“Capítulo 21: Los profetas”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Russell M. Nelson, 2023
“Capítulo 21”, Enseñanzas: Russell M. Nelson
Capítulo 21
Los profetas
¡El Señor viviente dirige Su Iglesia viviente! El Señor le revela a Su profeta Su voluntad para con la Iglesia.
De la vida de Russell M. Nelson
Desde antes de prestar servicio como decimoséptimo Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Russell M. Nelson tuvo gran respeto por los profetas de Dios. Él es un ejemplo de cómo seguir con humildad y rapidez las enseñanzas del profeta.
En 1979, mientras prestaba servicio como Presidente General de la Escuela Dominical, Russell M. Nelson fue invitado a una reunión donde el presidente Spencer W. Kimball “nos suplicó que oráramos para que se abrieran las puertas de las naciones y el Evangelio de Jesucristo llegase a todas las personas de la tierra. Mencionó específicamente a China y pidió que oráramos por el pueblo de China […]. ‘Est[én] al servicio del pueblo chino; […] aprend[an] su idioma; […] or[en] por ellos y ay[údenlos]’”.
El hermano Nelson regresó a casa con su esposa, Dantzel, y dijo: “El presidente Kimball nos pidió en esa reunión que aprendiéramos chino. Y no lo oí decir: ‘¡Todos menos el hermano Nelson!’. Así que, ¿estarías dispuesta a estudiar chino mandarín conmigo?”. Ella estuvo de acuerdo y recibieron instrucción en mandarín.
Seis semanas después, el Dr. Nelson asistió a la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Cirugía Torácica. Él explicó: “Estaba sentado a un lado de un médico chino. Se presentó como el profesor Wu Ying–Kai, de Beijing, China”. Esto condujo a una amistad significativa y a una invitación para que el Dr. Nelson trabajara como profesor de cirugía visitante en la Universidad Médica de Shandong en Jinan, China.
El Dr. Nelson visitó China varias veces en la década de 1980, donde conoció a personas que se convirtieron en colegas de confianza y amigos queridos. Uno de esos amigos, el Dr. Zhang Zhenxiang, dijo:
“El Dr. Nelson trabajó arduamente e hizo un excelente trabajo. Todos estaban muy contentos con el resultado de las operaciones, y el curso posoperatorio de cada paciente transcurrió sin problemas. Los cirujanos y enfermeros chinos estaban muy contentos porque habían aprendido mucho de aquel atento y paciente cirujano estadounidense”.
El Dr. Nelson realizó su última cirugía a corazón abierto en 1985 a una estrella de ópera china, el Sr. Fang Rongxiang. Gracias a su exitosa labor, se ganó el cariño del pueblo chino y abrió el camino para futuras visitas a líderes académicos y gubernamentales en su función de Apóstol.
El 15 de abril de 1990, en Toronto, Canadá, el élder Nelson recibió una de las bendiciones por su disposición a seguir con prontitud la invitación del presidente Kimball cuando bautizó a su amigo, el Dr. Zhang Zhenxiang. Un año después, el élder Nelson efectuó el sellamiento del Dr. Zhang a su esposa en el recientemente dedicado Templo de Toronto, Ontario.
El presidente Nelson dijo: “Tengo un testimonio de que cuando hacemos todo lo que el profeta de Dios nos pide que hagamos, el camino se abrirá y las vidas cambiarán”.
Enseñanzas de Russell M. Nelson
Un profeta es alguien llamado por Dios para hablar en Su nombre
Un profeta es alguien llamado por Dios para hablar en Su nombre. A lo largo de la historia, los profetas han testificado de Jesucristo y han enseñado Su Evangelio. Dios comunica revelaciones a Sus hijos por medio de los profetas.
Todos los líderes de la Iglesia del Señor son llamados mediante la debida autoridad, y en ese respecto, ningún profeta o ningún otro líder de esta Iglesia se ha dado a sí mismo o a sí misma un llamamiento. Jamás se ha elegido a un profeta; el Señor lo dejó claro cuando dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto” [Juan 15:16]. Ni yo ni ustedes “votamos” por los líderes de la Iglesia, a ningún nivel, aunque sí tenemos el privilegio de sostenerlos.
