La Primera Visión
Viaje a la Arboleda Sagrada
Introducción
480 kilómetros (300 millas) al noroeste de la ciudad de Nueva York hay una granja de 40 hectáreas (100 acres) que es visitada por más de 100 000 personas cada año.
¿Por qué deciden ir allá?
Para recordar una oración que se ofreció hace doscientos años, una oración que ha cambiado sus vidas. Millones de personas hallan las raíces de su fe en los acontecimientos que tuvieron lugar en esta granja, en las preguntas que el joven José Smith hizo y en las respuestas que Dios le dio.
¿Por qué deciden ir allá?
Para recordar una oración que se ofreció hace doscientos años, una oración que ha cambiado sus vidas. Millones de personas hallan las raíces de su fe en los acontecimientos que tuvieron lugar en esta granja, en las preguntas que el joven José Smith hizo y en las respuestas que Dios le dio.
El camino que condujo a José Smith hasta la Arboleda Sagrada comenzó en 1816 con una crisis económica devastadora. Ese año, las heladas durante cada mes y las tormentas de nieve en junio arruinaron todas las cosechas en Vermont, elevando el precio de los alimentos y obligando a miles de granjeros pobres y en bancarrota, entre ellos la familia Smith, a emigrar del estado.
En 1818, después de varios años de malas cosechas, la familia Smith se trasladó deVermont a Palmyra, Nueva York, en busca de un mayor éxito en la agricultura. La familia pasó su primer año en la región trabajando para ahorrar dinero a fin de comprar 40 hectáreas [100 acres] de tierra boscosa en Mánchester, Nueva York, al sur del poblado de Palmyra. Mientras trabajaba en el desmonte de sus tierras, la familia Smith vivía en una pequeña cabaña de troncos.
En 1818, después de varios años de malas cosechas, la familia Smith se trasladó de
Palmyra, Nueva York, alrededor de 1825.
Tanto Joseph, padre, como Lucy Mack Smith tenían firmes creencias cristianas. Joseph, padre, sentía que la contención de la que era testigo entre los diferentes credos religiosos era confusa y poco atractiva. Como resultado, Joseph, padre, no asistía a ninguna iglesia con regularidad, pero dirigía a su familia en la oración y el estudio de la Biblia con regularidad. Lucy, por su parte, asistía a las reuniones religiosas en Palmyra y a menudo llevaba a sus hijos con ella, y con el tiempo se unió a una congregación presbiteriana. José creció viendo los diferentes puntos de vista de sus padres en cuanto a la religión, así como la discordia religiosa que lo rodeaba y quería saber cuál iglesia era la verdadera.
“De los doce a los quince años de edad”, explicó José, “medité muchas cosas en el corazón acerca de la situación del mundo”. A José le preocupaba tanto encontrar el perdón de sus propios pecados como el estado del mundocon respecto al “tema de la religión ”. Después de “analiz[ar] los diferentes sistemas que se enseñaban a los hijos de los hombres […] no sabía quién estaba en lo cierto ni quién estaba en el error”, explicó José más adelante1. Decidido a encontrar respuestas a sus preguntas, José buscó privacidad en la pequeña área recientemente despejada en la granja de su familia, donde podría orar en voz alta por primera vez en su juventud. Allí, en esa “arboleda silenciosa”, Dios el Padre y Jesucristo se aparecieron a José para responder sus preguntas.
Mientras meditaba en sus preguntas sobre a qué iglesia asistir y cómo hallar el perdón de sus pecados, José escuchó un sermón en el que el predicador citó Santiago 1:5. Le impactó la promesa: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”2. El versículo conmovió tanto a José que, cuando regresó a casa, abrió la Biblia de la familia y continuó leyendo y meditando en el versículo. José sintió como si el mensaje le hubiera llegado directamente al corazón y se dio cuenta de que, si quería respuestas, debía orar y pedir ayuda a Dios3.
