Ven, sígueme
Cómo utilizar Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia


“Cómo utilizar Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)

Una pareja estudiando junta

Cómo utilizar Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia

¿Para quién es este material?

Ven, sígueme es para cualquiera que desee aprender de las Escrituras, ya sea en forma individual, en familia o en las clases de la Iglesia. Si no has estudiado las Escrituras con regularidad anteriormente, este material te ayudará a comenzar. Si ya tienes el buen hábito de estudiar las Escrituras, este material te ayudará a tener experiencias más significativas.

Personas y familias en el hogar

El lugar ideal para aprender el Evangelio es el hogar. Tus maestros de la Iglesia pueden apoyarte, y otros miembros del barrio pueden alentarte, pero para sobrevivir espiritualmente, tu familia y tú necesitan ser nutridos a diario por “la buena palabra de Dios” (Moroni 6:4; véase también Russell M. Nelson, “Observaciones iniciales”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 6–8).

Utiliza este material de cualquier manera que te resulte útil. Las reseñas recalcan algunas verdades eternas que se encuentran en el Antiguo Testamento, y proponen ideas y actividades para ayudarte a estudiar las Escrituras de forma individual, con tu familia o con amigos. Al estudiar, sigue la guía del Espíritu para hallar las verdades eternas que sean significativas para ti. Presta atención a los mensajes que Dios tenga para ti y sigue las impresiones que recibas.

Maestros y alumnos en la Iglesia

Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia es el curso de estudio para las clases dominicales de la Primaria, la Escuela Dominical para jóvenes y adultos, las clases de las Mujeres Jóvenes y las reuniones de cuórum del Sacerdocio Aarónico. Si enseñas en cualquiera de esas clases, se te alienta a utilizar las reseñas de este material para tu estudio personal y al prepararte para enseñar. Comienza por tener tus propias experiencias con las Escrituras. Tu preparación más importante tendrá lugar al escudriñar las Escrituras y al procurar la inspiración del Espíritu Santo. Busca verdades eternas que te ayuden a llegar a ser más semejante al Padre Celestial y a Jesucristo. Ven, sígueme puede ayudarte a reconocer algunas de esas verdades y a comprender el contexto de las Escrituras.

Ten en cuenta que, en su máxima expresión, el aprendizaje del Evangelio se centra en el hogar y cuenta con el apoyo de la Iglesia. En otras palabras, tu mayor responsabilidad es apoyar a quienes enseñas en sus esfuerzos por aprender y vivir el Evangelio en el hogar. No te preocupes por tener un contenido singular que ofrecerles en clase; en cambio, concédeles oportunidades de compartir sus experiencias, pensamientos y preguntas sobre los pasajes de las Escrituras que leyeron en el hogar. Invítalos a hablar de las verdades eternas que hayan encontrado. Eso es más importante que abarcar cierta cantidad de material determinada.

Clases de la Escuela Dominical para jóvenes y adultos

Una de las principales razones por las que nos reunimos en clases de la Escuela Dominical es para apoyarnos y alentarnos el uno al otro a medida que nos esforzamos por seguir a Jesucristo. Una manera sencilla de hacerlo es preguntar algo como “¿Qué les ha enseñado el Espíritu Santo esta semana al estudiar las Escrituras?”. Las respuestas a esta pregunta podrían dar pie a conversaciones significativas que edifiquen la fe en Jesucristo y Su Evangelio.

Luego, podrías comenzar un análisis basado en las sugerencias para el estudio de Ven, sígueme. Por ejemplo, una idea para el estudio podría sugerir examinar Isaías 53 en busca de palabras que describan la misión del Salvador. Podrías pedir a los miembros de la clase que compartan ideas o sentimientos que les hayan inspirado esas palabras, o bien dedicar tiempo a buscar estas palabras como clase.

Cuórums del Sacerdocio Aarónico y clases de las Mujeres Jóvenes

Cuando los cuórums del Sacerdocio Aarónico y las clases de las Mujeres Jóvenes se reúnen los domingos, tienen un propósito un tanto diferente al de las clases de la Escuela Dominical. Además de ayudarse mutuamente a aprender el Evangelio de Jesucristo, estos grupos también se reúnen para deliberar en consejo sobre cómo llevar a cabo la obra de salvación y exaltación (véase Manual General1.2). Lo hacen con la dirección de las presidencias de clase y de cuórum.

Por esa razón, al comienzo de cada reunión de cuórum o clase, un miembro de la presidencia de cuórum o clase dirige un análisis sobre los esfuerzos por, por ejemplo, vivir el Evangelio, ministrar a los necesitados, compartir el Evangelio, o participar en la obra del templo y de historia familiar.

Luego de ese tiempo de deliberación en consejo, un maestro dirige a la clase o al cuórum para aprender juntos el Evangelio. Se puede asignar la enseñanza a líderes adultos o a miembros de la clase o del cuórum. En consulta con los líderes adultos, la presidencia de clase o de cuórum hace esas asignaciones.

Las personas que reciban la asignación de enseñar deben prepararse utilizando las sugerencias para el aprendizaje que aparecen en la reseña semanal de Ven, sígueme. En cada reseña, este ícono Ícono de Seminario indica las actividades que son especialmente relevantes para los jóvenes. Sin embargo, cualquiera de las sugerencias de la reseña puede utilizarse como actividad de aprendizaje para los jóvenes.

Para ver un ejemplo de agenda para las reuniones de cuórum o clase, consulta el apéndice D.

Primaria

Tu preparación para enseñar en la Primaria comienza al estudiar las Escrituras de forma personal y con tu familia. Al hacerlo, presta atención a las impresiones espirituales y a la inspiración del Espíritu Santo con respecto a los niños de tu clase de la Primaria. Ora al respecto y el Espíritu podrá inspirarte con ideas para que los ayudes a aprender el Evangelio de Jesucristo.

En tu preparación para enseñar, podrías recibir inspiración adicional al examinar las ideas para la enseñanza que se hallan en Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia. Cada reseña de este recurso tiene una sección titulada “Ideas para enseñar a los niños”. Considera esas ideas como sugerencias para invitar la inspiración. Tú conoces a los niños de tu clase de la Primaria, y los conocerás todavía más al relacionarte con ellos en la clase. Dios también los conoce, y Él te inspirará con las mejores maneras de enseñarles y bendecirlos.

Es posible que los niños de tu clase ya hayan realizado algunas de las actividades de Ven, sígueme con sus familias, pero está bien. La repetición es algo bueno. Considera invitar a los niños a hablar entre sí de lo que hayan aprendido en el hogar, pero también deberías planificar maneras de que los niños participen aun cuando no estén aprendiendo en casa. Los niños aprenden las verdades del Evangelio con más eficacia cuando esas verdades se enseñan repetidamente mediante diferentes actividades. Si observas que una actividad de aprendizaje es eficaz para los niños, considera repetirla, en especial, si enseñas a los niños más pequeños. Quizás también desees repasar alguna actividad de alguna lección anterior.

En los meses que tienen cinco domingos, se alienta a los maestros de la Primaria a reemplazar la reseña programada de Ven, sígueme del quinto domingo por una o más de las actividades de aprendizaje del “Apéndice B: Para la Primaria: Cómo preparar a los niños para toda una vida en la senda de los convenios de Dios”.