Conferencia de BYU para mujeres
Juntas en el recogimiento de los últimos días


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Juntas en el recogimiento de los últimos días

Conferencia de la Universidad Brigham Young para mujeres 2020

Jueves, 30 de abril de 2020

Presidenta Jean B. Bingham: ¡Es maravilloso reunirnos con ustedes de esta manera! Somos ejemplos vivientes del poder del recogimiento a pesar de los tiempos difíciles.

En los últimos dos años, se ha dicho mucho acerca de recoger a Israel en ambos lados del velo. En octubre de 2018, el presidente Russell M. Nelson invitó a cada mujer a dar “forma al futuro ayudando a recoger [a] Israel”. Reiteró lo que había dicho a los jóvenes el mes de junio previo cuando declaró que ese recogimiento es “el desafío más grande, la causa más sublime y la obra más grandiosa de la tierra hoy en día!” [Russell M. Nelson, “Juventud de Israel” (devocional mundial de jóvenes, 3 de junio de 2018), HopeofIsrael.ChurchofJesusChrist.org.”].

¿Qué significa “recoger a Israel”? Israel es el nombre del pueblo del convenio de Dios. Es decir, nosotras, y muchos otros dispersos por todo el mundo que están dispuestos a seguir las enseñanzas del Evangelio restaurado y el ejemplo de Jesucristo. “Recoger a Israel” simplemente significa llevar a ustedes, a sus familias y a otros seres queridos, ya sea que vivan ahora o que hayan pasado al otro lado del velo, a estar más cerca de nuestro Padre Celestial y de Su Hijo, nuestro Redentor. El objetivo es unir a las familias que estén preparadas para vivir con Ellos eternamente.

Sin embargo, ¿por qué ahora? ¿Por qué es tan importante ahora? Porque en esta última dispensación se nos ha dado el encargo de preparar al mundo para la segunda venida de nuestro Salvador, Jesucristo.

El presidente Nelson explica claramente:

“Un preludio necesario para esa Segunda Venida es el recogimiento tan esperado del Israel disperso. Esa doctrina del recogimiento es una de las importantes enseñanzas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días […].

“No solo enseñamos esa doctrina, sino que tomamos parte en ella. Participamos al ayudar a congregar a los escogidos del Señor en ambos lados del velo”.

Estos son verdaderamente los últimos días, ¡nuestra época! Este “ahora” está lleno de grandes desafíos y grandes oportunidades. Terremotos e incendios, guerras y contiendas, tensiones económicas e inestabilidad de los gobiernos, hambruna generalizada y enfermedades mundiales, sin mencionar los ataques contra la santidad de la familia y del hogar, todo esto crea gran conmoción e incertidumbre. Tal como observó el presidente Nelson: “Tenemos gran motivo para preocuparnos, pero no debemos permitir que nuestros miedos desplacen nuestra fe. Podemos combatir nuestros miedos mediante el fortalecimiento de nuestra fe”.

Es por eso que cada una de ustedes deseaba reunirse en esta conferencia de mujeres: para fortalecer su fe en Dios, el Padre Eterno, y en Su Hijo, Jesucristo. Por encima de todas las incertidumbres de la vida, sabemos que somos hijas de nuestro Padre Celestial que nos ama y, por cierto, nosotras lo amamos a Él. Entendemos que hay un plan divino que nos ayuda a ser lo mejor de nosotras mismas cuando elegimos seguir a Jesucristo y aprovechar los dones de Su expiación para cada una de nosotras. ¡Qué grandes bendiciones acompañan a este conocimiento!

Por lo tanto, anímense; estamos experimentando estos grandes desafíos, pero al mismo tiempo es un momento sin precedentes de grandes oportunidades para el crecimiento personal. Nos están haciendo recordar aquellas cosas de valor duradero en las que debemos enfocar nuestra energía. Estamos aprendiendo a compartir el mensaje del Evangelio a través de la tecnología y las conexiones personales. Estamos aumentando nuestra comprensión del valor de los templos. Todos esos esfuerzos son parte del recogimiento.

