Comentarios y análisis: Élder Kearon, hermana Kearon y jóvenes adultos
Devocional mundial para jóvenes adultos
Domingo 1 de febrero de 2026
Élder Patrick Kearon: Es maravilloso estar aquí con todos ustedes esta noche para celebrar los cien años de Instituto y pensar en todas las vidas que Seminario e Instituto han transformado a lo largo de esas décadas. Ha sido maravilloso verlos reunirse aquí esta noche. Iba a decir que esta reunión es familiar y acogedora de la manera más gigantesca y enorme. Espero que hayan notado que tenemos luces de bistró solo para realzar la sensación acogedora aquí abajo.
Es maravilloso estar con ustedes, esperamos con ansias este momento para reunirnos y gracias por venir. Entendemos que algunos de ustedes se encontraron con un atasco de tráfico y, noblemente, están aquí de todos modos.
Hermana Jennifer C. Kearon: Sí, estamos muy agradecidos por todo el entusiasmo que sentimos aquí esta noche, y nos encanta ver los rostros de aquellos de ustedes que nos acompañan en persona esta noche. También estamos tratando de imaginar a aquellos de ustedes que están reunidos en capillas, en sus hogares o en algún lugar privado, solos, para ver esta transmisión esta noche, mientras buscan un vínculo más estrecho con su Salvador. Los amamos a todos y estamos muy agradecidos de estar con ustedes.
Hace unas semanas, tuvimos la increíble oportunidad de reunirnos con dos grupos diferentes de sus compañeros —y de hecho, algunos de ellos están aquí esta noche— y solo nos sentamos y tuvimos una conversación con ellos. Conversamos durante más o menos una hora con estos dos grupos diferentes. Vinieron con algunas preguntas y les dimos algunas respuestas. Representaban a cinco naciones diferentes: jóvenes adultos de los Estados Unidos, de México, de Noruega, de la isla caribeña de Curazao y de la República del Congo.
Élder Kearon: Lo que haremos ahora es repasar cinco de esas preguntas que se hicieron en video y luego probablemente haremos uno o dos comentarios entre cada una de ellas. Veamos el primer video.
Reconocer y superar los obstáculos
Joven adulto: ¿Cuáles son algunos de los obstáculos más importantes que hayan visto que quizás los JAS nos hemos puesto en nuestro propio camino y que nos impiden sentir el amor de Dios o tal vez convertirnos en lo que Dios desea que seamos?
Élder Kearon: Cuando pienso en el tipo de obstáculos que tienen los jóvenes adultos, pienso en la idea de que la vida terrenal está diseñada para ser una prueba similar a las que ustedes la tienen en sus estudios; una prueba que es imposible de superar. No lo sé. Pero creo que es ese tipo de mentalidad la que puede ser un impedimento para nuestra forma de abordar nuestro tiempo en la vida terrenal y la vida eterna.
Les daré una de mis citas favoritas del presidente Henry B. Eyring: “El Señor no nos hace pasar por esta prueba […] para darnos una calificación. Lo hace porque el proceso nos va a transformar”.
No se nos hace un examen como a ustedes en sus estudios, sino que se nos están dando oportunidades para aumentar nuestras capacidades y aprender. No es porque alguien esté llevando una gran libreta de calificaciones para la eternidad, sino porque necesitamos crecer, desarrollarnos, entender y llegar a comprender quiénes somos. Así que no se trata de obstáculos. En realidad, se trata de que el camino está preparado para nosotros, a veces con experiencias fabulosas que son hermosas, y a veces con experiencias que son muy difíciles y exigentes.
Hermana Kearon: ¿Qué pasa con el obstáculo de la duda y el miedo? ¿Qué hay de esa voz interior en tu mente? Eso realmente puede ser un obstáculo. Voces de desaliento. Voces que te dicen que eres un fracaso. Voces que te dicen que no estás a la altura. Hay muchas razones para ello: tal vez no conseguiste el trabajo. Tal vez no pasaste el examen. Tal vez tienes el deseo de casarte y aún no lo has hecho. Tal vez estás divorciado. Tal vez estás luchando con el mismo desafío, el mismo pecado, el mismo problema que has tenido durante mucho tiempo. Y estonces esas voces te dicen: “No soy lo suficientemente bueno, nunca seré lo suficientemente bueno, nunca estaré a la altura y no podré ser lo que Dios quiere que sea”. Creo que eso es un obstáculo. A veces yo misma escucho esas voces.
