Enseñanzas de los Presidentes
Capítulo 5: El arrepentimiento


“Capítulo 5: El arrepentimiento”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Russell M. Nelson, 2023

“Capítulo 5”, Enseñanzas: Russell M. Nelson

Jesucristo

Capítulo 5

El arrepentimiento

El verdadero arrepentimiento está centrado en el Señor Jesucristo y en el gozo que se recibe a través de Su poder redentor.

De la vida de Russell M. Nelson

A principios del ministerio del presidente Russell M. Nelson como Presidente de la Iglesia, diez niños de la Primaria se reunieron con él y con la Presidenta General de la Primaria, Joy D. Jones. Se sentaron alrededor de una mesa en la réplica de la casa donde vivía José Smith cuando tuvo la Primera Visión. Mientras hablaban, una de las niñas habló de una ocasión en la que “se sintió feliz de inmediato” después de orar para pedir perdón. Su relato hizo que la presidenta Jones le pidiera al presidente Nelson que hablara “acerca de por qué el arrepentimiento es tan importante”.

El presidente Nelson miró con bondad a los niños y dijo: “El arrepentimiento es una bendición. […] El arrepentimiento significa que cada día ponemos un poco más de esfuerzo y hacemos un poco más para llegar a ser como el Señor Jesucristo. Yo aún me arrepiento. ¿Qué piensan de eso? Cada día trato de aprender más y de ser más como el Señor desea que sea. Y eso no es un castigo. Es una gozosa oportunidad. Todos los días salto de la cama por la mañana y digo: ‘¡Hoy va a suceder algo maravilloso! Voy a ser más como Jesús’”.

Enseñanzas de Russell M. Nelson

El arrepentimiento es un requisito para toda persona responsable que desee obtener la gloria eterna

En esta vida, a veces caerán en la tentación y el pecado. Cuando eso sucede, el Salvador les ofrece amorosamente la capacidad de cambiar. Se llama arrepentimiento. Satanás quiere que vean el arrepentimiento como algo negativo que se debe evitar y quiere que sientan temor de que no hay manera de regresar del pecado. Eso sencillamente no es cierto.

14:34

El Maestro ha restaurado Su Evangelio para dar gozo a Sus hijos, y el arrepentimiento es un componente crucial de dicho Evangelio.

La doctrina del arrepentimiento es tan antigua como el Evangelio mismo. Las enseñanzas bíblicas que se encuentran en los libros de Génesis a Apocalipsis proclaman el arrepentimiento. Entre las enseñanzas de Jesucristo durante Su ministerio terrenal encontramos estas advertencias: “El reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” [Marcos 1:15] y “Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” [Lucas 13:3].

En el Libro de Mormón se hacen referencias al arrepentimiento aun con mayor frecuencia. Al pueblo de la América antigua, el Señor dio este mandamiento: “Otra vez os digo que debéis arrepentiros, y ser bautizados en mi nombre, y volveros como un niño pequeñito, o de ningún modo heredaréis el reino de Dios” [3 Nefi 11:38].

Con la restauración del Evangelio, nuestro Salvador ha recalcado de nuevo esta doctrina ¡La palabra arrepentimiento en cualquiera de sus formas aparece en 47 de las 138 secciones de Doctrina y Convenios!.

Demasiadas personas consideran el arrepentimiento como un castigo; algo a evitarse excepto en las circunstancias más graves; pero es Satanás quien genera ese sentimiento de castigo. Él trata de impedir que miremos hacia Jesucristo, que espera con los brazos abiertos, con la esperanza y disposición de sanarnos, perdonarnos, limpiarnos, fortalecernos, purificarnos y santificarnos”.

17:17

Descubran el gozo del arrepentimiento diario. ¿Qué importancia tiene el arrepentimiento? Alma enseñó que no debemos “predica[r] nada, salvo el arrepentimiento y la fe en el Señor” [Mosíah 18:20]. El arrepentimiento es un requisito para toda persona responsable que desee obtener la gloria eterna; no hay excepciones. En una revelación dada al profeta José Smith, el Señor reprendió a los primeros líderes de la Iglesia por no enseñar el Evangelio a sus hijos. El arrepentimiento es la clave del progreso; la fe pura hace que sigamos avanzando por la senda de los convenios”.

Preguntas para el estudio

¿Qué le dirían a un amigo que considera que el arrepentimiento es un castigo? ¿Cómo ayudarían a su amigo a hallar gozo en el arrepentimiento?

