Jesucristo es tu Salvador
Jesucristo es el Hijo de Dios, nuestro Salvador y Redentor, enviado para salvarnos a todos. Gracias a Él, puedes sentir gozo y paz al saber que puedes estar libre del pecado y algún día vivir para siempre con Dios y con tus seres queridos.
Cuando Dios nos envió a la tierra para aprender y progresar, Él sabía que cometeríamos errores. Por eso nos dio un Salvador.
Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.
Creemos que Jesucristo es literalmente el Hijo de Dios y un miembro diferenciado de la Trinidad junto con Dios el Padre y el Espíritu Santo. Vino a la tierra para cumplir una misión divina en la que haría lo siguiente:
- Experimentar las pruebas de una vida terrenal.
- Enseñar y testificar de Dios.
- Efectuar poderosos milagros.
- Sufrir y morir por nuestros pecados, haciendo así que pudiéramos ser limpios del pecado.
- Vencer la muerte por medio de Su Resurrección, proporcionándonos una vía para que todos resucitemos.
Jesucristo fue un ejemplo de amor puro. Sanó con compasión a los enfermos y discapacitados, alimentó a los hambrientos, levantó a los muertos, cuidó de los pobres, acogió a los marginados sociales y ministró a todos los que lo buscaron con fidelidad.
El Salvador siente ese mismo amor y compasión por ti.
Como cristianos, nos esforzamos por ser semejantes al Salvador y reflejar Su amor en todo lo que hacemos.
El Salvador siente ese mismo amor y compasión por ti.
Como cristianos, nos esforzamos por ser semejantes al Salvador y reflejar Su amor en todo lo que hacemos.
Jesucristo fue el Maestro de maestros. Sus sermones, pronunciados hace 2000 años, todavía inspiran a personas de todo el mundo a llevar una vida mejor en la actualidad. Él enseñó a las masas, pero la Biblia enseña que también dedicó tiempo a conectar con las personas individualmente.
Cada uno de nosotros, y eso te incluye a ti, podemos sentir mayor gozo y paz al seguir las enseñanzas de Jesucristo. Tu congregación local de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene reuniones semanales en las que puedes aprender más acerca de cómo estas enseñanzas se aplican a ti personalmente.El Libro de Mormón también contiene un registro de las enseñanzas de Cristo que puede complementar las de la Biblia.
Cada uno de nosotros, y eso te incluye a ti, podemos sentir mayor gozo y paz al seguir las enseñanzas de Jesucristo. Tu congregación local de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene reuniones semanales en las que puedes aprender más acerca de cómo estas enseñanzas se aplican a ti personalmente.
Gracias al sacrificio de Cristo puedes ser perdonado y vivir de nuevo
El sacrificio y la muerte de Jesucristo
Aunque el Salvador vivió una vida perfecta, algunas personas se sintieron amenazadas por Su influencia o se enojaron cuando Él denunció su hipocresía, y conspiraron para matarlo.
La noche antes de ser crucificado, Jesucristo se retiró al Jardín de Getsemaní, donde sufrió los dolores y las enfermedades de cada uno de los hijos de Dios. Gracias a eso, Él puede brindar ayuda y sanación en cualquier circunstancia.
Luego fue traicionado, arrestado, golpeado, escarnecido y clavado en una cruz. Tres días después, se levantó para vivir de nuevo conquistando la muerte y el pecado. Aunque la muerte de Jesucristo fue trágica e injusta, Su sacrificio divino hizo posible que cada uno de nosotros sea perdonado y se levante de entre los muertos.
Podemos ser perdonados mediante la Expiación de Cristo
Cuando Jesucristo sufrió en el Jardín de Getsemaní y en la cruz, tomó sobre Sí nuestros pecados. Pagó el precio de la justicia para que cada uno de nosotros pueda recibir misericordia. Cuando nos arrepentimos sinceramente, podemos ser perdonados.
Aunque el Salvador vivió una vida perfecta, algunas personas se sintieron amenazadas por Su influencia o se enojaron cuando Él denunció su hipocresía, y conspiraron para matarlo.
La noche antes de ser crucificado, Jesucristo se retiró al Jardín de Getsemaní, donde sufrió los dolores y las enfermedades de cada uno de los hijos de Dios. Gracias a eso, Él puede brindar ayuda y sanación en cualquier circunstancia.
Luego fue traicionado, arrestado, golpeado, escarnecido y clavado en una cruz. Tres días después, se levantó para vivir de nuevo conquistando la muerte y el pecado. Aunque la muerte de Jesucristo fue trágica e injusta, Su sacrificio divino hizo posible que cada uno de nosotros sea perdonado y se levante de entre los muertos.
Podemos ser perdonados mediante la Expiación de Cristo
Cuando Jesucristo sufrió en el Jardín de Getsemaní y en la cruz, tomó sobre Sí nuestros pecados. Pagó el precio de la justicia para que cada uno de nosotros pueda recibir misericordia. Cuando nos arrepentimos sinceramente, podemos ser perdonados.
Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Gracias a la Resurrección podemos vivir de nuevo
Jesucristo se levantó de entre los muertos al tercer día después de Su Crucifixión. Gracias a Él, cada uno de nosotros también puede resucitar y vivir de nuevo. Podemos vivir con Dios y con nuestros seres queridos en un cuerpo perfeccionado, libre de enfermedades, pesar y dolor.
Jesucristo se levantó de entre los muertos al tercer día después de Su Crucifixión. Gracias a Él, cada uno de nosotros también puede resucitar y vivir de nuevo. Podemos vivir con Dios y con nuestros seres queridos en un cuerpo perfeccionado, libre de enfermedades, pesar y dolor.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
“Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”.
Camina con Él
Estudia la vida y la misión de Jesucristo por medio de una serie de diez correos electrónicos que siguen el ministerio del Salvador a través de lugares significativos de Su vida.