¿Cómo suena la voz del Salvador en su mente? Suena muy diferente a lo que he estado describiendo, a las voces de cinismo, crítica y vergüenza, voces de desesperanza. Escuchen lo que el Salvador nos dice en el capítulo 10 de Juan. Me encanta.
“De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.
“Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
“… Las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca.
“… Va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
“Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.
A veces ustedes tienen la voz de un extraño en su cabeza, la voz de un ladrón y salteador, y a mí también me pasa; la voz de alguien que no los conoce, que no se preocupa por ustedes y, de hecho, que está empeñado en destruirlos. No debemos escuchar esas voces, las voces de extraños, ladrones y salteadores, sino escuchar la voz de nuestro Buen Pastor, que siempre nos anima, siempre nos ama y siempre nos da esperanza. Sí, Él nos llama a ser mejores. Sí, Él nos llama al arrepentimiento si es necesario. Su voz es siempre la de un Salvador que nos ama, que ha pagado el precio máximo por nosotros y que, de hecho, está ligado por convenio a cada uno de nosotros. Así que deléitense en las palabras de Cristo, no en las palabras de un extraño.
Muy bien, veamos el siguiente video.
Ayudar a quienes se alejan
Joven adulto: Hay diferentes etapas de la vida en las que guardo los mandamientos de acuerdo con la forma en que siento que Dios espera que los cumpla, pero ¿cómo ayudas a un amigo que ves que se aleja lentamente de la actividad en la Iglesia o de sentir el Espíritu a diario? ¿Cómo lo ayudas y no le dices, básicamente, que de cierta forma está equivocado?
Hermana Kearon: Es difícil porque no quieres que parezca que lo estás juzgando. No quieres dar la impresión de que le dices: “Bueno, mi forma de vivir el Evangelio es mucho mejor o es la correcta”. Creo que siempre se reduce al amor y al tiempo. Sus amigos necesitan sentir su amor y saber que ustedes están dispuestos a dedicarles el tiempo que necesitan.
Tal vez sus amigos estén en una etapa en la que necesiten hablar de algunas de las cosas que les pasan por la mente y el corazón. Pueden transmitirles el mensaje claro de que ustedes son un lugar seguro, son que alguien que los amará, los respetará, los ayudará y se interesará por ellos sin importar lo que estén pasando. Puede que no estén de acuerdo con ellos, puede que no elijan lo que ellos están eligiendo, pero realmente marca la diferencia para los amigos que están pasando por dificultades tener un lugar seguro al que acudir y a alguien de quien estén seguros que se preocupa por ellos.
Creo que es útil hablar de ocasiones en las que, quizás, ellos sintieron el Espíritu con más fuerza que ahora, o momentos en los que vivieron el Evangelio con más fidelidad de lo que lo viven ahora. Y hablar con ellos de cómo era su vida en ese entonces y las diferencias que ellos perciben.
Tener conversaciones sinceras, de corazón a corazón, de espíritu a espíritu, en las que no se les da el mensaje de: “Bueno, no estás diciendo lo que esperaba que dijeras o no me estás dando la respuesta que quiero escuchar y por lo tanto doy por terminada esta conversación”. Creo que eso es muy importante.
Este es un principio que se aplica a todas nuestras relaciones con los demás. Es un principio que se aplica a la crianza de los hijos. Es un principio que se aplica cuando hablamos con nuestros seres queridos en cualquier situación.