Entonces, ¿cómo logramos ese recogimiento? De nuevo, el presidente Nelson nos dice de manera entusiasta y clara cómo hacerlo: “Cada vez que hacen algo que ayuda a cualquiera, a ambos lado del velo, a dar un paso para hacer convenios con Dios y recibir sus ordenanzas esenciales del bautismo y del templo, están ayudando a recoger a Israel. Es así de sencillo”.

Al ver las diversas oportunidades para ayudar en el “recogimiento”, los pensamientos de la hermana Eubank y los míos inmediatamente se centraron en varias responsabilidades importantes que cada una tiene como miembro del convenio de la Iglesia: ministración, labores misionales, obra del templo y de historia familiar, y el cuidado de los necesitados. Ustedes, maravillosas mujeres, están cumpliendo estas tareas de manera sencilla, pero notable. Hemos escuchado sobre algunas de sus labores y nos encantaría compartir algunos de los maravillosos ejemplos de lo que sus hermanas están haciendo en todo el mundo.

Ministración

Hermana Sharon Eubank: A primera vista, uno pensaría que una pandemia mundial haría la ministración más difícil, pero en realidad simplemente ha destacado nuestra creatividad de nuevas maneras. ¡“Algo extraordinario” no se interrumpirá con un pequeño distanciamiento social! Estos son tres ejemplos de hermanas de la Sociedad de Socorro en el mundo que están encontrando maneras creativas de ministrar en tiempos difíciles.

La hermana Anika, de la Estaca Hannover, Alemania, hizo un sencillo video de dos minutos para enviarlo a las familias con niños para que pudieran aprender canciones de la Primaria en casa. Aquí lo pueden ver.

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No conozco esa canción en inglés, así que por ser la primera vez, en mi mente, siempre estará en alemán. Gran parte de la asesoría y la ministración ahora se lleva a cabo utilizando la tecnología. De pronto, la tecnología está a la mano, por lo que sentimos que estamos en la misma habitación a pesar de que estemos distanciadas por muchos kilómetros y distintos husos horarios. Tal vez sus bibliotecas de fotos se estén llenando con imágenes como estas:

videollamada en una tableta

Esta es nuestra reunión de Presidencia General.

videollamada

Aquí estamos todas juntas en una reunión de la Mesa Directiva General de la Sociedad de Socorro.

mujer en una videollamada

Y esta es la presidencia de la Sociedad de Socorro del Barrio Takapuna, del Área Pacífico, reunidas por medio de la tecnología en Nueva Zelanda.

mujer en una videollamada

(Si miran de cerca, ¡pueden ver a un esposo en el fondo tomando la foto!).

mujeres que usan mascarillas

La hermana Bernice y su hija, de Accra, Ghana, llevaron comida e hicieron una visita a una familia vecina que sabían que tenía dificultades.

mujer con una canasta
mujer con una canasta

No solo ayudaron a la familia que lo estaba pasando mal, sino que también pasaron tiempo caminando y hablando juntas. Bernice dice que para ella es preciado pasar tiempo con su hija.

mesa sacramental en un hogar

En el Área Pacífico, la hermana Ellie hizo manteles blancos para la Santa Cena para las familias a las que ministra, para que los usen cuando bendigan la Santa Cena en el hogar. Ella dijo: “Cuando empezó la cuarentena del COVID-19 y se comenzó a pensar en tomar la Santa Cena en el hogar, pensé en cómo quería que fuera esto… especial, [y] sagrado, y [un] momento reverente. Al día siguiente fui y compré la mejor tela que podía costear e hice los manteles para mi familia y… [para] las familias a las que ministro”.

Ahora el presidenta Bingham dará algunos ejemplos de compartir el Evangelio al compartir la amistad y el testimonio.

Obra misional

Presidenta Bingham: La obra misional. A veces se necesita un desafío para hacernos pensar en nuevas maneras de compartir el Evangelio. Por ejemplo, ¿cómo se podría realizar la obra misional cuando se está confinado en el apartamento por semanas?

