A Dios le importan profundamente Sus hijos. Cuando Cristo visitó las Américas, “tomó a sus niños pequeños, uno por uno, y los bendijo, y rogó al Padre por ellos” (3 Nefi 17:21). Nos esforzamos por seguir el ejemplo del Salvador al velar por la salud y la educación de los niños en todo el mundo.
Dar prioridad a las necesidades de las mujeres y los niños en la sociedad no solo los eleva individualmente, sino que también mejora la situación de sus familias y fortalece a toda la comunidad.
“Siempre que hacemos algo para brindar alivio a los demás, ya sea temporal o espiritualmente, les estamos llevando el amor de Jesucristo y seremos bendecidos para encontrar nuestro propio alivio en Él”.
Aunque tal vez no participe directamente en las labores humanitarias mundiales, usted puede tener una influencia duradera cuando realiza una labor humanitaria en su comunidad. Tiene el poder de influir en su propia familia y comunidad. Estos son algunos recursos sobre cómo inspirar mejoras en su comunidad.
Aprender acerca de los problemas que afectan a las mujeres y a los niños (y aplicar lo que aprende) tiene efectos en su propia familia y en su comunidad. Por ejemplo, puede aprender sobre temas relacionados con la nutrición (tales como alimentación saludable, lactancia materna y preparación segura de alimentos).
Cuando usted contribuye a la obra de cuidar de los necesitados, puede ayudar a las mujeres y a los niños de su comunidad a prosperar. Encuentre oportunidades de prestar servicio en su zona.
Las generosas donaciones de miembros y amigos de la Iglesia magnifican nuestros esfuerzos para cuidar de los necesitados. Obtenga más información acerca de la forma en que la Iglesia cuida de los necesitados.
“Si bien cada organización humanitaria tiene sus propias áreas de especialización, la meta que tenemos en común es mitigar el sufrimiento de los hijos de Dios”.
Adoptamos un enfoque completo en la labor humanitaria, tratando de cuidar de los necesitados al mismo tiempo que promovemos la autosuficiencia a largo plazo para las personas, las comunidades o las organizaciones. Para llevar a cabo esta labor, colaboramos con muchas organizaciones humanitarias de buena reputación que implementan los principios de la autosuficiencia en sus programas y que tienen un historial comprobado de éxito.
Lea los artículos que figuran a continuación para ver ejemplos recientes de nuestra labor con otras organizaciones para cuidar de las mujeres y los niños en todo el mundo.
En las Escrituras, el Salvador nos manda repetidamente cuidar de las mujeres y los niños (véase Éxodo 22:22–24; Doctrina y Convenios 83:2, 4).
En Mateo 18:14 dice: “Así que, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños”. Al cuidar de los niños, nos aseguramos de que seguimos el mandato del Salvador de alimentar, enseñar y cuidar a los niños. Las Escrituras también nos enseñan que los niños a quienes se enseña y nutre (mental, espiritual y físicamente) en su niñez pueden crecer para marcar la diferencia ellos mismos (véase Proverbios 22:6).
En Proverbios 31, aprendemos que una mujer virtuosa eleva a su familia y a todos los que la rodean. Ella “extiende su mano al pobre, y tiende sus manos al menesteroso” (versículo 20); “considera la marcha de su casa (versículo 27)”; y bendice a sus hijos y a su cónyuge (véase el versículo 28). Al ayudar a las mujeres, les proporcionamos las herramientas para marcar la mayor diferencia posible para hacer el bien.
Véase también: Marcos 9:36–37.
A menudo, elevar el bienestar de las mujeres y los niños comienza con los hombres y los padres. Los hombres pueden buscar, donar y colaborar como voluntarios con organizaciones que edifiquen a las mujeres y a los niños, como albergues para mujeres, programas de ayuda para refugiados y labores de nutrición infantil. La mayoría de las veces, los hombres y los padres tienen la mayor influencia cuando ponen en práctica los principios de servicio y amor en sus propios hogares, familias y comunidades. Traten de aprender sobre temas como la nutrición adecuada para los niños o las necesidades de salud e higiene de las mujeres. Después, pongan en práctica lo que aprendan en su propia vida.
En 2023, la Iglesia hizo de la nutrición infantil una prioridad con generosas donaciones a organizaciones de confianza. La Iglesia también promovió su propia iniciativa sobre la nutrición para ayudar a los hijos de miembros de la Iglesia que estaban en riesgo de desnutrición. Además, la Iglesia trabajó para reducir los índices de mortalidad materna y neonatal, proporcionar un mejor cuidado a las madres y a los bebés, hacer que la educación de calidad fuera más accesible para las mujeres y los niños, y proporcionar oportunidades de desarrollo laboral que empoderaron a las mujeres.
Consulte el Resumen anual de 2023 de la labor de la Iglesia para cuidar de los necesitados para obtener más información.
La mejor manera de edificar a las mujeres y a los niños de su comunidad es comenzar en su propio hogar. Lea las ideas que se encuentran en el vínculo a continuación para recibir inspiración en cuanto a lo que puede hacer para ayudar a su familia y comunidad.
Veinticinco maneras de participar en la iniciativa mundial para las mujeres y los niños