Los caminos del Señor son diferentes a los del hombre […]. Al sostener a los profetas hacemos un compromiso personal de que nos esforzaremos al máximo por defender sus prioridades proféticas […].
¡El Señor viviente dirige Su Iglesia viviente! El Señor le revela a Su profeta Su voluntad para con la Iglesia.
Testifico que aquellos a quienes ustedes sostienen como profetas, videntes y reveladores reciben instrucciones del Señor Jesucristo. Somos Sus siervos.
Pregunta para el estudio
¿De qué manera les ha hablado Dios a través de las palabras de Sus profetas vivientes?
Dios siempre ha enseñado a Sus hijos en la tierra por medio de profetas
Si la Restauración logró algo, fue acabar con el antiguo mito de que Dios había dejado de hablar a Sus hijos. Nada se aleja más de la verdad. Ha habido un profeta a la cabeza de la Iglesia de Dios en todas las dispensaciones, desde Adán hasta el día de hoy. Los profetas testifican de Jesucristo, de Su divinidad y de Su misión y ministerio terrenales. Honramos al profeta José Smith como el profeta de esta última dispensación, y honramos a cada uno de los hombres que lo han sucedido como Presidente de la Iglesia.
José Smith es el profeta de esta dispensación. Ha habido muchas dispensaciones de tiempo antes, pero la nuestra es única porque todas esas dispensaciones anteriores […] terminaron en apostasía, y su ubicación se limitó a un pequeño segmento del planeta Tierra. Sin embargo, esta dispensación será diferente. No terminará en apostasía y llenará toda la tierra.
Pregunta para el estudio
¿Qué verdades sobre Dios han aprendido de los profetas de la antigüedad y de los profetas de los últimos días?
Los profetas son hombres comunes y corrientes a quienes se ha dado un llamamiento extraordinario
Soy un hombre común y corriente. Me pongo los zapatos uno a la vez, me da hambre y sueño, pero todos los profetas han sido así. Son hombres comunes y corrientes a quienes se les ha dado un llamamiento extraordinario.
Siempre he sido una persona que ora, pero las respuestas a mis oraciones ahora llegan en medio de la noche, generalmente cuando estoy profundamente dormido. Cuando era médico, solía recibir muchas llamadas telefónicas por la noche. Ahora mi teléfono no suena por la noche, pero sigo recibiendo llamadas; instrucciones del Señor para mí y para Sus hijos.
Los profetas ven con anticipación. Ven los dolorosos peligros que el adversario ha colocado o colocará en nuestro camino. Los profetas, además, prevén las magníficas posibilidades y privilegios que aguardan a quienes escuchan con la intención de obedecer. ¡Yo sé que es verdad! Lo he experimentado yo mismo vez tras vez.
El Señor nos ha prometido que jamás permitirá que el profeta nos descarríe […]. Quizás no siempre comprendan todas las declaraciones del profeta viviente. Pero al saber que el profeta es un profeta, pueden acudir al Señor con humildad y fe, y pedir su propio testimonio sobre cualquier cosa que el profeta haya proclamado.
Preguntas para el estudio
¿Qué les parece extraordinario acerca del llamamiento de los profetas? ¿Cómo han llegado a saber que un profeta viviente, a pesar de ser un hombre imperfecto, es llamado por Dios?
Honramos a José Smith como el gran profeta de la Restauración
Honramos a José Smith como el gran profeta de la Restauración […]. ¿Qué lo que hizo tan grande? ¡Fue preordenado desde la fundación de la tierra para revelar a Jesucristo a esta generación!.
En el excelso y santo llamamiento al que he sido llamado, así como es mi convicción como testigo especial proclamar la divinidad de Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, también es mi solemne privilegio proclamar la función de José Smith como profeta, vidente y revelador para esta época moderna, la dispensación del cumplimiento de los tiempos […].