Élder Kearon: Sí. Creo que dependiendo de dónde se encuentren —Carl estaba hablando de amigos que pueden estar alejándose— dependiendo de dónde se encuentren, debemos tratar de ayudarlos a seguir participando en la actividad en la Iglesia. Hablamos de estar activos en la Iglesia. Es una frase muy interesante para un converso, escuchar ese término. Pero creo que queremos hacer todo lo posible para mantenerlos comprometidos, activos, ayudarlos a ayudar a los demás. Si tienen un llamamiento, que respondan a ese llamado y se comprometan con él; que enseñen, que ministren y que cuiden de otras personas que puedan estar teniendo dificultades. Creo que es muy acertado que el Libro de Mormón comienza con Lehi y su familia, con Nefi yendo y haciendo, y nosotros somos un pueblo que va y hace. Pienso que hay gran poder en eso. Mantiene viva nuestra fe, y si nuestra fe se ha desviado un poco, puede hacernos regresar. Me encanta lo que dijo el presidente Monson acerca del Salvador. Dijo que el Salvador siempre estaba activo y ocupado. Creo que podemos seguir ese modelo maravillosamente.
Veamos el siguiente video.
Sentir paz a pesar de la ansiedad
Joven adulta: Como una persona ansiosa, a veces me es difícil ser feliz cuando estoy preocupada todo el tiempo. Quería saber si ustedes tienen alguna idea sobre cómo sentir más paz en el Salvador para que yo pueda experimentar más gozo.
Élder Kearon: Es una gran pregunta porque todos sentimos miedo y ansiedad en algún momento. Algunos de nosotros estamos más agobiados que otros por esas emociones. Algunos de nosotros necesitamos ayuda para lidiar con el miedo y la ansiedad. Para algunos de nosotros, esto entra en el ámbito médico y, afortunadamente, estamos mejorando en ayudar a cada uno a obtener ayuda médica para tratar el miedo y la ansiedad.
Si se fijan en las Escrituras, por lo que sé, la persona que habla de la ansiedad y de mi “gran ansiedad” más que nadie es Jacob. Es interesante, porque su ansiedad es muy diferente a la mía, al menos en muchos aspectos. Su ansiedad se dirige hacia afuera. Su preocupación es por su pueblo y su bienestar. Mi ansiedad, la mayor parte del tiempo, se centra en mí, en cómo estoy y si causé algún desastre y ese tipo de cosas. Algo que he aprendido una y otra vez, y que tengo que seguir aprendiendo y volviendo a aprender, es que si pienso en otra persona, mi ansiedad desaparece. Solo tengo que pensar en el bienestar de otra persona y mi ansiedad comienza a desaparecer. De hecho, se va. A menudo, simplemente se va. Si hago algo bueno por otra persona, hay un gran poder en ello. Me gustaría ser más como Jacob y que mi ansiedad fuera más centrada en los demás. Creo que hay una sanación enorme; sé que hay una gran sanación.
Hermana Kearon: Creo que en esta era moderna estamos acostumbrados a sentir incomodidad o dolor y querer que desaparezcan de inmediato. Estamos muy acostumbrados a la gratificación inmediata. Piensen en cuando están en la ducha y el agua está un poco fría, así que solo ajustan la perilla un poco hacia la izquierda, y se calienta un poco, o lo que sea. Estamos muy acostumbrados a estar cómodos. Queremos estar cómodos. Los seres humanos queremos estar cómodos, no queremos sentirnos incómodos.
Es muy natural que nos preocupemos por el futuro porque es incierto y desconocido. Creo que tenemos que aceptar que parte de ser humano, parte de vivir en este mundo, es aceptar los momentos e incluso los períodos de incomodidad y estar bien con la incertidumbre. Se espera que tengas unos días, unas semanas o incluso unos meses en los que estés un poco inquieto o incluso un poco triste. Necesitamos estar felices y estar tristes. Necesitamos sentir gozo y pesar. Y esas experiencias, esas emociones, hacen que la vida sea tan emocionante y hermosa.
Élder Kearon: Quiero agregar un ejemplo específico de Jacob. Estaba hablando de Jacob, y en Jacob 4, en los versículos 2 al 4, podemos leer:
“Pero podemos escribir sobre planchas unas cuantas palabras que darán a nuestros hijos, y también a nuestros amados hermanos, una pequeña medida de conocimiento concerniente a nosotros, o sea, a sus padres;
“y en esto nos regocijamos; y obramos diligentemente para grabar estas palabras sobre [las] planchas, esperando que nuestros amados hermanos y nuestros hijos las reciban con corazones agradecidos, y las consideren para que sepan con gozo, no con pesar […].
