2019
¿Cómo puede la solidaridad marcar la diferencia?
Abril de 2019


Noticias Locales

¿Cómo puede la solidaridad marcar la diferencia?

El día 23 de diciembre de 2016 hubo una riada muy grande en Los Alcázares, región de Murcia. Cuando Audra Crozier venía en el coche, escuchó en la radio que había necesidad de voluntarios. Se requería ayuda para limpiar el pueblo, sacar enseres de las casas y ayudar a todos los damnificados, dado que había muchísimos y el ayuntamiento no daba abasto. Audra llamó al número de teléfono de la asistente social que mencionaron en la radio; preguntó qué necesitaban y le comentó que podrían conseguir entre cien y doscientas personas que fueran a ayudar. La asistente social empezó a llorar y preguntó cómo podría conseguir tanta gente.

Audra le dijo que vendrían de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y que si necesitaban algo más que le avisara. Les citó para el día siguiente, un 24 de diciembre. Ella llamó al presidente de Estaca, el presidente Mármol, para informarle de lo acontecido, y de inmediato comenzó a circular el aviso por medio de mensajes. También se informó al élder Obando, en ese entonces Setenta de Área encargado de la región, y él les confirmó que había presupuesto para ayudar a esas personas de cualquier manera que necesitaran.

El presidente de estaca mandó que se empezaran los preparativos para el día siguiente, incluyendo la comida para los voluntarios. Audra fue de inmediato a conseguir haraganes, fregonas, cubos, recogedores para los enseres, y los ingredientes para preparar dos paellas enormes.

“La verdad es que cuando llegamos allí, no pensaba ver lo que vimos”. Comenta Audra. “Era lodo… dentro de las casas hasta la altura de la rodilla”.

En algunos sótanos, la altura del barro había llegado hasta los dos metros. En otros sitios, el barro llegaba hasta altura del pecho. Así que los miembros de la Iglesia empezaron a sacar agua de estos lugares con bombas. Los jóvenes entraron en garajes y pudieron vaciar algunos, sacando todas las cosas a la calle, y luego los limpiaron enteros.

Audra tuvo la oportunidad de quedarse con los niños más pequeños, cuyos padres estaban ayudando a limpiar. Ellos querían servir y repetían: “¡Queremos ayudar, queremos ayudar!”, así que ella los llevó a una academia que estaba justamente enfrente para limpiarla. Cuando a los niños les dio hambre a hora de la comida, Audra les indicó que tomaran un descanso para ir a comer, pero ellos le insistieron en que irían cuando hubieran acabado de limpiar.

“Hasta que no acabaron de limpiar la academia no quisieron irse”, dijo. “La mujer allí estaba llorando por ver a niños tan pequeños limpiando”. Cuando finalmente los niños se comieron su bocadillo, apresuradamente preguntaron: “¿A dónde nos vamos ahora?”.

“La verdad es que fue una experiencia maravillosa”, recalca Audra. “Los jóvenes también estaban sirviendo. Todos acabaron cubiertos de barro. Fue una experiencia muy buena”.

Al domingo siguiente, casi todos los jóvenes subieron al púlpito de la reunión sacramental para testificar que habían sido muy bendecidos y estaban agradecidos de haber podido servir durante el día de Navidad. Estaban felices de que, en ese preciso día, hubieran podido servir como el Señor sirvió durante Su vida. Los niños estaban exhaustos la víspera de Navidad, pero “con el corazón contento, lleno de gratitud y de amor”.

Desde entonces, el ayuntamiento de Los Alcázares ha otorgado varios premios a la Iglesia por su servicio otorgado a la región, entre ellos el “Premio Solidaridad”. Posteriormente, los miembros de la Estaca de Cartagena han aprovechado más ocasiones para demostrar su solidaridad con la comunidad.

Esa solidaridad no solo conmovió a los ciudadanos de Los Alcázares, sino que también llenó el corazón de los participantes con el amor de Dios. Una persona tomó la iniciativa de llamar, y cientos de corazones fueron transformados. Eso nos demuestra cómo una decisión solidaria puede marcar la diferencia.

El presidente Monson enseñó: “… siempre habrá personas con necesidades, y cada uno de nosotros puede hacer algo para ayudar a alguien”. Preguntémonos: ¿quién necesita de mi ayuda hoy? Si es nuestro deseo sincero servir, seremos inspirados con ideas para hacerlo en unión y hermandad”. Iluminemos el mundo con nuestra solidaridad.