejemplo de una fábrica de potasa reconstruida en Norteamérica.
Qué esperar
La fábrica de potasa es una parte opcional del recorrido guiado que ofrecen los misioneros en el
Kirtland histórico. El camino corto (160 metros/0,1 millas) que conduce al
aserradero y a la fábrica de potasa de Whitney tiene una pendiente moderada y está cubierto de astillas de madera. Las raíces ocasionales de los árboles, el terreno irregular y otros peligros de tropiezos pueden dificultar la caminata para los visitantes con limitaciones de movilidad.
Recorrido con vistas en 360°