“1. Su experiencia como misionero”, Normas misionales para los discípulos de Jesucristo: Misioneros de servicio, 2025
“Su experiencia como misionero”, Normas misionales: Misioneros de servicio
1
Su experiencia como misionero
1.0
Su objetivo
El ministerio del Salvador ejemplificó los dos grandes mandamientos. El primero es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente”. El segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37, 39). En primer lugar amamos a Dios, y porque lo amamos a Él, amamos a Sus hijos. Y una manera de expresar nuestro amor por los hijos de Dios es servirles como a nuestro prójimo.
Usted tiene un objetivo específico como misionero de servicio, otorgado por la Primera Presidencia. Ese objetivo debe guiarlo en su sagrado llamamiento de servir a los hijos del Padre Celestial:
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Ayudar a las personas a venir a Cristo al servir con amorosa bondad como lo haría el Salvador. Ministrar en Su nombre a las personas individualmente mediante el poder del Espíritu Santo y vivir siendo un ejemplo de fe en Jesucristo, arrepentimiento, guardar los convenios con Dios y perseverar hasta el fin.
Usted presta servicio por Jesucristo, y se lo invita a servir como Él y a llegar a ser semejante a Él.
1.1
Introducción
Su misión no comenzó el día en que fue apartado, ni finalizará el día en que sea relevado. Una misión es algo más que ponerse una placa con su nombre por la mañana y quitársela al final del día.
Su experiencia misional demuestra su compromiso con Jesucristo y su deseo de prestar servicio a los demás en Su nombre. Desde su bautismo, usted ha estado en la senda de los convenios que conduce a la felicidad, el gozo y la paz eternos. Su experiencia misional puede cambiarlo, y debería asumir esos cambios durante el resto de la vida.
Desde una perspectiva eterna, su misión es una manera de ayudarlo a llegar a ser un discípulo de Jesucristo para toda la vida. El Libro de Mormón enseña: “Os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría; para que sepáis que cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios” (Mosíah 2:17). Su misión es una época singular en su vida para descubrir el gozo de servir al Señor y a los demás.
El Señor dijo: “Si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra” (Doctrina y Convenios 4:3). Usted tiene el privilegio de dedicar este período de su vida a servir al Señor prestando servicio a otras personas en Su nombre. Con este llamamiento, tiene oportunidades de prestar servicio que bendecirán a otras personas, su propia vida, a su familia, a la Iglesia y a las organizaciones en las que sirva.
Cada uno de nosotros es enviado a la tierra con diferentes habilidades y talentos. Con sus talentos y habilidades únicos, puede hacer una contribución significativa a la obra de Dios.
Disfrute de su experiencia misional al amar a Dios y amar al prójimo. Esta es una época para regocijarse y experimentar felicidad y paz duraderas por medio de Jesucristo.
1.2
La obediencia
Los verdaderos discípulos de Jesucristo son obedientes. El Salvador enseñó: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Guardar los mandamientos significa que hace de buena gana y con fidelidad lo que el Señor le pide porque usted lo ama. La obediencia también quiere decir que guarda los mandamientos con “gozo” y “con alegría y con sencillez de corazón” (Colosenses 1:11; Hechos 2:46).
Jesucristo es el ejemplo de obediencia perfecta. Todo lo que Él hizo era conforme con la voluntad del Padre. Sígalo a Él, esforzándose al máximo por guardar Sus mandamientos y vivir las normas de los misioneros de servicio.
Ser obediente y fiel significa también que usted se esfuerza por aprender, crecer y mejorar. Corrija los errores rápidamente y arrepiéntase sin demora. Demuestre que es fiel y obediente al asumir la responsabilidad personal de sus actos.
Será bendecido cuando cumpla los mandamientos y las normas misionales, y use el sentido común. Sea consciente de que, aunque guarde los mandamientos, podría experimentar desánimo, enfermedades u otros desafíos (véanse 2 Nefi 4:17–19; Alma 26:27). El Salvador también experimentó todas estas cosas (véanse Alma 7:11–12; Doctrina y Convenios 122:8). Él promete: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).
Dios lo ama. Escoja guardar los mandamientos por el amor que siente por Dios. No intente negociar con Él ni trate su obediencia como una transacción para obtener bendiciones específicas.
1.3
El albedrío
El albedrío, o la capacidad de elegir y actuar por uno mismo, es uno de los mayores dones de Dios a Sus hijos. Nuestro progreso eterno depende de cómo utilicemos ese don. Al escoger seguir a Jesucristo y Sus enseñanzas, experimentaremos gozo.
Nuestro albedrío moral nos permite aprender, crecer, progresar y seguir al Salvador. Gracias a que tenemos el don del albedrío, somos “libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres” (2 Nefi 2:27).
Usted es responsable de las decisiones que tome; es un hijo o una hija de Dios que posee gran fortaleza, y tiene la capacidad para elegir la rectitud y la felicidad, sin importar cuáles sean sus circunstancias.
Tiene también la responsabilidad de desarrollar las aptitudes y los talentos que Dios le ha dado. Su misión es una época para aprender a rendirle cuentas a Él por lo que usted hace con sus habilidades.
Asimismo, su misión es un tiempo para aprender a rendir cuentas de cómo utiliza su tiempo. No pierda el tiempo estando ocioso, sino esté dispuesto a trabajar arduamente. Decida ser constante y digno de confianza. Haga muchas cosas buenas por su propia voluntad (véase Doctrina y Convenios 58:27–28). Véase “Ministrar con el poder y la autoridad de Dios”, por el presidente Russell M. Nelson.
1.4
Los objetivos misionales
La Primera Presidencia ha definido los siguientes objetivos para los misioneros de servicio:
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Brindar a todos los hombres y las mujeres jóvenes que estén dispuestos la oportunidad de servir al Señor y aumentar su testimonio de Él.
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Ayudar a cada misionero de servicio a prepararse para una vida de servicio.
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Ofrecer al Señor un servicio necesario y valioso por medio del servicio en las organizaciones de la Iglesia y la comunidad.
Sirva fielmente al Salvador en Su nombre y a Su manera, tanto durante la misión como después de ella. “Céntrese en Cristo mientras se esfuerza por cultivar Sus atributos […]. Ore para que Dios lo bendiga con esos atributos” (Predicad Mi Evangelio, pág. 126). Estos atributos lo ayudarán a cumplir su objetivo misional y a llegar a ser un discípulo más devoto de Jesucristo.
Durante su misión, tendrá oportunidades de desarrollar nuevas habilidades espirituales, sociales, físicas e intelectuales. Esas habilidades lo bendecirán e influirán en todos los aspectos de su vida.
1.5
Unas normas para toda la vida
Dios lo invita a dedicarse a Él a lo largo de su vida. Las normas misionales, tales como el estudio personal, el fijar metas y el uso correcto de la tecnología, lo bendecirán durante su misión y por el resto de su vida.
Permita que los mandamientos que se encuentran en las Escrituras y estas normas misionales se conviertan en principios rectores para toda la vida. Conforme usted guarde los mandamientos y las normas de Dios, Él lo dirigirá, bendecirá y guiará a lo largo de su vida.