“Porque hemos escrito estas cosas para este fin, que sepan que nosotros sabíamos de Cristo y teníamos la esperanza de su gloria muchos siglos antes de su venida”.
Lo que me encanta de esto es que, de nuevo, Jacob siempre piensa en otras personas. Siempre estaba pensando en las personas que lo rodeaban, y aquí está pensando en las generaciones venideras. Lo llevó hasta ese punto. ¿Qué hizo eso por él? Bueno, lo sacó de sí mismo, le dio un gran gozo y trajo a las generaciones, hasta hoy, un gran gozo al leer sobre él.
Hermana Kearon: Creo que una de las principales fuentes de ansiedad para muchos de nosotros es cuando miramos hacia el mundo y vemos disturbios, vemos lo que está sucediendo en las noticias en todo el mundo, y eso es una causa de ansiedad. Y, lamentablemente, algunos de nosotros estamos viviendo y atravesando esos períodos de agitación e injusticia, desigualdad. ¿Y por qué nos causa eso ansiedad? Porque nuestro espíritu no está hecho para la contención. Jesús enseña muy claramente que “el espíritu de contención no es [de Él]”. Nuestro espíritu está hecho para la dulzura, la mansedumbre, el amor, el perdón y la paz. Por eso, cuando vemos a nuestros semejantes experimentar inquietud y las injusticias de la vida que nos rodean, es muy difícil para nuestro espíritu. No queremos ver eso.
Ahora bien, ¿qué respondería el Salvador? Sabemos que Él dijo: “En el mundo”, sí, “tendréis aflicción”. Habrá disturbios e injusticia. Habrá guerras y desastres. Pero a pesar de eso, Jesús dijo: “Confiad”. ¿Por qué? Porque “yo he vencido al mundo”. Debemos asegurarnos de desconectarnos de las noticias de nuestras redes sociales lo suficiente como para conectarnos con nuestro Salvador y recurrir a Su paz, la cual se recibe porque Él ha vencido al mundo y porque ya pagó el precio de todas las injusticias y todas las desigualdades que vemos a nuestro alrededor. Quiten la espera y la preocupación de su pecho y entréguenselas a Él. Él es lo suficientemente fuerte como para soportarlo.
Veamos el siguiente video.
Hallar gozo en la incertidumbre
Joven adulta: ¿Cómo se puede hallar gozo como joven adulto cuando realmente no sabes lo que te depara el futuro?
Hermana Kearon: La respuesta a eso se basaría, como muchas otras cosas, en la fe y la confianza en Jesucristo y en Su corazón abundante y amoroso. Él tiene el futuro más hermoso para ustedes, para cada uno de nosotros. Cuanto más podamos confiar en eso, más podremos permitirnos entregarnos y caer en Sus manos y vivir de acuerdo con Su voluntad, y más podremos confiar en las cosas buenas que están por venir. Creo que eso realmente nos ayuda a hallar gozo. Nos da una sensación de estabilidad y paz en nuestro corazón, y confianza ante el Señor. No podemos evitar sentirnos gozosos cuando aumentamos la fe y la confianza en Cristo y en Su plan para nosotros. Esa ha sido mi experiencia. Y cuando surgen cosas difíciles, que siempre suceden y siempre sucederán, no tenemos que sorprendernos por eso, no necesitamos desviarnos del camino. Podemos volver nuestro corazón más plenamente a Él y preguntarle: “En esta situación, ¿qué deseas que aprenda de ella? ¿Qué debo hacer ahora?”, con la perfecta confianza de que Él te guiará.
