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Use el poder del Libro de Mormón


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Use el poder del Libro de Mormón

Seminario para nuevos líderes de misión 2023

Sábado, 23 de junio de 2023

Élder D. Todd Christofferson: Como puede que hayan oído o leído en su correo electrónico, la Primera Presidencia anunció ayer la publicación de la segunda edición de Predicad Mi Evangelio. En muchos sentidos, este recurso misional actualizado tiene un aspecto y presentación similares a lo que ustedes ya tienen ahora. Sin embargo, como ha puesto de manifiesto el presidente Russell M. Nelson, “esta nueva edición, que llega en un momento en que el mundo está cambiando rápidamente, refleja sensibilidad ante muchos de esos cambios”. Para el beneficio de los misioneros de todo el mundo que están escuchando este devocional y todavía no han tenido la posibilidad de ver el anuncio del presidente Nelson, permítanme reproducir una parte de este.

[Reproducir el video]

Presidente Russell M. Nelson: Me complace anunciar la publicación de la segunda edición de Predicad Mi Evangelio, que lleva el subtítulo: “Una guía para compartir el evangelio de Jesucristo”. Esta nueva edición, que llega en un momento en que el mundo está cambiando rápidamente, refleja sensibilidad ante muchos de esos cambios. Contiene algunas de las mejores enseñanzas que he visto para ayudar a las personas a aceptar la invitación del Señor de venir a Él.

Los invito a disfrutar del enriquecimiento que el manual actualizado de Predicad Mi Evangelio puede brindar a su testimonio personal. Se darán cuenta del privilegio que supone ayudar a nuestro Padre Celestial en Su sagrada obra. A medida que estudien y pongan en práctica las enseñanzas de la segunda edición de Predicad Mi Evangelio, de las Escrituras y de los profetas vivientes, recibirán bendiciones, su propio testimonio se enriquecerá y su capacidad para compartir el Evangelio del Salvador se incrementará.

Sé que Dios vive; Jesús es el Cristo; esta es Su Iglesia. Somos Su pueblo del convenio, llamados a ayudar en Su obra. Testifico de ello y les expreso mi amor por cada uno de ustedes. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén1.

[Fin del video]

Élder Christofferson: Los invitamos a comenzar a estudiar esta nueva edición de Predicad Mi Evangelio durante su tiempo de estudio personal y con su compañero, poniendo gran atención al renovado énfasis en Jesucristo y el poder de los convenios que nos vinculan al Padre y al Hijo. Observen los ajustes que se han hecho a las lecciones en el capítulo 3. Pero, por favor, no se fijen solamente en los cambios. Los invitamos a que utilicen este nuevo recurso para sumergirse de una forma más completa en las Escrituras y para acercarse a Dios. Utilicen Predicad Mi Evangelio para fortalecer su conversión personal y ayudar a otros a venir a Cristo y ser parte de Su pueblo del convenio.

Aquí, en el CCM de Provo, Utah, estamos reunidos con 138 matrimonios que comenzarán su servicio como nuevos presidentes de misión y compañeras al final de este mes; es el Seminario anual para nuevos líderes de misión. Durante esta reunión de cuatro días de duración que termina el domingo, estamos dedicando gran parte de nuestro tiempo a revisar y analizar la segunda edición de Predicad Mi Evangelio. Miembros de la Primera Presidencia, del Cuórum de los Doce Apóstoles y Oficiales Generales de la Iglesia están haciendo presentaciones sobre cada uno de los capítulos. En este devocional tengo la bendición de enfocarme en el capítulo 5, titulado “Use el poder del Libro de Mormón”.