Al escoger arrepentirnos, escogemos cambiar: escogemos llegar a ser más semejantes a Jesucristo

14:57

Nada es más liberador, más ennoblecedor ni más crucial para nuestro progreso individual que centrarse con regularidad y a diario en el arrepentimiento. El arrepentimiento no es un suceso; es un proceso; es la clave de la felicidad y la paz interior; Cuando lo acompaña la fe, el arrepentimiento despeja el acceso al poder de la Expiación de Jesucristo

Ya sea que avancen con diligencia por la senda de los convenios, que hayan tropezado o se hayan apartado de tal senda, o que ni siquiera puedan ver dicha senda desde donde estén ahora, les ruego que se arrepientan. Sientan el poder fortalecedor del arrepentimiento diario; de actuar y de ser un poco mejor cada día.

Al escoger arrepentirnos, ¡escogemos cambiar! Permitimos que el Salvador nos transforme en la mejor versión de nosotros. Escogemos crecer espiritualmente y recibir gozo; el gozo de la redención en Él. Al escoger arrepentirnos, escogemos llegar a ser más semejantes a Jesucristo.

14:34

El arrepentimiento se efectúa un paso a la vez, y la humilde oración facilitará cada paso esencial. Como requisitos previos al perdón, primero deben existir el reconocimiento, el remordimiento y luego la confesión. […]

El siguiente paso es la restitución, reparar el daño causado, si es posible. Luego siguen los pasos para tomar la determinación de mejorar y de refrenarse de una recaída, o sea, arrepentirse “con íntegro propósito de corazón” [2 Nefi 31:13]. Gracias al rescate pagado por la Expiación de Jesucristo, el pecador que se arrepiente y continúa libre de pecado recibe un perdón total [véase Mosíah 4:2–3]. […]

14:34

La doctrina del arrepentimiento es mucho más amplia que la definición del diccionario. Cuando Jesús dijo “arrepentíos”, Sus discípulos anotaron ese mandato en griego empleando el verbo metanoeo. Esa palabra poderosa tiene una gran importancia. En esta palabra, el prefijo meta significa “cambio”. El sufijo se relaciona con cuatro términos griegos importantes: nous, que significa “la mente”; gnosis, que significa “conocimiento”; pneuma, que significa “espíritu”; y pnoe, que significa “aliento”.

Por consiguiente, cuando Jesús dijo “arrepentíos”, Él nos pidió que cambiáramos nuestra mente, nuestro conocimiento y espíritu, e incluso nuestro aliento. Un profeta explicó que tal cambio de aliento es respirar con un reconocimiento de gratitud hacia Él que nos concede cada aliento. El rey Benjamín dijo: “Si sirvieseis a aquel que os ha creado […] y os está preservando día tras día, dándoos aliento […] momento tras momento, digo que si lo sirvieseis con toda vuestra alma, todavía seríais servidores improductivos” [Mosíah 2:21].

Sí, el Señor nos ha mandado arrepentirnos, cambiar nuestro comportamiento para venir a Él y ser más semejantes a Él, lo cual requiere un cambio total. […]

El arrepentirse por completo es convertirse plenamente al Señor Jesucristo y a Su santa obra.

Preguntas para el estudio

¿Qué les llama la atención de la definición del arrepentimiento del presidente Nelson? ¿Cómo cambia lo que sienten acerca del arrepentimiento o la forma en que se arrepienten?

Ahora es el momento de prepararnos para comparecer ante Dios

Ahora es el momento de prepararnos para comparecer ante Dios. Mañana puede ser demasiado tarde. A través de las épocas, los profetas así lo han declarado: “Esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios […], no demoréis el día de vuestro arrepentimiento” [Alma 34:32–33].

Dios declaró que Su obra y Su gloria es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). Gracias a la Expiación, el don de la inmortalidad es incondicional. Sin embargo, el don mayor de la vida eterna es condicional. A fin de merecerla, uno debe abstenerse de toda impiedad y honrar las ordenanzas y los convenios del templo. El resplandeciente ramillete del amor de Dios, incluso la vida eterna, incluye bendiciones de las cuales debemos hacernos merecedores, y no es algo a lo que tenemos derecho siendo indignos.

Ni siquiera el Salvador puede salvarnos en el pecado; Él nos redime del pecado, pero solo con la condición de que nos arrepintamos. Somos responsables de nuestra propia vida o muerte espiritual.

17:17

Por favor, no teman ni demoren el arrepentimiento. Satanás se deleita en la desdicha de ustedes. Acaben con eso. ¡Expulsen de su vida la influencia de Satanás! y empiecen hoy mismo a experimentar el gozo de despojarse del hombre natural. El Salvador nos ama siempre, pero especialmente cuando nos arrepentimos. Él prometió que, aunque “los montes se m[uevan] y los collados se[a]n quitados […], no se quitará de ti mi bondad” [Isaías 54:10; cursiva agregada].