“De los doce a los quince años de edad”, explicó José, “medité muchas cosas en el corazón acerca de la situación del mundo”. A José le preocupaba tanto encontrar el perdón de sus propios pecados como el estado del mundo
Mientras meditaba en sus preguntas sobre a qué iglesia asistir y cómo hallar el perdón de sus pecados, José escuchó un sermón en el que el predicador citó Santiago 1:5. Le impactó la promesa: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”2. El versículo conmovió tanto a José que, cuando regresó a casa, abrió la Biblia de la familia y continuó leyendo y meditando en el versículo. José sintió como si el mensaje le hubiera llegado directamente al corazón y se dio cuenta de que, si quería respuestas, debía orar y pedir ayuda a Dios3.
Poco después, José decidió que iba a orar a Dios para pedir guía y se dirigió a una pequeña arboleda que había estado despejando unos días ante, donde sabía que estaría solo. Allí se arrodilló, decidido a obtener la respuesta a sus preguntas, y oró en voz alta por primera vez en su corta vida. José comenzó a orar, buscando la verdad y pidiendo guía. Casi tan pronto como comenzó sus súplicas, una densa oscuridad se formó alrededor de él y le resultaba difícil hablar. La luz del sol desapareció y, mientras la oscuridad, el dolor y la amenaza de destrucción lo agobiaban, suplicó a Dios que lo librara4.
“The Desires of My Heart [El deseo de mi corazón]”, por Walter Rane, óleo sobre lienzo, 2019.
Justo cuando José comenzaba a sentir que toda esperanza se había perdido, una columna de luz descendió sobre él, iluminando el bosque y disipando las tinieblas. José se sintió lleno de paz cuando el Espíritu de Dios lo cubrió, tranquilizándolo y quitándole el dolor y la confusión. Al levantar la vista hacia la luz, José vio a dos personas que descendían: Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo.
El Salvador le dijo a José que todos sus pecados le eran perdonados y que no debía unirse a ninguna de las iglesias locales . Advirtió a José que las iglesias enseñaban como doctrinas “los mandamientos de los hombres” (José Smith–Historia 1:19). Con el tiempo, dijo el Salvador, la plenitud del Evangelio le sería revelada a José. Huestes de ángeles rodeaban al Salvador mientras hablaba y la columna de luz se hizo cada vez más resplandeciente. Cristo continuó manifestando más verdades a José hasta que finalmente declaró: “He aquí, vengo pronto […], vestido con la gloria de mi Padre”5.
Después de que Cristo y el Padre se fueron, la luz se desvaneció y José se encontró tendido en el suelo del bosque. Aunque la luz y la presencia de Dios se habían ido, José seguía lleno de paz y de amor divino.
Finalmente, José regresó a casa y continuó meditando sobre su experiencia. La iglesia que José buscaba ya no existía sobre la tierra, pero pronto llegaría el tiempo en que sería restaurada, cuando las antiguas profecías y convenios comenzarían a cumplirse. Esta “primera visión” dio inicioa una serie de experiencias reveladoras que condujeron a la restauración del Evangelio de Jesucristo y al establecimiento de Su Iglesia en los últimos días. José Smith compartió esta experiencia con otras personas en varias ocasiones y en muchas situaciones, compartiendo de manera constante su testimonio de que Dios se revela a Sí mismo a Sus hijos.
Finalmente, José regresó a casa y continuó meditando sobre su experiencia. La iglesia que José buscaba ya no existía sobre la tierra, pero pronto llegaría el tiempo en que sería restaurada, cuando las antiguas profecías y convenios comenzarían a cumplirse. Esta “primera visión” dio inicio
Notas
Notas
Relato de 1835 Santiago 1:5–6 José Smith—Historia José Smith Historia 13–16 ,Santos, capítulo 2: Escúchalo - Historia de José Smith, aprox. verano de 1832,
Santos, capítulo 2: Escúchalo