Quiero decirlo una y otra vez, “me encanta el Libro de Mormón”. Es el instrumento del Señor para la conversión en estos últimos días. Su publicación es la señal de que el largamente profetizado recogimiento de Israel está llevándose a cabo ahora2. El Libro de Mormón es la herramienta, podríamos decir la hoz, que debemos “meter” con nuestra fuerza en ese gran campo “blanco [que] está ya para la siega”3. De ese modo, el Libro de Mormón se convierte tanto en la señal como en el medio usado para la congregación del pueblo del convenio del Señor en esta última dispensación. Como dijo el presidente Nelson, “este es el libro que nos ayudará a preparar al mundo para la segunda venida del Señor”4.

Estoy agradecido más allá de lo que puedo expresar por el profeta José Smith y por su incomparable logro de traducir y publicar el Libro de Mormón. Tengo un testimonio de que esto se llevó a cabo por parte de este joven y fiel siervo a través del “don y el poder de Dios”5, tal como él dijo. Estoy agradecido por aquellos que dieron al profeta una ayuda de valor incalculable durante ese proyecto, incluyendo a su querida esposa Emma, a Oliver Cowdery como escribiente principal y a Martin Harris, cuyo sacrificio económico y apoyo fueron esenciales tanto en la traducción como en la impresión del Libro de Mormón. Que Dios los bendiga a todos.

Esta fotografía muestra la reconstrucción del hogar de José y Emma Smith en Harmony, Pensilvania, en los Estados Unidos. Fue en esta pequeña estructura, en 1829, que se llevó a cabo la mayor parte de la traducción del Libro de Mormón al inglés. Detrás de las dos ventanas que se ven juntas en la parte frontal de la casa estaba la sala principal que se utilizaba para cocinar, comer y todas las demás funciones de la casa excepto dormir. En esta sala había una pequeña mesa como la que se muestra en esta fotografía, donde la traducción misma del Libro de Mormón se llevó a cabo. Las planchas de oro se encontraban allí, normalmente cubiertas total o parcialmente con un paño, de forma que fueran visibles solamente para el Profeta. Mediante el Urim y Tumim o alguna otra piedra vidente, José dictó el texto a Oliver Cowdery, quien estuvo sentado a la misma mesa con papel, tinta y un instrumento de escritura hecho con una pluma de pavo para escribir las palabras que provenían de los labios de José.

De este modo, fue en estas humildes circunstancias, en un lugar apartado, desconocido salvo para unas pocas personas de entre la enorme población del mundo, que se “descargó” casi todo el texto antiguo del Libro de Mormón de escritos grabados en egipcio reformado sobre planchas metálicas de oro a un texto escrito con tinta sobre papel en inglés moderno. El presidente Russell M. Nelson una vez se refirió a la aparición del Libro de Mormón como un “milagro milagroso”6, y así fue realmente.

El capítulo 5 de la segunda edición de Predicad Mi Evangelio se titula “Use el poder del Libro de Mormón”7. El poder del Libro de Mormón está en el testimonio del Santo Espíritu que lo acompaña: el testimonio del Santo Espíritu de que el libro es verdadero y de que es evidencia convincente de la Restauración en los últimos días, el testimonio del Santo Espíritu de la veracidad de la doctrina que enseña y el testimonio del Santo Espíritu de que su testimonio de Jesucristo es verdadero.

Predicad Mi Evangelio nos aconseja:

“Utilícelo para fomentar experiencias espirituales en las personas, especialmente el testimonio del Espíritu Santo de que el libro mismo es la palabra de Dios.

“Dé prioridad a los pasajes del Libro de Mormón cuando enseñe; ellos tienen poder de conversión por medio del Espíritu Santo. Cuando enseñe el Evangelio usando el Libro de Mormón, su enseñanza resonará con poder y claridad en el corazón y la mente”8.

Me complace notar que en las presentaciones de nuestro Seminario para nuevos líderes de misión se están utilizando pasajes y ejemplos del Libro de Mormón de manera abundante y frecuente, y de hecho resuenan con poder y claridad en nuestro corazón y mente.