Les declaro ferviente y sinceramente que José Smith es un profeta de Dios, preordenado desde antes de la fundación de la tierra a la misión que se le asignó, por la cual pagó con su vida. Me comprometo a continuar la obra y edificar sobre el fundamento que él estableció.
Gracias al ministerio de José Smith, conocemos la verdadera naturaleza de nuestro Padre Celestial y de Su Hijo Amado. Conocemos las interrelaciones entre la Creación, la caída de Adán y la Expiación de Jesucristo. Comprendemos la naturaleza eterna de nuestra existencia —antes del nacimiento y después de la muerte— el estado del alma entre la muerte y la resurrección, y más sobre la descripción de Pablo de los tres grados de gloria.
Mediante el ministerio del profeta José Smith sabemos que Jesús es el Señor y Creador de este mundo y de muchos otros, que el propósito de la vida es alcanzar gozo —como personas y como familias—, que la gloria de Dios es la inteligencia y que el sacerdocio es un principio sempiterno […].
¡Increíble! A mí me parece casi inconcebible que alguna mente sincera e inquisitiva pueda dudar del manto profético de José Smith. Pero él mismo nos preparó para los futuros ataques de los cuales sería objeto. Estas son sus palabras: “Nunca les dije que era perfecto; pero no hay error en las revelaciones que he enseñado” [Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 555] […].
La vida y los hechos de José Smith son evidencia elocuente de su llamamiento divino como el profeta de la Restauración.
Preguntas para el estudio
¿Cuáles son algunas verdades que el Señor restauró por medio del profeta José Smith? ¿De qué manera dichas verdades han bendecido su vida?
Piensen en la manera majestuosa mediante la cual el Señor gobierna Su Iglesia
Cuando nos reunimos como Consejo de la Primera Presidencia y Cuórum de los Doce, nuestras salas de reunión se convierten en salas de revelación. El Espíritu está palpablemente presente. Al tratar asuntos complejos, se despliega un emocionante proceso a medida que cada Apóstol expresa libremente sus ideas y puntos de vista. Aunque tal vez nuestras perspectivas iniciales difieran, el amor que sentimos el uno por el otro es constante. Nuestra unidad nos ayuda a discernir la voluntad del Señor para Su Iglesia.
En nuestras reuniones, ¡la mayoría nunca manda! En espíritu de oración, nos escuchamos unos a otros y hablamos entre nosotros hasta que estamos unidos. Entonces, cuando hemos llegado a un acuerdo cabal, ¡la influencia unificadora del Espíritu Santo es electrizante! Llegamos a sentir lo que sabía el profeta José Smith, cuando enseñó “Por la unidad de sentimientos, obtenemos poder con Dios” [Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 419]. ¡Ningún miembro de la Primera Presidencia o del Cuórum de los Doce jamás dejaría a su propio y mejor criterio las decisiones respecto a la Iglesia del Señor!.
P[iensen] en la manera majestuosa mediante la cual el Señor gobierna Su Iglesia. Cuando el Presidente de la Iglesia fallece, no hay ningún misterio acerca de quién es el siguiente llamado a servir en esa función. No hay campañas electorales ni políticas, sino solo las calladas obras de un divino plan de sucesión impuesto por el Señor mismo.
Cada día del servicio que presta un Apóstol es un día de aprendizaje y de preparación para una mayor responsabilidad en el futuro. Toma décadas de servicio para que un Apóstol pase del puesto de menor antigüedad en el círculo al de mayor antigüedad. Durante ese tiempo, obtiene experiencia personal sobre cada faceta de la obra de la Iglesia. También llega a conocer de cerca a los pueblos de la tierra, incluso sus historias, culturas e idiomas, a medida que las asignaciones lo llevan repetidamente a través del mundo. Ese proceso de sucesión en el liderazgo de la Iglesia es único; no sé de nada que se le compare. Eso no debe sorprendernos, ya que esta es la Iglesia del Señor. Él no obra a la manera de los hombres.
