Voces de los miembros
Mi Padre amoroso me recuerda que debo aferrarme a los convenios del santo templo
Me identifiqué al escuchar a la hermana Camille N. Johnson, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, compartir que cuando sus hijos eran pequeños su estudio de las Escrituras era inconstante. Soy madre de tres hijos: mi hija mayor, que se prepara para servir en una misión de tiempo completo en pocas semanas, más dos varones adolescentes.
A menudo, me cuesta encontrar el tiempo ideal para leer las Escrituras u orar diariamente mientras trato de cumplir con mis responsabilidades como madre, esposa, y para trabajar y estudiar. Su mensaje y experiencia me recordaron cuáles deben ser mis prioridades para tener éxito en mis actividades cotidianas.
También me sentí muy reconfortada cuando ella compartió el video de nuestro amado profeta, el presidente Russell M. Nelson, y escuché de sus propias palabras que soy amada, valiosa y necesaria.
En muchas ocasiones, agobiada por mis desafíos, he sentido que no soy necesaria, que no doy la talla y que no hago lo suficiente para agradar al Padre Celestial y a mi familia. He tenido que luchar durante años con la depresión y la ansiedad. Entonces, mi Padre amoroso me recuerda, por medio de Su profeta, que lo estoy haciendo bien y que debo aferrarme a los convenios que hice con Él en el santo templo. De este modo, tendré a mi disposición el poder de Jesucristo en mi vida cada vez que lo necesite para consolarme, brindarme paz y transformarme.
Sé que no soy perfecta, pero soy hija de un Padre Celestial que me conoce, me ayuda y fortalece. Él no me ha dejado sola, ha mandado al Espíritu Santo para ayudarme y ha puesto líderes amorosos a mi alrededor para guiarme en este camino. Sé con todo mi corazón que Él me ama y me tiene presente, que está consciente de mi existencia y que puedo tener una relación muy estrecha con Él y con Jesucristo por medio de los convenios, si me esfuerzo.