Predicad Mi Evangelio instruye: “Utilice el Libro de Mormón como su fuente principal de enseñanza del Evangelio restaurado”9. El capítulo 5 nos proporciona un cuadro de gran ayuda en el que aparecen puntos básicos de doctrina y capítulos específicos del Libro de Mormón donde se enseña tal doctrina. Por ejemplo, “[e]l ‘gran plan del Dios eterno’, que incluye la caída de Adán y Eva, la Expiación de Jesucristo, la Resurrección y el Juicio” se explican en 2 Nefi 29, Mosíah 1516; y Alma 12, 40–42. Utilice las Escrituras que se identifican en este cuadro junto con el conocimiento que ha obtenido y obtendrá de su propio estudio del Libro de Mormón para enseñar las lecciones del Evangelio del capítulo 3.

Un aspecto significativo de la enseñanza del Evangelio es enfocar nuestro mensaje de forma que podamos responder a las circunstancias y preocupaciones específicas de las personas a las que enseñamos. El Libro de Mormón es una herramienta poderosa a la hora de responder preguntas del alma tales como “¿Dios me conoce y se preocupa por mí?”. “¿Cuál es el propósito de la vida?”. “¿Cómo puedo ser una mejor persona?”. “¿Cómo puedo sentir el perdón de Dios?”. “¿Qué sucede después de la muerte?”. En este mismo Seminario para nuevos líderes de misión del año pasado, el presidente Dallin H. Oaks dio el siguiente consejo:

“Los misioneros deben saber cómo usarlo para responder a sus propias preguntas de modo que puedan utilizarlo eficazmente para ayudar a otros a hacer lo mismo […]. Deben interiorizar el poder del Libro de Mormón al enseñar el Evangelio restaurado, primero aplicándolo a su propia vida y luego compartiéndolo con aquellos a los que enseñan”10.

Voy a pedir a un par de mis hermanos del Cuórum de los Doce y a sus esposas que vengan al micrófono y nos digan algo del Libro de Mormón que haya dicho Jesucristo o se haya dicho acerca de Él que conteste alguna “pregunta del alma” particular o que enseñe algo importante acerca del Evangelio que todo el mundo deba comprender. Yo lo haré primero y luego les pediré a la hermana Christofferson, al élder y la hermana Soares y al élder y la hermana Renlund, que cada uno nos dé una respuesta.

Mi ejemplo es este: El Libro de Mormón enseña claramente que el amor de Cristo se extiende a todas las personas y que, para sentir Su amor, solamente necesitamos arrepentirnos y volvernos a Él. Nadie está fuera de Su alcance. Nefi dijo en 2 Nefi 26:24, 27:

“[El Señor Dios] no hace nada a menos que sea para el beneficio del mundo; porque él ama al mundo, al grado de dar su propia vida para traer a todos los hombres a él […].

“¿Ha mandado él a alguien que no participe de su salvación? He aquí, os digo que no, sino que la ha dado gratuitamente para todos los hombres; y ha mandado a su pueblo que persuada a todos los hombres a que se arrepientan11.

En 3 Nefi 9:13–14, Jesús mismo extiende esta invitación:

“¿[N]o os volveréis a mí ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis para que yo os sane?

“Sí, en verdad os digo que si venís a mí, tendréis vida eterna. He aquí, mi brazo de misericordia se extiende hacia vosotros; y a cualquiera que venga, yo lo recibiré; y benditos son los que vienen a mí”12.

Hermana Kathy Christofferson: Me gustaría compartir un pasaje favorito de Alma 7:11–12. Dice así:

“Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo.

“… y sus debilidades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las debilidades de ellos”.

Ahora bien, cuando pensamos en el sufrimiento del Señor y pensamos en Su Expiación, ciertamente, sabemos, sufrió por los pecados del mundo. Sabemos que debe haber sido insoportable, pero realmente no podemos, como seres mortales, hacernos una idea de lo difícil que fue o exactamente cómo podría haber sido para nosotros.