¡Miren lo que hicieron estas hermanas en la Misión Italia Milán!

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¡Creativo, divertido y espiritual!

mujeres que practican yoga en una cámara web
mujeres que practican yoga en una cámara web

En la estaca Gyeonggi, en Corea, las hermanas invitan a sus amigas a una clase virtual de yoga todas las mañanas. Dicen que lo mejor es sentirse conectadas y conversar antes y después de la práctica de yoga.

videoconferencia misional

Recientemente, la Misión Francia París celebró un devocional para que los misioneros y amigos analizaran lo que habían aprendido durante los 39 días que habían permanecido en casa y que de otro modo no podrían haber aprendido.

Un amigo investigador escribió después: “Gracias desde el fondo de mi corazón por haberme permitido participar en la reunión de Zoom de esta noche. Fue una bendición ver sus hermosos rostros y escuchar testimonios. Así que ahora depositaré mis temores, mi desesperación, mi continua angustia en nuestro Padre Celestial, rogándole que me rescate”.

La obra del templo y de historia familiar

¿Y qué hay con respecto a las nuevas oportunidades de juntarnos a través de la obra de unir a las familias por la eternidad? Durante este tiempo en que los templos están cerrados, muchas hermanas participan cada vez más en historia familiar.

Una hermana que prestaba servicio como misionera mayor en Independence, Misuri, escribió: “La semana pasada, después de que se cancelaron las reuniones, nos mantuvimos aisladas en nuestro apartamento, usando los teléfonos y computadoras para mantenernos en contacto con los miembros y las personas menos activas. Para mantenerme ocupada, decidí trabajar en historia familiar, a pesar de que por bastante tiempo me había costado encontrar nombres nuevos. Cuando inicié sesión en FamilySearch, tenía una notificación de un registro que estaba a la espera para ser adjuntado. Ese registro me llevó a encontrar (en solo cinco días) alrededor de 70 personas en mi línea, la mayoría de las cuales necesitaban diversas ordenanzas. ¡Y había muchos nombres más que pude adjuntar por quienes ya se había hecho la obra! Lo considero un verdadero milagro. El flujo de nombres se interrumpió esta mañana, y esta tarde nos enteramos de que nos relevarían a todos e iríamos a casa. Me siento muy bendecida por haber podido servir aquí en Independence y me entristece irme, pero también me siento bendecida por haber podido servir a la familia al otro lado del velo durante este tiempo difícil”.

misioneros mayores en una cena

Sandy y su esposo, Steve, han comenzado a usar su tiempo que era habitual en el templo para ayudar a una amiga indígena estadounidense a encontrar y a conectar a su familia en FamilySearch. Sin tener acceso a internet en casa o en la comunidad, y después de recopilar las historias orales que pudo, esta hermana, Suzi, se sintió frustrada en sus esfuerzos por saber más sobre sus antepasados.

familia sentada a la mesa

Desde el comienzo del cierre de los templos a causa del COVID-19, Sandy y Steve han encontrado otros ocho abuelos, tías y tíos de Suzi, que ahora pueden recibir las ordenanzas de salvación y exaltación. Sandy dijo: “Es un gran gozo ayudar a aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos […], ayudarlos a participar más en su propia historia familiar […]. Como ha dicho el presidente Nelson, no hay nada más importante para nosotros en este momento que recoger a Israel a ambos lados del velo”.

Ahora le pediré a la hermana Eubank que presente algunos ejemplos sobre cómo podemos ayudar a cuidar de los necesitados.

El cuidado de los necesitados

Hermana Eubank: Cuidar de los necesitados es parte de nuestro ADN cuando somos discípulas de Jesucristo. Siempre estamos buscando maneras de seguir Su ejemplo. La mayoría de las oportunidades no son difíciles, solo se necesita no postergarlas y pensar que alguien más lo hará.

mujer que habla por teléfono

Me pareció interesante que las hermanas de Nigeria estén diciendo: “Ahora valoramos las llamadas telefónicas más que nunca. Hablamos de todo y nos elevamos mutuamente, ya que no podemos reunirnos en la Iglesia”. La hermana Shelley, de Ghana, llamó a una hermana que no podía escuchar la conferencia general por no tener electricidad y le contó sobre el templo que se construiría en la Ciudad de Benín. Ella dijo: “Me preocupé porque era muy tarde, pero sentí la impresión de llamarla. La hermana dijo que era el mejor regalo de cumpleaños que podría haber recibido”.

