Biblioteca
La Resurrección de Cristo: Fuente de Luz, Esperanza y Eternidad


Mensaje de los líderes del Área

La Resurrección de Cristo: Fuente de luz, esperanza y eternidad

En esta fecha tan significativa, nosotros, los Santos de los Últimos Días, no solo nos sumamos al sentimiento del mundo cristiano, sino que además honramos, alabamos y damos gracias por la vida, enseñanzas, Expiación y Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo. Cada semana tenemos el privilegio, a través de la Santa Cena, de renovar la determinación de ser discípulos de Jesucristo y mostrar aprecio y gratitud por todo cuanto Él ha hecho por nosotros.

En una sociedad tan convulsionada, con mucha incertidumbre y altas expectativas familiares y laborales, todos nos vemos enfrentados a retos, enfermedades o demandas emocionales que nos sobrepasan y agobian. La fe parece debilitarse, la esperanza desvanecerse y la soledad nos abruma.

Las Escrituras nos dan rayos de luz y entendimiento. En Juan 16:33 leemos: “En el mundo tendréis aflicción. Pero confiad, yo he vencido al mundo”.

En Su gran sabiduría, y previendo que pasaríamos por desafíos, pruebas y aflicciones, nuestro amoroso Padre elaboró un plan que considera los torbellinos y tormentas como oportunidades para refinarnos, transformarnos, aumentar nuestra fe e invitarnos a depender de los cielos y confiar en Sus promesas. Definitivamente no estamos a la deriva. Nuestro Salvador nos invita a creerle, conocerlo y buscarlo.

El presidente M. Russell Ballard enseñó: “A pesar de las dificultades que enfrentamos en la vida, como en aquella primera mañana de Pascua de Resurrección, podemos despertar a una nueva vida en Cristo con nuevas y maravillosas posibilidades y realidades si nos volvemos al Señor en busca de esperanza y pertenencia”.
“No hablo de la esperanza en Cristo como una ilusión vana. Al contrario, hablo de la esperanza como una expectativa que se hará realidad. Tal esperanza es esencial para superar la adversidad, fomentar la resiliencia y la fortaleza espirituales, y llegar a saber que nuestro Padre Eterno nos ama, que somos Sus hijos y que pertenecemos a Su familia”.

Sean cuales sean las complejidades actuales, volvámonos a Cristo. Él nos sostendrá, nos elevará, y tiene el poder de transformarnos. Su gracia infinita y Su amor eterno nos comprenden, nos abrazan y nos habilitan con poder.