He servido en el Cuórum de los Doce bajo cinco Presidentes de la Iglesia previos. He visto a cada Presidente recibir revelación y responder a dicha revelación. El Señor siempre ha instruido e inspirado a Sus profetas, y siempre lo hará. El Señor está a la cabeza. Nosotros, los que hemos sido ordenados para dar testimonio de Su santo nombre en todo el mundo, seguiremos procurando conocer Su voluntad y seguirla.
Preguntas para el estudio
¿En qué difiere la manera en que el Señor gobierna Su Iglesia de la manera de gobernar del mundo? ¿Qué aprenden acerca del Señor de la forma en que Él gobierna Su Iglesia?
Puesto que a los profetas les importan profundamente todos los hijos de Dios, proclaman Su verdad
El Señor reveló la razón por la cual “constituyó a unos apóstoles; y a otros, profetas”. Lo hizo “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios” [Efesios 4:11–13].
Por tanto, el ministerio de los Apóstoles —la Primera Presidencia y los Doce— consiste en lograr esa unidad de fe y proclamar nuestro conocimiento del Maestro; nuestro ministerio consiste en bendecir la vida de todos los que aprendan y sigan el “camino aún más excelente” del Señor [1 Corintios 12:31], y debemos ayudar a las personas a prepararse para su posible salvación y exaltación.
El Señor Jesucristo, cuya Iglesia esta es, nombra a profetas y Apóstoles para comunicar Su amor y enseñar Sus leyes.
El Evangelio de Jesucristo está “edificad[o] sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” [Efesios 2:20].
Cada uno de los apóstoles del Señor está en condiciones de observar y sentir el amor que el Padre Celestial tiene por Sus hijos […].
A veces, a nosotros, como líderes de la Iglesia, se nos critica por aferrarnos firmemente a las leyes de Dios, por defender la doctrina del Salvador y por resistir las presiones sociales de nuestros días, pero nuestra comisión como Apóstoles ordenados es “ir por todo el mundo a predicar [Su] evangelio a toda criatura” [Doctrina y Convenios 18:28]. Eso significa que se nos manda enseñar la verdad.
Al hacerlo, a veces se nos acusa de ser poco compasivos cuando enseñamos los requisitos del Padre para la exaltación en el Reino Celestial. Pero ¿no sería mucho más insensible de nuestra parte no decir la verdad, no enseñar lo que Dios ha revelado?
Es precisamente porque sí nos importan profundamente todos los hijos de Dios que proclamamos Su verdad. Es posible que no siempre les digamos a las personas lo que quieren escuchar. Los profetas rara vez son populares, ¡pero siempre enseñaremos la verdad! […].
La exaltación no es fácil. Entre sus requisitos está el hacer un esfuerzo concentrado y persistente por guardar las leyes de Dios, arrepintiéndonos rigurosamente cuando no lo hacemos. Sin embargo, la recompensa por hacerlo es mucho mayor que cualquier cosa que podamos imaginar, porque nos brinda gozo aquí e “interminable felicidad” [Mosíah 2:41] en el más allá
Así, pues, nuestra comisión como Apóstoles es enseñar solamente la verdad. Esa comisión no nos da la autoridad para modificar la ley divina.
Pregunta para el estudio
¿Qué les han enseñado los profetas acerca del amor y las leyes del Salvador?
Se necesita fe para seguir a los profetas
Se necesita fe para seguir a los profetas en lugar de los expertos y la opinión popular.
El modelo que Dios estableció desde hace mucho de enseñar a Sus hijos mediante profetas nos asegura que Él bendecirá a cada uno de los profetas y que bendecirá a los que den oído al consejo profético.
El deseo de seguir al profeta requiere mucho esfuerzo, ya que el hombre natural sabe muy poco acerca de Dios, y mucho menos de Su profeta […]. El cambio de hombre natural a discípulo devoto es muy potente [véanse Mosíah 5:2; Alma 5:12–14].
De todo corazón le agradecemos a Dios el tener un profeta que nos guíe en los últimos días, aunque muchos cierran los oídos y hacen caso omiso de su posición profética. Lo hacen corriendo un gran riesgo, pues las Escrituras nos advierten:
“El Señor vuestro Dios os levantará […] un profeta […]; a él oiréis en todas las cosas que os hablare […].