La siguiente es una historia de cómo la Estaca Beira, Mozambique, trabajó en conjunto para ayudar a mantener la seguridad de los lugares públicos contra la transmisión del COVID-19.

hombre que conversa con niños

Debido al bajo número de casos de COVID-19 en Mozambique, el Gobierno no ha pedido un cierre total. Sin embargo, han hecho obligatorio el uso de mascarillas en todos los transportes y mercados públicos.

voluntarios de Manos que Ayudan

Freeman Dickie, el presidente de la Estaca Beira, Mozambique, explicó: “La mayoría de las personas de Beira viven por debajo del nivel de pobreza y no pueden comprar una mascarilla. Durante el ayuno mundial, surgió una idea, a la que calificamos como revelación. Como líderes de estaca, deliberamos en consejo y decidimos colaborar con el Gobierno a través de los miembros de la Iglesia.

kits de costura y mascarillas

“Por medio de los obispos, compramos y distribuimos kits de costura a los miembros del barrio para hacer un promedio de 100 mascarillas por familia.

voluntarios de Manos que Ayudan

“Las mascarillas se entregarían a través del municipio a los mercados locales, que tienen altas concentraciones de personas. Hoy recolectamos 6140 mascarillas y las entregamos al municipio.

dos hombres usan mascarillas

“El alcalde de Beira, el señor Davis Simango, se unió a nosotros durante la distribución de las mascarillas en el mercado.

voluntarios de Manos que Ayudan

“La presidencia de la Sociedad de Socorro de la estaca también llevaba puestos chalecos amarillos de Manos que Ayudan para explicar cómo usar una mascarilla y distribuirlas a los propietarios de negocios.

hombres que seleccionan pescados

“El sentimiento que experimentaron los miembros que participaron fue grandioso.

voluntario que usa una mascarilla

“Muchos dijeron que era la primera vez que trabajaban como familia hasta altas horas de la noche, tratando de alcanzar la meta de 100 mascarillas. Cuentan del sentimiento de unidad que se acrecentó en las familias. La mayoría cosía las mascarillas a mano.

hombre que usa una mascarilla

“Todos sintieron gran amor por sus conciudadanos a medida que ministraban a los que no eran de nuestra fe”.

Un último ejemplo: muchas de las hermanas que viven a lo largo del Frente Wasatch, en Utah, tienen la oportunidad de participar en un proyecto de costura de mascarillas médicas. Pensé que les gustaría ver cómo empezó ese proyecto y el impacto que tendrá para los hospitales y centros de salud en todo el estado.

doctor que usa un protector facial

La idea de este proyecto comenzó temprano por la mañana del 20 de marzo. El doctor Ron Day, cardiólogo pediatra del Centro Médico de Niños de la Primaria, había asistido a una reunión de personal donde la escasez de equipo de protección médica se hizo evidente. Como miembro de la Iglesia, el doctor Day sabía de lo que eran capaces los voluntarios Santos de los Últimos Días. Llamó a las oficinas de la Sociedad de Socorro para solicitar ayuda.

voluntarios

De esa conversación inicial, nació un conglomerado de grupos, incluso un esfuerzo cooperativo entre Intermountain Healthcare, Latter-day Saint Charities, University of Utah Health y la Sociedad de Socorro. El audaz objetivo que establecimos fue coser cinco millones de mascarillas clínicas para los hospitales y los encargados del cuidado de la salud en el estado y otros lugares.

hombres en un depósito

Se hizo un pedido a China de rollos gigantescos de malla quirúrgica de grado médico y se entregaron a Salt Lake City.

mujer que corta rollos de tela

Una compañía del valle acordó, por un costo mínimo, cortar la tela en rollos.

kits de costura

Luego usaron troqueladoras gigantes para cortar los patrones y ponerlos en kits de 100.