Todos hemos conocido el dolor y el sufrimiento de algún tipo, y podríamos inclinarnos a decir: “Bueno, nadie saber realmente por lo que he pasado”. No obstante, gracias a este pasaje, sabemos que Jesucristo sí sabe exactamente por lo que hemos pasado y que Él sabe cómo socorrer a Sus hijos, y Él sabe con gran compasión lo que necesitamos y puede ayudarnos a atravesar estos tiempos difíciles.

Cuando compartimos el Evangelio con los demás, podemos ayudarles a ver a Jesucristo de esa manera y a saber que Él no es solo un ser distante sino que es un Dios muy personal y amoroso, en quien pueden poner su confianza y a quien pueden seguir con completo amor y devoción, de todo corazón.

Hermana Rosana Soares: El Libro de Mormón nos enseña que la palabra de Dios es muy valiosa. Y es más poderosa que este mundo y puede sanarnos; puede sanar el alma herida.

En Alma 31:5 dice: “Y como la predicación de la palabra tenía gran propensión a impulsar a la gente a hacer lo que era justo —sí, había surtido un efecto más potente en la mente del pueblo que la espada o cualquier otra cosa que les había acontecido— por tanto, Alma consideró prudente que pusieran a prueba la virtud de la palabra de Dios”.

Y en Jacob 2:8: “[Y] supongo que han subido hasta aquí para oír la agradable palabra de Dios; sí, la palabra que sana el alma herida”.

Élder Ulisses Soares: El Libro de Mormón nos enseña sobre la importancia de tener paciencia para soportar la adversidad. También nos enseña que estas experiencias pueden llevarnos al crecimiento espiritual y al progreso eterno si volvemos nuestro corazón al Señor. En Alma 38:5 leemos: “… [Q]uisiera que recordaras que en proporción a tu confianza en Dios, serás librado de tus tribulaciones, y tus dificultades, y tus aflicciones, y serás enaltecido en el postrer día”.

Y en Alma 34:41 leemos: “[S]ino que tengáis paciencia y soportéis esas congojas, con una firme esperanza de que algún día descansaréis de todas vuestras aflicciones”. Gracias.

Élder Dale G. Renlund: La pregunta del alma para mí es: ¿Qué haría falta, qué habría de ofrecerse, para que yo deseara venir a Cristo y escoger estar ligado a Él por convenio? Y el Salvador da una respuesta en 3 Nefi 27:13–16:

“He aquí, os he dado mi evangelio, y este es el evangelio que os he dado: que vine al mundo a cumplir la voluntad de mi Padre, porque mi Padre me envió.

“Y mi Padre me envió para que fuese levantado sobre la cruz; y que después de ser levantado sobre la cruz, pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres, para que así como he sido levantado por los hombres, así también los hombres sean levantados por el Padre, para comparecer ante mí, para ser juzgados por sus obras […];

“y por esta razón he sido levantado; por consiguiente, de acuerdo con el poder del Padre, atraeré a mí mismo a todos los hombres, para que sean juzgados según sus obras.

“Y sucederá que cualquiera que se arrepienta y se bautice en mi nombre, será lleno; y si persevera hasta el fin, he aquí, yo lo tendré sin culpa ante mi Padre el día en que […] juzg[ue] al mundo”.

¿Es suficiente para mí considerar Su sujeción a la voluntad de Su Padre, Su victoria sobre la muerte, cómo tomó sobre Sí mis pecados y errores —condicionado esto a mi arrepentimiento—, cómo recibió poder del Padre para interceder por mí y la redención definitiva que Él hace de mí? Estas cosas son suficientes para atraerme hacia Él. La pregunta es: ¿Lo son para ustedes?

Hermana Ruth Renlund: Me encanta la forma en que el Libro de Mormón concluye con esta promesa tan esperanzadora de que no hace falta que seamos perfectos en y por nosotros mismos, de que “[s]í, venid a Cristo, y perfeccionaos en él” —Moroni 10:32–33—, “y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y amáis a Dios con todo vuestro poder, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristo; y si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo, de ningún modo podréis negar el poder de Dios.