Élder Kearon: Me encanta eso también. A veces, cuando nos preocupamos por el futuro, puede ser útil mirar hacia atrás. Es probable que su vida haya sido una mezcla de momentos maravillosos y momentos difíciles en diferentes proporciones. He oído a personas decir: “No sabemos lo alto que hemos subido hasta que miramos hacia atrás montaña abajo”. Es una imagen muy significativa para mí. Y, por supuesto, la montaña que tenemos que escalar siempre parece desalentadora, pero cuando miramos hacia atrás y decimos: “Vaya, he recorrido un largo camino”, eso puede darnos confianza para el futuro.
Hermana Kearon: Ayuda mucho recordar que “no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio”. Se encuentran en un período de la vida en el que tienen muchas decisiones por delante, muchas bifurcaciones posibles en el camino, y es incierto, pero es útil recordar que ustedes, cada uno de ustedes, ha sido preordenado. Antes de venir a esta tierra, cuando vivían con su familia celestial, fueron preordenados para propósitos específicos y misiones específicas, y fueron preordenados para tener éxito, preordenados para la grandeza, para ayudar al Señor en Su gran obra. Cuando Jehová le habla a Moisés, le dice: “Tengo una obra para ti, […] hijo mío”. Y lo mismo es cierto para todos y cada uno de nosotros. Él tiene una obra para ustedes y para mí, y hemos sido preordenados para la grandeza.
Élder Kearon: Es un gran pensamiento. Creo que una de nuestras invitaciones esta noche es que pensemos más detenidamente en eso. Quizás para algunos que han sido criados con este conocimiento, la idea de ser preordenados para la grandeza es algo que está allí, pero ¿ha perdido su valor porque siempre ha sido parte de la música ambiental de nuestra existencia? Sin embargo, es algo real.
En términos sencillos, cuando estábamos comprometidos, un alma sabia y sensata que conocíamos —en términos de hallar gozo en un futuro incierto— nos dijo: “El gozo viene a cucharadas”. De hecho, dijo, “cucharaditas”. Esa es una imagen encantadora que se nos quedó grabada. Ella se refería a que el gozo es una mañana hermosa. El gozo es solo una pequeña muestra de algo. El gozo es un momento con un amigo, o cualquier otra cosa. Pero el gozo viene a cucharadas. Ese es un aspecto.
El otro aspecto sobre el que quería reflexionar era que hallar gozo requiere práctica. Todas estas cosas requieren práctica, cierto grado de trabajo y esfuerzo. Los invitamos a dedicar una hora a la semana a centrarse realmente en hallar gozo: la hora sacramental el domingo. Hagamos que sea el momento más gozoso que podamos experimentar de la semana. Entonces podemos esperar que ese gozo se extienda a partir de ahí. Pero imagínense si no hiciéramos de esa hora la de mayor gozo de la semana. ¡Qué pérdida sería! Así que los invito a que hagan que su hora sacramental sea maravillosamente gozosa. Y sí, habrá lágrimas al pensar en el gran don expiatorio del Salvador, pero debe haber gozo al pensar en Él saliendo triunfante del sepulcro y en todo lo que eso representa y en todas las cargas que Él les ha quitado.
Bien, un video más, creo.
Entender y aplicar la Expiación de Jesucristo
Joven adulta: ¿Cómo podemos comprender mejor la Expiación? ¿Cómo podemos aplicar la Expiación en nuestra vida?
Élder Kearon: Me uní a la Iglesia cuando tenía veintiséis años. Recuerdo lo difícil que me resultó entender la Expiación en ese momento. Estaba atónito y no podía creerlo. Al pensar en eso ahora, pienso en términos del plan: el Padre Celestial, un Padre Celestial amoroso, que nos adora a nosotros, Sus hijos. Y pienso en el propósito de venir aquí: aprender, crecer, interactuar, amar, comportarnos con fe, y la Expiación.
Él sabía que cometeríamos errores, por lo que envió a Su precioso Hijo —y dices: “Lo veo y lloro; pienso en eso y lloro”— para que de alguna manera tomara nuestros pecados sobre Él. ¿Cómo? Bueno, Él lo explicará algún día, pero sabemos que lo hizo. Así que, cuando pienso en la Expiación de esa manera, pienso en el propósito del plan de felicidad del Padre Celestial para ustedes y para mí. Luego, con ese contexto, puedo empezar a entender. No creo que ninguno de nosotros tenga nada que se acerque a un entendimiento perfecto de la Expiación aquí.