Presidenta Bingham en una conferencia de prensa

La presidenta Bingham participó en la conferencia de prensa del gobernador Herbert en la que se invitaba a 50 000 voluntarios a inscribirse para ayudar a coser las mascarillas.

pareja mayor en un auto

El 21 de abril, los voluntarios comenzaron a recoger los kits en sedes específicas de Industrias Deseret.

voluntario que carga [cosas] en un auto

Participaron toda clase de personas de todo tipo de procedencias.

familia que cose mascarillas
familia que cose mascarillas

Al igual que en Beira, Mozambique, unió a las familias

cartel de un hospital

y a nuestra comunidad para beneficiar a los heroicos profesionales médicos.

La presidenta Bingham señaló que “recoger a Israel” simplemente significa llevar a ustedes, a sus familias y a otros seres queridos —vivos y muertos—, más cerca de nuestro Padre Celestial y Jesucristo. De suma importancia para el recogimiento en los últimos días es el don del Espíritu Santo. Todos los ejemplos que hemos descrito hoy han surgido a medida que la gente común y corriente ha seguido las sutiles impresiones del Espíritu Santo. Este es un don que cada una de nosotras tiene. Lo hemos recibido al bautizarnos, pero toma toda una vida de práctica para utilizarlo bien.

El élder Larry Corbridge habló en un devocional de BYU hace poco más de un año y desde entonces he tenido en mi diario de estudio una cita específica de ese discurso. Vale la pena compartirla hoy porque describe el precio que debemos estar dispuestas a pagar a fin de recogernos como pueblo de Dios. No es un precio intolerable, pero requiere nuestros mejores esfuerzos. Dijo:

“De todos los problemas que encontramos en esta vida, hay uno que sobresale por encima de todos y es el menos comprendido. La peor de todas las condiciones humanas en esta vida no es la pobreza, la enfermedad, la soledad, el abuso ni la guerra, por terribles que sean esas condiciones. La peor de todas las condiciones humanas es la más común: es morir. Es morir espiritualmente. Es estar separado de la presencia de Dios y, en esta vida, Su presencia es Su Espíritu o poder. Eso es lo peor.

“Por otra parte, la mejor de todas las condiciones humanas en esta vida no es la riqueza, la fama, el prestigio, la buena salud, los honores de los hombres ni la seguridad… Por maravillosas que sean algunas de esas cosas, la mejor de todas las condiciones humanas es estar dotado de poder celestial; es nacer de nuevo, tener el don y la compañía del Espíritu Santo, que es la fuente de conocimiento, revelación, fortaleza, claridad, amor, gozo, paz, esperanza, confianza, fe y casi cualquier otra cosa buena…

“Paguen el precio que tengan que pagar, soporten cualquier carga que deban soportar y hagan cualquier sacrificio que deban hacer para obtener y mantener en su vida el espíritu y el poder del Espíritu Santo. Todo lo bueno depende de eso”.

Presidenta Bingham: ¿Acaso no es interesante que cada uno de esos ejemplos de amor y servicio comenzó con una persona que escuchó al Espíritu? Una mujer, con sus propias manos, corazón y talento, encontró la manera de servir, edificar y amar. A veces, ese esfuerzo inicial se amplió para incluir un grupo más grande de donantes y beneficiarios, pero siempre el destinatario original, aunque fuese solo uno, fue bendecido. Para Dios, el valor de una sola alma es grande. Él se preocupa por el gorrión que cae —por la aparentemente insignificante “persona individual”— así como por aquellos que son famosos o aparentemente perfectos o tienen puestos importantes. El poder de la persona individual es en verdad poderoso. “Una cascada comienza solo con una gota y fíjense en lo que llega a ser”.

Uno por uno, con el tiempo, podemos lograr grandes cosas. Una amiga de mi madre llama a esto el “principio del narciso”, llamado así por una experiencia que la cambió para siempre. Tal vez hayan oído la historia.

