“Un faro de esperanza”, Liahona, octubre de 2024.
Para la Fortaleza de la Juventud recuerda
Un faro de esperanza
Recordando al presidente Jeffrey R. Holland
El presidente Jeffrey R. Holland en una conferencia en Helsinki, Finlandia, el 13 de noviembre de 2022.
En una ocasión, cuando Jeffrey R. Holland era adolescente, perdió la noción del tiempo y estaba a punto de llegar a casa más tarde de la hora señalada; pero ¡todavía había la posibilidad de llegar a tiempo!
Para Jeffrey, había una sola cosa que podía hacer, así que corrió desde un extremo de St. George, Utah, al otro y llegó a casa justo a tiempo.
El presidente Jeffrey R. Holland, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, corrió hacia las cosas correctas toda su vida, y nada era más importante para él que correr hacia la luz del Evangelio de Jesucristo.
En el primer discurso que dio en la conferencia general como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, el presidente Holland dijo: “Mi mayor gozo y mi mayor alegría es haberme dado cuenta de que tengo la oportunidad, como dijo Nefi, de ‘habla[r] de Cristo, […] regocija[rme] en Cristo, predica[r] de Cristo [y] profetiza[r] de Cristo’ (2 Nefi 25:26) dondequiera y con quienquiera que esté, hasta el último aliento de mi vida. Ciertamente, no hay propósito más noble ni privilegio más grande”.
Las cosas buenas por venir
Un tema al que el presidente Holland volvía una y otra vez era el de compartir la esperanza y el aliento que el Evangelio ofrece a un mundo que tan a menudo lo necesita.
“A todo aquel que esté luchando por ver la luz y encontrar la esperanza”, enseñó, “le digo que no se desanime, que siga intentándolo, que Dios lo ama, que las cosas mejorarán. Cristo llega a usted en Su ‘tanto mejor ministerio’ con un futuro de ‘mejores promesas’. Él es su ‘sumo sacerdote de las cosas buenas por venir’”.
El presidente Holland no temía compartir historias de desánimo personal, pero con esperanza y fe, siempre creyó que lo mejor estaba por llegar.
Y enseñó: “Algunas bendiciones nos llegan pronto, otras llevan más tiempo y otras no se reciben hasta llegar al cielo; pero para aquellos que aceptan el Evangelio de Jesucristo, siempre llegan, se lo aseguro”.
La esperanza nunca se pierde
En la Conferencia General de octubre de 2013, el presidente Holland reconoció las muchas dificultades que experimentan quienes afrontan problemas de salud mental o enfermedades emocionales. Habló de una época de su vida en la que sufrió de depresión, ofreciendo al mismo tiempo esperanza.
“Crean en los milagros”, enseñó. “He visto suceder muchos de ellos cuando todo otro indicio decía que ya no había esperanza. La esperanza nunca se pierde”.
El presidente Holland con varios niños de Kenia (en Edimburgo, Escocia, en junio de 2015).
Lugar para todos
A las personas de todo el mundo les encantaba aprender del presidente Holland. Era un gran maestro que hacía que todos se sintieran bienvenidos y valorados, y realmente quería que todos supieran que tienen un lugar en la Iglesia de Jesucristo.
“Hay lugar [en la Iglesia] para quienes hablan diferentes idiomas, celebran diversas culturas y viven en multitud de sitios”, enseñó. “Hay lugar para los solteros, para los casados, para las familias numerosas y para los que no tienen hijos. Hay lugar para quienes alguna vez han tenido inquietudes concernientes a su fe y para quienes todavía las tienen. Hay lugar para quienes difieren en cuanto a su atracción sexual. En resumen, hay lugar para todas las personas que aman a Dios y honran Sus mandamientos”.
Toda su vida, el presidente Holland corrió hacia cualquiera que necesitara ánimo o una mano de ayuda, y nunca dejó de correr hacia Su Salvador, Jesucristo.