Si creen que se han desviado demasiado de la senda de los convenios, o durante demasiado tiempo, y que no tienen forma de regresar, eso simplemente no es verdad. Pónganse en contacto con su obispo o presidente de rama; él es el representante del Señor y los ayudará a experimentar el gozo y el alivio del arrepentimiento.

Y ahora les hago una advertencia: el regreso a la senda de los convenios no significa que la vida vaya a ser fácil; esta senda es rigurosa y en ocasiones nos parecerá que es una cuesta empinada. Sin embargo, este ascenso se ha diseñado para probarnos y enseñarnos, para purificar nuestra naturaleza y ayudarnos a llegar a ser santos. Es la única senda que conduce a la exaltación. Un profeta describió “el bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios. Porque he aquí, ellos son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo […] [y] mor[a]n con Dios en un estado de interminable felicidad” [Mosíah 2:41].

Mis queridos hermanos y hermanas, Jesucristo nos invita a seguir la senda de los convenios de regreso a casa con nuestros padres celestiales y con aquellos a quienes amamos. Él nos invita: “Ven, sígueme”.

Ahora bien, como Presidente de Su Iglesia, suplico a aquellos que se han distanciado de la Iglesia y a quienes aún no han buscado realmente saber que la Iglesia del Salvador ha sido restaurada: realicen el trabajo espiritual para averiguar por ustedes mismos y por favor háganlo ahora. Se está acabando el tiempo.

Preguntas para el estudio

¿Qué podría hacer que una persona postergue el arrepentimiento? ¿Qué declaraciones de esta sección los inspiran a arrepentirse sin demora?

El verdadero arrepentimiento no es un acontecimiento; es un privilegio interminable

El arrepentimiento es un don resplandeciente; es un proceso al que nunca se debe temer. Es un don que debemos recibir con gozo y utilizarlo, e incluso acogerlo, día tras día a medida que procuramos ser más como nuestro Salvador. […]

El verdadero arrepentimiento no es un acontecimiento; es un privilegio interminable. Es fundamental para el progreso y para tener una conciencia tranquila, consuelo y alegría”.

14:57

El arrepentimiento es la clave para evitar la desdicha que infligen las trampas del adversario. El Señor no espera la perfección de nuestra parte en este punto de nuestro progreso eterno, pero sí espera que seamos cada vez más puros. El arrepentimiento diario es la senda a la pureza, y la pureza proporciona poder. La pureza personal puede hacernos potentes herramientas en las manos de Dios. […]

Sabemos lo que nos dará mayor acceso a los poderes del cielo; también sabemos lo que obstaculizará nuestro progreso; y lo que tenemos que dejar de hacer para aumentar nuestro acceso a los poderes del cielo. […] Procuren entender, con espíritu de oración, cuál es el obstáculo en la senda de su arrepentimiento. Determinen qué es lo que evita que se arrepientan, y luego, ¡cambien! ¡Arrepiéntanse! Todos podemos actuar mejor y ser mejores de lo que hemos sido.

Algunas personas, con mucha facilidad, se sienten tentadas a mentir un poco, a engañar un poco, a robar un poco o a decir falso testimonio, solo un poco. No se puede cometer un pecado pequeño sin quedar sujeto a las consecuencias. Si toleran un pecado pequeño hoy, tolerarán un poco más mañana, y en poco tiempo, la cuerda de la integridad se habrá roto. […]

Las personas sabias evalúan a diario la cuerda personal de su integridad. Son ustedes los que identifican cualquier debilidad, y son ustedes los que deben repararla. […]

Procuren [arrepentirse], no solo para satisfacer una trámite, sino con “verdadera intención” de reformarse y acercarse más a Cristo. Él es el Médico supremo. La verdadera fe en Él proporcionará verdadero alivio y gloriosas recompensas. Jesucristo dijo: “Y porque has visto tu debilidad, serás fortalecido, aun hasta sentarte en el lugar que he preparado en las mansiones de mi Padre” [Éter 12:37].

El Señor espera un esfuerzo diario, una mejora diaria, un arrepentimiento diario. La dignidad hace que recibamos pureza, y la pureza nos hace merecedores del Espíritu Santo. Al tomar “al Santo Espíritu [como nuestro] guía” (Doctrina y Convenios 45:57), nos hacemos dignos de la revelación personal.