“Y además, si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo y no negáis su poder, entonces sois santificados en Cristo por la gracia de Dios, mediante el derramamiento de la sangre de Cristo, que está en el convenio del Padre para la remisión de vuestros pecados, a fin de que lleguéis a ser santos, sin mancha”.

De que por medio de Jesucristo, a causa de Su sacrificio por nosotros, podemos arrepentirnos; y por medio del arrepentimiento el Padre ha dicho que Él perdonará nuestros pecados, para que podamos llegar a ser santos y una vez más vivir con Él.

Élder Christofferson: Depender primordialmente del Libro de Mormón para nuestra enseñanza no significa que menoscabemos o devaluemos cualquier otro libro de Escrituras. Para aquellos que conozcan y valoren la Biblia, podemos explicar cómo la Biblia y el Libro de Mormón se apoyan mutuamente. El Libro de Mormón amplía y refuerza las enseñanzas y el testimonio de la Biblia respecto a Jesucristo. Correctamente hacemos ver que es “Otro testamento de Jesucristo”, pero en muchos sentidos, el Libro de Mormón es el testamento preeminente de Jesucristo.

Personalmente, nunca valoré suficientemente la Biblia hasta que me convertí en un estudiante del Libro de Mormón. Déjenme relatarles uno de mis fallos misionales que me ayudaron a comprender cómo el Libro de Mormón amplifica a la Biblia.

Mi compañero y yo estábamos enseñando a un estudiante universitario que leía la Biblia y sinceramente deseaba seguir al Señor, pero se sentía perplejo ante algo que Jesucristo dijo en Sermón del Monte: “No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?”13. Nuestro amigo preguntó: “¿No debemos obtener formación académica? ¿No quiere Jesús que planifiquemos y nos mantengamos a nosotros mismos y a nuestras familias? No es práctico ‘no afanarnos’ por estas cosas y ser simplemente unos vagabundos”.

Me avergüenza decirles que, en ese momento de mi misión, no estaba lo suficientemente versado en el Libro de Mormón como para darme cuenta de que contiene una respuesta sencilla a la pregunta que estaba afligiendo a este joven. El relato del sermón del Señor dado a los nefitas aclara que Él dirigió este consejo solo para Sus doce Apóstoles, o doce discípulos, no para todo el pueblo en general.

En 3 Nefi leemos que después de que Jesús hubo instruido a la multitud, se volvió y “miró hacia los doce que había elegido, y les dijo: […] Vosotros sois aquellos a quienes he escogido para ejercer el ministerio entre este pueblo. Os digo, pues: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni tampoco por vuestro cuerpo, con qué lo habéis de vestir […].

“Porque vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas [las] cosas os serán añadidas”14.

Así pues Jesús no estaba diciendo a nuestro amigo, o a las personas en general, que vivieran sin cuidados ni consideraciones. Estaba más bien diciendo a los Doce que no debían preocuparse por las cosas temporales. Dios les otorgaría lo que necesitaban al enfocarse en su ministerio único. Si hubiera sido lo suficientemente sabio para resaltar este detalle, el aprecio de nuestro amigo por el Libro de Mormón y la Biblia habría crecido, y habría sentido paz acerca de este asunto. Espero que ustedes lo hagan mejor.

“Alentar a las personas a buscar un testimonio del Espíritu Santo sobre el Libro de Mormón debe ser un punto central de su enseñanza”15. Como ustedes probablemente sepan, el presidente Ezra Taft Benson expresó esa idea de esta manera: “Al igual que el arco se derrumba si se le quita la piedra clave, así también toda la Iglesia permanece o cae en base a la veracidad del Libro de Mormón […]. Si el Libro de Mormón es verdadero […], entonces uno debe aceptar las afirmaciones de la Restauración y todo lo que la acompaña”16.