“Toda alma que no oiga a aquel profeta será desarraigada del pueblo” (Hechos 3:22–23) […].
Los discípulos del Señor enseñan Su palabra […]; los miembros sabios escuchan para aprender de los líderes de la Iglesia.
La lealtad al Señor abarca una obligación de ser leales a aquellos que han sido llamados por el Señor para dirigir Su Iglesia. Él ha autorizado que los hombres sean ordenados para hablar en Su santo nombre. A medida que ellos guían a salvo Su embarcación hacia la costa de la salvación, nos sería de provecho permanecer a bordo con ellos.
¿Qué sucederá si escuchamos, prestamos atención y damos oído con mayor intención a lo que el Salvador ha dicho, y lo que está diciendo ahora a través de Sus profetas? Yo les prometo que serán bendecidos con poder adicional para lidiar con la tentación, las pruebas y la debilidad. Les prometo milagros en sus matrimonios, sus relaciones familiares y sus trabajos diarios. Y les prometo que se incrementará su capacidad para sentir gozo, aun si aumentan las turbulencias en sus vidas.
Tengo completa fe en el Señor y en Sus profetas. He aprendido a no colocar signos de interrogación, sino a usar signos de exclamación cuando se extienden llamamientos mediante los canales inspirados del gobierno del sacerdocio.
Pregunta para el estudio
¿De qué manera han sido bendecidos por seguir a los profetas del Señor aunque el consejo de estos no coincidiera con el razonamiento de ustedes?
Invitaciones y promesas
Pidan su propio testimonio sobre lo que el profeta haya proclamado
El Señor nos ha prometido que jamás permitirá que el profeta nos descarríe […]. Quizás no siempre comprendan todas las declaraciones del profeta viviente. Pero al saber que el profeta es un profeta, pueden acudir al Señor con humildad y fe, y pedir su propio testimonio sobre cualquier cosa que el profeta haya proclamado.
Escuchen las palabras de los profetas
¿Qué sucederá si escuchamos, prestamos atención y damos oído con mayor intención a lo que el Salvador ha dicho, y lo que está diciendo ahora a través de Sus profetas? Yo les prometo que serán bendecidos con poder adicional para lidiar con la tentación, las pruebas y la debilidad. Les prometo milagros en sus matrimonios, sus relaciones familiares y sus trabajos diarios. Y les prometo que se incrementará su capacidad para sentir gozo, aun si aumentan las turbulencias en sus vidas.
De todo corazón le agradecemos a Dios el tener un profeta que nos guíe en los últimos días, aunque muchos cierran los oídos y hacen caso omiso de su posición profética. Lo hacen corriendo un gran riesgo, pues las Escrituras nos advierten:
“El Señor vuestro Dios os levantará […] un profeta […]; a él oiréis en todas las cosas que os hablare […].
“Toda alma que no oiga a aquel profeta será desarraigada del pueblo” (Hechos 3:22–23) […].
Los discípulos del Señor enseñan Su palabra […]; los miembros sabios escuchan para aprender de los líderes de la Iglesia.
La lealtad al Señor abarca una obligación de ser leales a aquellos que han sido llamados por el Señor para dirigir Su Iglesia. Él ha autorizado que los hombres sean ordenados para hablar en Su santo nombre. A medida que ellos guían a salvo Su embarcación hacia la costa de la salvación, nos sería de provecho permanecer a bordo con ellos.
Dios bendecirá a cada uno de los profetas y bendecirá a los que den oído al consejo profético
El modelo que Dios estableció desde hace mucho de enseñar a Sus hijos mediante profetas nos asegura que Él bendecirá a cada uno de los profetas y que bendecirá a los que den oído al consejo profético.
El deseo de seguir al profeta requiere mucho esfuerzo, ya que el hombre natural sabe muy poco acerca de Dios, y mucho menos de Su profeta […]. El cambio de hombre natural a discípulo devoto es muy potente [véanse Mosíah 5:2; Alma 5:12–14].
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