Si algo nos impide abrir la puerta a la guía celestial, es posible que tengamos que arrepentirnos. El arrepentimiento nos permite abrir la puerta para que podamos escuchar la voz del Señor con más frecuencia y claridad.

Preguntas para el estudio

¿Qué significa “acoger” el arrepentimiento? ¿En qué se diferencia el acoger el arrepentimiento de la mera superación personal?

A medida que acudan al Salvador y den pasos para arrepentirse, sentirán lo mucho que Él los ama

Todos cometemos errores, pero la Expiación de Jesucristo hace posible que los superemos y dejemos atrás nuestros pecados y errores. Podemos ser perdonados si tan solo nos arrepentimos. Mediante el arrepentimiento genuino, experimentaremos un cambio total de mentalidad, de conocimiento y de espíritu, e incluso de los deseos de nuestro corazón. Únicamente por medio del arrepentimiento continuo y concienzudo podemos llegar a ser devotos discípulos del Señor.

El verdadero arrepentimiento está centrado en el Señor Jesucristo y en el gozo que se recibe a través de Su poder redentor.

Siempre hay un camino de regreso; Jesucristo es el camino. Nunca están fuera de Su alcance. Él está con los brazos abiertos, preparado y dispuesto a sanarlos, limpiarlos, purificarlos y santificarlos. A medida que acudan al Salvador y den pasos para arrepentirse, sentirán lo mucho que Él los ama. Los perdonará y les cambiará el corazón. Gracias a Jesucristo, ¡pueden hacer mejor las cosas y ser mejores cada día! […]

En un día futuro, comparecerán ante el Salvador para ser juzgados. En ese momento, se sentirán rebosantes de gozo por estar en Su santa presencia. Les costará encontrar palabras para agradecerle Su amor infinito y perfecto y Su sacrificio expiatorio que hace posible que vivan con Él y con su familia para siempre.

Jesucristo es su Salvador. Los invito a mirar hacia Él y a hacer de Él el centro de su vida.

Pregunta para el estudio

¿En qué ocasiones han sido testigos del poder del Salvador para cambiar un corazón?

Los frutos del arrepentimiento son dulces

14:34

Los frutos del arrepentimiento son dulces. Los conversos arrepentidos se dan cuenta de que las verdades del Evangelio restaurado gobiernan sus pensamientos y hechos, determinan sus hábitos y moldean su carácter. Son más fuertes y más aptos para abstenerse de toda impiedad; además, los apetitos carnales inmoderados, la adicción a la pornografía o a las drogas nocivas, las pasiones desenfrenadas, los deseos carnales y el orgullo, se debilitan con una conversión completa al Señor y una determinación de servirle y de emular Su ejemplo; la virtud engalana sus pensamientos y la confianza en sí mismos aumenta; el diezmo se percibe como una bendición de felicidad y protección y no como un deber o un sacrificio; la verdad nos atrae más y aquello digno de alabanza nos llama más la atención.

El arrepentimiento es el régimen del Señor para el progreso espiritual. El rey Benjamín explicó que “el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siempre jamás, a menos que se someta al influjo del Santo Espíritu, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor, y se vuelva como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente infligir sobre él, tal como un niño se somete a su padre” [Mosíah 3:19]. Hermanos y hermanas, ¡eso es la conversión! ¡El arrepentimiento es la conversión! Un alma arrepentida es un alma convertida, y un alma convertida es un alma arrepentida”.

Algunos se resisten al arrepentimiento, sintiendo que es demasiado difícil o que para ellos no hay esperanza. Con ese sentir, no aceptan el amor y poder infinitos de Jesucristo. […]

El arrepentimiento es un proceso que nunca es fácil, ¡pero sus galardones hacen que valga la pena el precio! Los galardones, que incluyen el perdón, la paz mental y el gozo duradero, están al alcance de todos. Cuando comenzamos a arrepentirnos, miramos hacia adelante con fe en Jesucristo a lo largo de los desafíos que tenemos por delante y experimentamos gozo verdadero. El arrepentimiento es poderoso porque trae el poder de Dios a nuestra vida.

Pregunta para el estudio

¿Cuáles son los frutos dulces del arrepentimiento que han experimentado?

Invitaciones y promesas

El arrepentimiento trae el poder de Dios a nuestra vida

El arrepentimiento es un proceso que nunca es fácil, ¡pero sus galardones hacen que valga la pena el precio! Los galardones, que incluyen el perdón, la paz mental y el gozo duradero, están al alcance de todos. Cuando comenzamos a arrepentirnos, miramos hacia adelante con fe en Jesucristo a lo largo de los desafíos que tenemos por delante y experimentamos gozo verdadero. El arrepentimiento es poderoso porque trae el poder de Dios a nuestra vida.