Sin embargo, muy a menudo, sus dificultades se centrarán en conseguir que las personas lean, comprendan y oren acerca de él. El poder de conversión del Libro de Mormón está ahí, es real, pero si la persona no lee y ora al respecto, probablemente no sentirá ese poder.

El capítulo 5 de Predicad Mi Evangelio incluye una sección para ayudar a las personas a leer y comprender el Libro de Mormón. Ciertamente, pueden leer juntos durante sus citas para enseñar, y espero que lo hagan habitualmente. Pueden leer durante las visitas de seguimiento e incluso programar visitas específicamente para leer ciertos pasajes o capítulos juntos. Quizá incluso puedan juntarse de manera remota usando la tecnología para leer, cuando eso resulte práctico. Sería especialmente útil organizar que los miembros lean el Libro de Mormón con ellos, lo que les ayudará a desarrollar amistades dentro de la Iglesia durante el proceso.

Valoro especialmente las sugerencias del capítulo 5 sobre cómo hacer que leer juntos sea más eficaz. Entre las sugerencias se incluyen cosas como las siguientes:

  • “Ore antes de leer. Pida ayuda para entender. Ore para que el Espíritu Santo les testifique que es verdadero.

  • Invite a leer por turnos. Vaya a un ritmo con el que ellos se sientan cómodos. Explique las palabras y frases que resulten desconocidas.

  • Deténgase de vez en cuando para analizar lo que leyó.

  • Explique los antecedentes y el contexto del pasaje, tales como quién está hablando, cómo es la persona y cuál es la situación […].

  • Exprese su testimonio y sus reflexiones, sentimientos y experiencias personales que sean apropiados”17.

En este aspecto de leer el Libro de Mormón debemos ser insistentes con delicadeza, ser amables pero persistentes. Si una persona no lee y ora acerca del Libro de Mormón, si realmente no tiene interés en aprender si es verdadero, ¿cómo puede llegar realmente a convertirse? El Libro de Mormón y su testimonio único de Jesucristo y Su misión hacen del Evangelio restaurado lo que es. José Smith dijo: “Si quitamos el Libro de Mormón y las revelaciones, ¿dónde queda nuestra religión? No tenemos ninguna”18. Creo que esa voluntad de leer el Libro de Mormón es el “tamiz” que realmente determina quién está listo para escuchar el mensaje de ustedes y quién no está todavía preparado.

Recuerden que con todo esto, lo que están intentando es ayudar a las personas a que lean por sí mismos. Quieren ayudarlos a desarrollar el deseo de leer el Libro de Mormón cada día. Como dice en Predicad Mi Evangelio: “Haga hincapié en que leer el libro a diario es una clave para progresar hacia el bautismo y la conversión de toda la vida”19. Esto, por supuesto, es verdadero para ustedes y para mí también. Leer y estudiar el Libro de Mormón cada día, aunque a veces sea solamente algunos versículos, es clave para nuestra conversión de toda la vida. El presidente Nelson nos ha recordado que las bendiciones que provienen de hacerlo son muchas. Él dijo:

“Mis queridos hermanos y hermanas, les prometo que si cada día estudian el Libro de Mormón con espíritu de oración, cada día tomarán mejores decisiones. Les prometo que cuando mediten en lo que estudien, se abrirán las ventanas de los cielos y recibirán respuestas a sus preguntas y dirección para su vida. Les prometo que si cada día se sumergen en el Libro de Mormón, estarán vacunados contra los males de esta época”20.

Como se recalca en Predicad Mi Evangelio: “Una parte esencial de la conversión es recibir un testimonio por el poder del Espíritu Santo de que el Libro de Mormón es verdadero”21. El libro de Mormón ha sido fundamental en mi propia conversión. ¿Cómo podría no haberlo sido? Es el “más correcto de todos los libros sobre la tierra”22. Jesucristo mismo testificó que el Libro de Mormón fue traducido bajo Su dirección por Su poder, y declaró en Su propio nombre que “vive vuestro Señor y vuestro Dios, que es verdadero”23.

