Solo para la versión digital: Misiones de servicio
No hay dos misiones iguales
Esta es la obra del Señor y cada uno tiene una función única en ella.
Serví ocho meses como misionera de enseñanza en Los Ángeles, California, antes de que me trasladaran a casa a una misión de servicio en Utah. A pesar de las diferentes asignaciones, sé que el llamamiento de servir en una misión y ayudar a los demás a venir a Cristo es el mismo.
¿Qué significa para mí?
Cada misionero sirve en asignaciones únicas, así que no hay dos programas que sean exactamente iguales. Cada semana presto servicio en cuatro lugares diferentes.
Presto servicio en un almacén del obispo una vez a la semana. Ayudo a empacar pedidos de alimentos para familias necesitadas y ofrezco consuelo a todos los que llegan al almacén. También soy voluntaria en una clínica gratuita como intérprete y técnica de pacientes. Ayudo a registrar a los pacientes, traduzco para los que hablan español y aprendo procedimientos de médicos increíbles.
Cuando no estoy en la clínica, trabajo con el equipo de la revista Para la Fortaleza de la Juventud. Me ha encantado escuchar a los jóvenes. ¡Sus testimonios fortalecen el mío! Los fines de semana sirvo como obrera del templo.
Lo peculiar de las misiones de servicio es que te permiten usar tu tiempo libre donde el Señor te necesite. Para mí, algunos días eso significa ir con los misioneros de enseñanza que dan una lección o ser voluntaria en un refugio de animales local. Otros días significa pasar tiempo con mi familia o visitar a alguien que necesita apoyo.
Las bendiciones del servicio misional
Mi misión ha significado todo para mí. Nunca imaginé que tendría la oportunidad de servir de tantas maneras, y mucho menos todos los días. Cada una de mis asignaciones nos ha traído a mi familia y a mí muchas bendiciones. Estoy agradecida por poder conocer gente nueva de continuo y formar nuevas amistades.
Sé que Dios nos pone en los lugares donde se nos necesita. Él nos conoce a cada uno de una manera única y nos da oportunidades de desarrollarnos como Él necesita que lo hagamos. Esta es Su obra y cada uno tiene una manera única de realizarla.