Comentarios del élder y la hermana Gilbert
Devocional mundial para jóvenes adultos
Domingo, 5 de mayo de 2024
Élder Clark G. Gilbert: Gracias, élder y hermana Godoy. A comienzos de esta semana, le dije a mi esposa que los Godoy iban a pedirnos que discursáramos por unos minutos. Y ella dijo: “Bien, ¿cuántas personas estarán allí?”. Y yo dije: “Oh, unos miles de personas en el Tabernáculo, luego unos cientos de miles en todo el mundo. No te sientas presionada”.
¡Con cuánto poder han sido instruidos esta noche! Élder y hermana Godoy, gracias por enseñar tan bien a los jóvenes adultos. Estamos agradecidos por las muchas oportunidades que Christine y yo tenemos de aprender y relacionarnos con los jóvenes adultos de toda la Iglesia. Ha sido maravilloso escuchar a los Godoy esta noche. Cuando seamos grandes, queremos ser como los Godoy. Es evidente que ellos sienten las necesidades e inquietudes de los jóvenes adultos y que los aman mucho.
Es extraordinario que sus mensajes estuvieran tan centrados en Cristo y fundamentados proféticamente. Al escuchar a ambos esta noche, sentí como un eco profético de los mismos mensajes que el presidente Nelson, el presidente Oaks y tantos otros líderes apostólicos han dado en otros devocionales mundiales para jóvenes adultos. Detengámonos un momento a reflexionar sobre los temas que los Godoy les han presentado esta noche:
-
Pertenecer a Cristo y a nuestros convenios
-
Salir con personas del sexo opuesto
-
Recibir revelación personal
-
Modelos de servicio
-
El templo
-
Las misiones
-
-
El enamoramiento y el matrimonio
-
La importancia de asistir a Instituto
Los Godoy no solo han compartido con ustedes su travesía, sino que lo han hecho de una manera personal e íntima. Espero que vean esto como una expresión de su amor y preocupación por ustedes. También han compartido su mensaje de maneras que amplifican el consejo profético y nos recuerdan que hacemos todo esto en el Señor Jesucristo y por medio de Él.
Hermana Christine Gilbert: Una de mis imágenes favoritas de esta noche fue la fotografía de los Godoy cuando eran una joven pareja. ¡Mônica se ve muy optimista, mientras que Carlos se ve un poco nervioso!
Ahora comparen eso con la fotografía de toda la familia de los Godoy.
Me pregunto si los jóvenes Carlos y Mônica se imaginaban a esos futuros hijos, nuevos familiares políticos y nietos, hace tantos años. ¿Se imaginaban sus estudios de posgrado, una profesión, que comenzarían y criarían una familia, el servicio en la Iglesia, que vivirían por todo el mundo y, ahora, su llamamiento como líderes visibles en la Iglesia? Amamos al élder y a la hermana Godoy. Los consideramos amigos y ejemplos de lo que uno puede hacer cuando guarda los convenios, vive el Evangelio e incluye al Señor en su travesía. Soy testigo de que, cuando incluimos al Señor, Él orienta nuestros deseos y magnifica nuestros mejores esfuerzos.
Élder Gilbert: Al reflexionar sobre la travesía de los Godoy y su manera de incluir al Señor, recordé una experiencia muy personal que tuve con el élder Godoy hace seis años.
En ese entonces yo prestaba servicio como rector de BYU–Pathway Worldwide y el élder Godoy era en ese entonces el presidente del Área Sudamérica Noroeste, con sede en Lima, Perú.
Perú es un lugar extraordinario de la Iglesia, con más de cuarenta estacas y ahora con dos templos. Tenemos miles de alumnos de BYU–Pathway en Perú. Esa noche, al igual que hoy, le habíamos pedido al élder Godoy que hablara a los jóvenes adultos sobre su trayectoria educativa.
El élder Godoy había preparado un discurso, pero cuando nos sentamos allí en el estrado mirando a todos los alumnos, él se sintió abrumado por lo que les estábamos pidiendo hacer. Lo embargó la emoción al pensar en esos jóvenes adultos aprendiendo inglés, tomando cursos universitarios, al mismo tiempo que trabajaban a tiempo completo y estudiaban un idioma que no era el suyo. Superado por la emoción, el élder Godoy hizo a un lado las palabras que había preparado, se puso de pie y declaró con osadía: “Lo que les estamos pidiendo que hagan es difícil, sobre todo si están tratando de hacerlo por su cuenta. La única manera que pueden hacerlo es incluyendo al Señor en su aprendizaje. Hagan del Señor su compañero y todo lo bueno les llegará a su debido tiempo”.
El élder Godoy sabía entonces lo que tal vez no había entendido plenamente muchos años atrás, cuando todavía era un joven adulto viviendo en Brasil y vistiendo pantalones acampanados: que la única manera de llegar a ser lo que uno necesita llegar a ser y de encontrar gozo en el trayecto es incluyendo al Señor. Esta noche, hemos visto un testimonio de ese principio. Carlos y Mônica Godoy son ejemplos vivos de lo que nos puede suceder a todos nosotros cuando ponemos nuestra confianza en el Señor y hacemos de Él nuestro compañero.
Amamos a esta pareja y elogiamos el mensaje que les han dado. Christine y yo compartimos nuestro testimonio de que cuando incluimos al Señor en nuestros esfuerzos, Él hace que sucedan milagros en nuestra vida. Decimos esto en el nombre de Jesucristo. Amén.