No teman ni demoren el arrepentimiento

17:17

Por favor, no teman ni demoren el arrepentimiento. Satanás se deleita en la desdicha de ustedes. Acaben con eso. ¡Expulsen de su vida la influencia de Satanás! y empiecen hoy mismo a experimentar el gozo de despojarse del hombre natural. El Salvador nos ama siempre, pero especialmente cuando nos arrepentimos. Él prometió que, aunque “los montes se m[uevan] y los collados se[a]n quitados […], no se quitará de ti mi bondad” [Isaías 54:10; cursiva agregada].

Si creen que se han desviado demasiado de la senda de los convenios, o durante demasiado tiempo, y que no tienen forma de regresar, eso simplemente no es verdad. Pónganse en contacto con su obispo o presidente de rama; él es el representante del Señor y los ayudará a experimentar el gozo y el alivio del arrepentimiento.

Ahora es el momento de prepararnos para comparecer ante Dios. Mañana puede ser demasiado tarde. A través de las épocas, los profetas así lo han declarado: “Esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios […], no demoréis el día de vuestro arrepentimiento” [Alma 34:32–33].

Ahora bien, como Presidente de Su Iglesia, suplico a aquellos que se han distanciado de la Iglesia y a quienes aún no han buscado realmente saber que la Iglesia del Salvador ha sido restaurada: realicen el trabajo espiritual para averiguar por ustedes mismos y por favor háganlo ahora. Se está acabando el tiempo.

Ser un poco mejores cada día

El Señor espera un esfuerzo diario, una mejora diaria, un arrepentimiento diario. La dignidad hace que recibamos pureza, y la pureza nos hace merecedores del Espíritu Santo. Al tomar “al Santo Espíritu [como nuestro] guía” (Doctrina y Convenios 45:57), nos hacemos dignos de la revelación personal.

Si algo nos impide abrir la puerta a la guía celestial, es posible que tengamos que arrepentirnos. El arrepentimiento nos permite abrir la puerta para que podamos escuchar la voz del Señor con más frecuencia y claridad.

14:57

Ya sea que avancen con diligencia por la senda de los convenios, que hayan tropezado o se hayan apartado de tal senda, o que ni siquiera puedan ver dicha senda desde donde estén ahora, les ruego que se arrepientan. Sientan el poder fortalecedor del arrepentimiento diario; de actuar y de ser un poco mejor cada día.

Al escoger arrepentirnos, ¡escogemos cambiar! Permitimos que el Salvador nos transforme en la mejor versión de nosotros. Escogemos crecer espiritualmente y recibir gozo; el gozo de la redención en Él. Al escoger arrepentirnos, escogemos llegar a ser más semejantes a Jesucristo.

El arrepentimiento es la clave para evitar la desdicha que infligen las trampas del adversario. El Señor no espera la perfección de nuestra parte en este punto de nuestro progreso eterno, pero sí espera que seamos cada vez más puros. El arrepentimiento diario es la senda a la pureza, y la pureza proporciona poder. La pureza personal puede hacernos potentes herramientas en las manos de Dios.

Siempre hay un camino de regreso: Jesucristo es el camino

En esta vida, a veces caerán en la tentación y el pecado. Cuando eso sucede, el Salvador les ofrece amorosamente la capacidad de cambiar. Se llama arrepentimiento. Satanás quiere que vean el arrepentimiento como algo negativo que se debe evitar y quiere que sientan temor de que no hay manera de regresar del pecado. Eso sencillamente no es cierto.

Siempre hay un camino de regreso; Jesucristo es el camino. Nunca están fuera de Su alcance. Él está con los brazos abiertos, preparado y dispuesto a sanarlos, limpiarlos, purificarlos y santificarlos. A medida que acudan al Salvador y den pasos para arrepentirse, sentirán lo mucho que Él los ama. Los perdonará y les cambiará el corazón. Gracias a Jesucristo, ¡pueden hacer mejor las cosas y ser mejores cada día! […]

En un día futuro, comparecerán ante el Salvador para ser juzgados. En ese momento, se sentirán rebosantes de gozo por estar en Su santa presencia. Les costará encontrar palabras para agradecerle Su amor infinito y perfecto y Su sacrificio expiatorio que hace posible que vivan con Él y con su familia para siempre.

Jesucristo es su Salvador. Los invito a mirar hacia Él y a hacer de Él el centro de su vida.

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