Voces de los miembros
El llamado sagrado para ser un instrumento de Dios
Sé que los miembros de mi familia recibirán bendiciones por mi servicio misional.
En un mundo complicado se necesita el poder de Dios para sobrellevar todo lo que sucede, el peso de los problemas es grande y uno puede perder de vista el propósito de la vida entre tanto desorden. Necesitaba sentir de nuevo la influencia del Espíritu Santo y del Padre Celestial en mi vida para seguir adelante, por eso decidí regresar a la senda de los convenios.
Mi hermano mayor me inspiró y apoyó para que volviera a la actividad en la Iglesia. Me siento muy agradecida de conocer el Evangelio de Jesucristo. El presidente Russell M. Nelson dijo en la Conferencia General de abril de 2020: “¡Qué bendecidos somos de saber que se ha restaurado el Evangelio de Jesucristo en la tierra!”. Recibí la impresión de servir en una misión de tiempo completo por lo que llené mi carpeta misional con la ayuda de mi hermano.
El día que llegó mi llamamiento misional estaba muy emocionada, al leerlo no pude contener las lágrimas al ver que serviré en la Misión República Dominicana, Santiago.
Sé que los miembros de mi familia recibirán bendiciones por mi servicio misional y que sus corazones serán conmovidos para regresar a la Iglesia.
Testifico que esta es la Iglesia restaurada y que el Evangelio de Jesucristo es verdadero. A medida que nos esforcemos por ser obedientes al Señor, recibiremos grandes bendiciones en nuestra vida y podremos ser un ejemplo para quienes nos rodean. Sé que nuestro Padre nos ama y nos ha dado el Espíritu Santo como nuestro guía.