Hace unos años, ante la insistencia de su hija, ambas mujeres, con niños pequeños que las acompañaban, condujeron a través de una húmeda neblina por una montaña para visitar un jardín en lo alto de las colinas de California. Ella en realidad no deseaba ir, pero estaba dispuesta a hacerlo porque pasaría valioso tiempo con su hija y sus nietos pequeños. Al llegar, caminaron a través de la lúgubre llovizna y el bosque verde oscuro hasta que dieron vuelta por un camino y se detuvieron ante el increíble panorama.

campo de narcisos

Ella dijo: “Ante mí yacía la vista más gloriosa, inesperada y completamente espléndida. Parecía que alguien había tomado un gran contenedor de oro y lo había vertido sobre el pico y las laderas de las montañas, donde se había incrustado en cada grieta y cuesta. A pesar de la húmeda niebla, la ladera de la montaña estaba radiante, revestida de enormes montículos y cascadas de narcisos. Las flores se habían plantado en patrones espirales majestuosos, grandes cintas y franjas de color naranja intenso, blanco, amarillo limón, rosa salmón, azafrán y amarillo pálido”.

Cuando preguntó cómo había nacido esa maravillosa exhibición, se enteró de que Gene Bauer, una maestra de arte, jubilada de una escuela secundaria, había comenzado a plantar bulbos de narcisos cuando se mudó a la región y que cada año, durante los siguientes 40 años, había seguido agregando bulbos. ¿Cómo lo hizo? En un letrero, que está al comienzo del sendero, Gene publicó estas palabras de explicación: “Uno a la vez; por una mujer, dos manos, dos pies y muy poco cerebro”.

campo de narcisos

El resultado de su paciente trabajo, de uno por uno, fue un jardín increíblemente hermoso que cubría 20 000 metros cuadrados con más de un millón de narcisos que florecen cada primavera. Ella invitaba a cualquiera que quisiera “venir y ver” y experimentar los bellos colores, disfrutar de la atmósfera natural relajante y gozar de las bellezas de las creaciones de Dios, todo sin costo alguno.

La mujer que visitó el jardín con su hija reflexionó: “Pensé en esa mujer a la que nunca había conocido, quien, más de 35 años antes, había comenzado […] a llevar su visión de belleza y alegría a una oscura cima de una montaña […].

“Simplemente sembrando un bulbo a la vez, año tras año […] esa mujer [desconocida para muchos] había cambiado para siempre el mundo en el que vivía. Había creado algo de inefable magnificencia, belleza e inspiración.

“El principio que su jardín de narcisos me enseñó es que […] cuando multipliquemos pequeñas cantidades de tiempo con pequeños incrementos de esfuerzo diario, también descubriremos que podemos lograr cosas esplendorosas. Podemos cambiar el mundo.

Ustedes también han hecho y pueden hacer cosas esplendorosas, paso a paso, con la ayuda del Señor. Y a medida que unamos nuestros pequeños esfuerzos juntas, ¡piensen en la influencia para bien que podemos tener en el mundo que nos rodea!

Hermana Eubank: A veces sentimos que no estamos a la altura de lo que otros están haciendo. Quizás sintamos que nuestros aportes son tan simples o tan pequeños que simplemente no tienen gran impacto. Sin embargo, por el ejemplo del Salvador, sabemos que el servicio significativo no tiene que ser “llamativo” o ampliamente conocido para tener gran valor. Permítanme compartir la experiencia de aprendizaje que tuvo una mujer y que resonó en mi interior:

“Una noche, después de pasar un largo día [trabajando arduamente], apagué la luz y me preparé para irme […] a acostar. Antes de cerrar la puerta del frente, la abrí por un momento para respirar profundamente el aire fresco de la noche. En los árboles caía la luz de la luna plateada, pero la noche tenía una sensación cálida y oscura. Respiré profundamente […], una dulce fragancia llenó mis pulmones […] y miré a mi alrededor maravillada.