El Libro de Mormón me ha enseñado mucho de lo que sé acerca de Jesucristo. Es el fundamento de mi testimonio de Él. Me ha acercado a Él. Es la fuente principal de mi comprensión del gran plan de redención. Es la base de mi testimonio de la Restauración.

Hace algunos años, grabé mi testimonio en video en la Arboleda Sagrada, en Palmyra, Nueva York, y hablé de la influencia que tuvo el Libro de Mormón para mí a la hora de obtener mi testimonio. Me gustaría mostrar un breve segmento de ese video.

[Reproducir el video]

Estos hermosos bosques cerca del pueblo de Palmyra, estado de Nueva York, se conocen como la Arboleda Sagrada. Fue aquí, en una mañana de primavera parecida a esta, en 1820, que José Smith, un joven sincero y sensible de catorce años, se arrodilló a orar procurando saber su situación ante Dios y para recibir dirección divina sobre la religión que debía seguir.

Cuando era joven, vine a este lugar sagrado, solo, una noche de verano. Buscaba una confirmación divina de la verdad de lo que José dijo que había sucedido aquí. Aunque oré fervientemente por lo que pareció mucho tiempo, no vino ninguna respuesta y me marché muy decepcionado. Unas semanas más tarde, mientras estaba sentado en casa leyendo y meditando en las palabras del Libro de Mormón, el Espíritu Santo llenó mi alma y me dio la respuesta que había buscado. Por esa comunicación espiritual, no limitada a palabras, y en realidad más poderosa que las palabras, llegué a saber que el Padre y el Hijo en verdad se aparecieron a José Smith aquí y que su testimonio y el de todas las Escrituras sagradas sobre Jesucristo son verdaderos.

Desde entonces, ese testimonio espiritual se me ha confirmado una y otra vez en varios lugares y circunstancias. Aprendí que no necesitaba estar aquí, en esta Arboleda Sagrada, para recibir ese testimonio mediante el Santo Espíritu, así como no es necesario que ustedes vengan aquí ni vayan a ningún lugar especial para recibir la misma confirmación espiritual. Su Padre Celestial los conoce y sabe las esperanzas y los deseos de su corazón dondequiera que estén. Como a mí, Él les hablará en Su propio tiempo y a Su manera. Y si ustedes son sinceros y están dispuestos a actuar según Su respuesta, Él les revelará lo que ustedes deseen saber.

[Fin del video]

Predicad Mi Evangelio lo expresa bien:

“El propósito central del Libro de Mormón es testificar de Jesucristo. Afirma la realidad de Su vida, misión, resurrección y poder. Enseña la doctrina verdadera acerca de Cristo y Su expiación […].

“A medida que las personas lean y oren acerca del Libro de Mormón, llegarán a conocer mejor al Salvador y experimentarán Su amor; su testimonio de Él crecerá, y sabrán cómo venir a Él y ser salvos”24.

El presidente Ezra Taft Benson declaró: “El Libro de Mormón es la piedra clave de nuestro testimonio de Jesucristo, quien a la vez es la piedra angular de todo lo que hacemos. Con poder y claridad testifica de Su realidad”25. El Libro de Mormón se escribió para “convencer al judío y al gentil de que JESÚS ES EL CRISTO, el ETERNO DIOS, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones”26.

Estudien y oren para saber que el testimonio del Libro de Mormón respecto a Jesucristo, quién es y qué ha hecho y sigue haciendo, es verdadero. Yo lo he hecho y sé que el testimonio del Libro de Mormón respecto a Jesucristo —quién es Él, lo que enseñó y lo que hizo— es verdadero. Estoy convertido. Jesucristo es el Redentor resucitado de la humanidad. Dios es Su padre, José Smith es Su revelador, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es Su Iglesia y ustedes son Sus mensajeros escogidos. Que Dios los bendiga, en el nombre de Jesucristo. Amén.