Mi llamamiento como maestra de la Sociedad de Socorro
Responsabilidades
El Señor está agradecido por su disposición a prestar servicio en Su Iglesia. A continuación, encontrará un resumen de las responsabilidades de su llamamiento.
El propósito de la Sociedad de Socorro
La Sociedad de Socorro es una organización divinamente instituida para todas las mujeres adultas de la Iglesia. La Sociedad de Socorro ayuda a los hijos de Dios a prepararse para volver a Su presencia. El profeta José Smith enseñó que el propósito de la Sociedad de Socorro es “salvar almas y aliviar el sufrimiento”, al brindar el socorro del Salvador (véase Manual General, 9.1.1).
Maestras de la Sociedad de Socorro
Las maestras son llamadas a ayudar a las personas a fortalecer su fe en nuestro Padre Celestial y en Jesucristo. Las maestras de la Sociedad de Socorro apoyan a la presidencia. La presidencia de la Sociedad de Socorro, con espíritu de oración, selecciona los mensajes que se vayan a enseñar de acuerdo con las necesidades de las hermanas (véase, 9.2.1.2).
Reuniones dominicales
Las Sociedades de Socorro se reúnen el segundo y cuarto domingo con el propósito de aumentar la fe en Jesucristo, fomentar la unidad y fortalecer a las familias y los hogares. La reunión comienza con una oración e incluye tiempo para deliberar juntas en consejo, así como instrucción y análisis del Evangelio basados en discursos de conferencia recientes (véase 9.2.1.2).
Los principios de la enseñanza a la manera de Cristo
Enseñar a la manera del Salvador es un deber y una responsabilidad sagrados. Al enseñar el Evangelio, siga el ejemplo del Salvador, quien es el Maestro de maestros. Las maestras de la Sociedad de Socorro siguen los principios que se describen en Enseñar a la manera del Salvador y en el capítulo 17 del Manual General, (véase, 17.1).
El aprendizaje del Evangelio centrado en el hogar
Cuando los miembros aprenden y viven el Evangelio en su hogar, se profundiza su conversión al Padre Celestial y a Jesucristo. Las líderes de la Sociedad de Socorro animan a las hermanas a estudiar las Escrituras y las palabras de los profetas vivientes, individualmente y con su familia (véase, 17.2).