“Al lado de la puerta, una planta en la que [previamente] no me había fijado, de un arbusto un tanto ralo, había brotado un tallo alto y blanco cubierto de flores. Durante el día, el tallo parecía una espiga verde y nudosa que necesitaba ser podada.

flores

“Mas ahora, en la noche, sus brotes verdes se habían abierto y las flores blancas llenaban la oscuridad con una fragancia tan dulce como un bálsamo. La planta era jengibre de floración nocturna, que florece solo en las horas más oscuras. Durante el día apenas merecía una mirada pasajera”.

Al igual que el jengibre que florece de noche, ustedes pueden florecer en lugares poco probables. Tengan la seguridad de que sus esfuerzos están marcando la diferencia y que son lo suficientemente buenos. Estas ideas que he compartido con ustedes y otras que acudirán a su mente pueden ayudarlas ahora o quizás las ayudarán en el futuro. De modo que recojan su valor, su testimonio y recojámonos unas a otras. Conéctense con sus hermanas y hermanos; el hacerlo nos recordará quiénes somos y nos fortalecerá y nos elevará a un lugar de mayor paz.

Comparto mi testimonio inquebrantable de que a medida que nos volvamos al Señor en nuestras circunstancias difíciles y procuremos saber lo que Él quiere que hagamos por medio del Espíritu Santo, Él nos enviará a nosotras a otras personas y enviará a otras personas a nosotras.

Presidenta Bingham: El apóstol Pablo aconsejó tiernamente a los filipenses a no estar demasiado preocupados por los desafíos; “sino sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Y la promesa es que si lo hacen, “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Y luego Pablo nos dice en lo que debemos centrarnos a fin de recibir la paz que buscamos: “… todo lo que es verdadero, todo lo honesto […], justo […], puro […], amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad”.

Es lógico que las personas ahora estén estresadas física, económica y emocionalmente. Sin embargo, ustedes tienen una ventaja. Debido a su conocimiento y testimonio del Evangelio, su fortaleza espiritual las puede ayudar no solo a sobrellevar las pruebas, sino también a ser resilientes ante esos desafíos. En cierto modo, estas circunstancias actuales son una bendición, porque nos están obligando a priorizar, a simplificar, a ser intencionadas y creativas. Es un don, ¡y estamos dispuestas a recibirlo!

Por último, no podemos decirles todas las cosas que deberían o podrían hacer para que este sea un momento de paz y crecimiento para ustedes y para los demás, pero el Espíritu Santo puede hacerlo. Se nos promete que “por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas”. Otro pasaje tranquilizador predilecto, escrito en nuestro corazón y enmarcado en nuestras oficinas es este:

cartel, Filipenses 4:13

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Hace solo un par de meses, mi presidencia tuvo el privilegio de reunirse con la Primera Presidencia en una conversación informal. Estaban interesados en nuestros pensamientos y sentimientos sobre ustedes, hermanas, y los desafíos que consideramos que tienen mayor impacto en su felicidad diaria y su progreso eterno. Al final de nuestro lindo tiempo juntas, preguntamos al presidente Nelson qué mensaje querría que compartiésemos de su parte. Dijo, como lo hace a menudo: “¡Dígales que las amo, les agradezco y las necesitamos!”.

Nosotras también las amamos. Oramos por ustedes y tenemos toda la confianza de que son capaces de grandes cosas. Ustedes lograrán cosas asombrosas si las hacen con simplicidad y a la manera del Señor, centrándose en lo que es eternamente importante y procurando revelación por medio del Espíritu Santo. Sabemos que somos bendecidas cuando seguimos el ejemplo de nuestro Salvador Jesucristo y ponemos en práctica Sus enseñanzas. Sabemos que nuestro Padre Celestial ama a cada uno de Sus hijos, que estamos en Sus manos y que Jesucristo nos habilitará a través de nuestros convenios para satisfacer todas las exigencias de la vida con fe y, finalmente, con éxito.

Rogamos que sientan el amor de nuestro Padre Celestial en los próximos días, semanas, meses y años. ¡Él siempre estará cerca! En el nombre de Su Amado Hijo, Jesucristo. Amén.