Pero cuando entendemos que el plan y la Expiación pueden ayudarnos a superar cualquier prueba, cualquier desafío, a comprender la paz, comprender el amor y el gozo, así como los pecados y las faltas de los demás, bueno, estoy bien encaminado. Y, para mí, después de las lágrimas, viene el gozo explosivo; la gratitud absolutamente desbordante de que Él tomó todas esas cosas sobre Sí. Llegar a darse cuenta de eso es lo más hermoso, después de cualquier lágrima, después de cualquier pena, después de cualquier dolor, está el regocijo. De nuevo, está más allá de mi comprensión, pero está ahí, es real y es tan hermoso, y lo siento ahora.
Hermana Kearon: Cada vez que se me da la fortaleza para ser un poco más paciente de lo que hubiera sido de otra manera, o un poco más moderada de lo que hubiera sido de otra manera, o para tomar una mejor decisión; cada vez que recibo fortaleza o guía, o solo un pequeño empujoncito aquí o allá para llegar a ser un poco mejor, eso es para mí el poder y la fortaleza de Jesucristo que fluye de Su sacrificio expiatorio; que Él tiene los derechos de misericordia. Se le han dado los derechos de misericordia y el poder del Padre para prestarnos Su fortaleza y Su poder en virtud del hecho de que sufrió por ustedes y por mí en ese jardín y en esa cruz. Y debido a que estuvo dispuesto a hacerlo y a que completó su tarea, tiene el derecho y el poder de concederles Su fortaleza, Su amor y Su esperanza.
Hermana Kearon: En Moisés leemos que las creaciones de Dios son innumerables. No hay forma de que podamos contarlas. Sin embargo, Él dice en Moisés 1: “Son innumerables para el hombre; pero para mí están contad[a]s, porque son mí[a]s”. Esta noche ustedes son uno en un millón, pero en realidad, en el mundo, son uno en ocho mil millones; sin embargo, están contados para Dios. Él los conoce. Se les conoce y se les ama, y Él está al tanto de cada detalle de sus vidas. Él los conoce por su nombre y “deja[rá] a l[o]s noventa y nueve” para ir en pos de la persona en particular. Si esa persona son ustedes, si esa persona es alguien a quien ustedes aman, el 99 por ciento no es lo suficientemente bueno para el Salvador. Él quiere a cada uno y Su obra no se terminará hasta que todos estén reunidos a salvo.
Élder Kearon: Si pudiéramos entender otra cosa fundamental en relación con la Expiación del Salvador, podría ser esta de 2 Nefi, capítulo 9: “Por tanto, es preciso que sea una expiación infinita, pues a menos que fuera una expiación infinita, esta corrupción no podría revestirse de incorrupción”. Estoy muy agradecido por la Expiación infinita de Jesucristo y porque todos podemos reunirnos esta noche con la fe, el poder y el entendimiento que emanan de ella.
Ahora ustedes tienen un mensaje del Presidente Dallin H. Oaks. Es muy breve. Dura aproximadamente un minuto y medio. Mientras lo escuchan, escuchen la promesa que Él les hace.
Presidente Dallin H. Oaks: Mis queridos amigos, una de las mayores oportunidades para aprender, reunirse y elevar a los demás se encuentra en Instituto.
Vivimos en una época en la que el ruido y la confusión son habituales. En cambio, en Instituto aprenderán a distinguir la verdad del error, a edificar su relación con el Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo, a hallar guía y descubrir respuestas a las preguntas más importantes de la vida, a conocer a otras personas que los ayudarán a lo largo de la senda de los convenios, a conocer a personas con las que podrían elegir salir en citas y casarse, y a prepararse para amar y liderar como el Salvador.
Mis queridos jóvenes adultos, los invito a asistir a Instituto con regularidad. También los animo a invitar a sus amigos a participar de esas mismas bendiciones. Les prometo que su tiempo en Instituto traerá la paz, el gozo y el amor divino del Salvador. En el nombre de Jesucristo. Amén.