2024
Una conferencia especial
Noviembre de 2024


“Una conferencia especial”, El Amigo, noviembre de 2024, págs. 8–9.

Una conferencia especial

Tal vez el ayudar podría hacerla feliz, como había dicho el presidente Nelson.

Esta historia sucedió en Indonesia.

Hermanas discutiendo por una muñeca.

“¡Aminah, es mía!”, gritó Indira y le quitó la muñeca a su hermanita.

“Niñas, me voy”, dijo mamá. “Por favor, pórtense bien con papá”.

Indira levantó la mirada. “¿Adónde vas?”.

“Al mercado. Voy a comprar comida para cocinar algo especial mañana”. Mamá les dijo adiós con la mano.

¿Una comida especial? Pero, ¿por qué? Indira fue a buscar a papá. “¿Por qué mañana es especial?”, preguntó.

Papá sonrió. “¡Mañana vamos a ver la conferencia general! Es especial porque escuchamos hablar al profeta y a otros líderes de la Iglesia. Ellos nos dicen lo que nuestro Padre Celestial quiere que escuchemos”.

Cuando mamá llegó a casa, guardó la comida. Papá barrió el piso.

Padres limpiando la casa.

“Indira, ¿puedes ayudar a Aminah a preparar su ropa para mañana?”, preguntó mamá.

Indira frunció el ceño. “¿Por qué tengo que ayudarla?”.

“Por favor, haz lo que te pido”, dijo mamá.

Indira refunfuñó y, arrastrando los pies, fue a ayudar a Aminah.

A la mañana siguiente, Indira se despertó con un olor delicioso. Saltó de la cama y corrió a la cocina. ¡Mamá había preparado rendang de ternera y satay para comer en el almuerzo más tarde! Sería delicioso.

Una familia mirando la conferencia general.

Al poco tiempo, empezó la conferencia general. Indira se sentó con la familia a verla por televisión. Escuchó cómo cantaba el coro; escuchó a algunas personas hablar sobre el templo, las Escrituras y Jesucristo.

El último orador fue el profeta, el presidente Russell M. Nelson, quien habló de cómo la Iglesia ayuda a las personas de todo el mundo.

“[S]entimos nuestro mayor gozo al ayudar a nuestros hermanos y hermanas”, dijo.

Indira pensó en ello. ¿Ayudar la hacía feliz? Siguió escuchando. El presidente Nelson dijo que vivir el segundo gran mandamiento puede ayudarnos a ser como Jesucristo.

Cuando terminó, comieron el almuerzo que mamá había preparado. Indira no dejaba de pensar en el discurso del profeta.

Una familia almorzando.

“¿Cuál es el segundo gran mandamiento?”, preguntó.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, dijo papá.

Indira pensó en las personas a las que la Iglesia ayudaba en todo el mundo. “¿Cómo puedo ayudar si mi prójimo vive lejos?”.

“Tu prójimo son todos los que te rodean”, dijo mamá. Como los miembros de tu familia, por ejemplo”.

Indira bajó la mirada. A veces no era muy amable con su familia.

Pero tal vez el ayudarlos podría hacerla feliz, como el presidente Nelson había dicho. Era una manera en que podría seguir a Jesús. ¡Quería intentarlo!

Durante el resto de la semana, Indira trató de ser muy amable con la familia. Jugó con Aminah; compartió sus juguetes; hizo sin quejarse lo que mamá y papá le pidieron. Cuando Indira ayudaba a los de su familia, se sentían felices, y eso también la hacía feliz a ella.

Hermanas jugando juntas.

El profeta tenía razón. ¡Ayudar a los demás la llenaba de gozo!

Jovencita caminando al aire libre.
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Ilustraciones por Judi Abbot