Si bien la casa de Hiram y Sarah Granger Kimball no es un lugar donde el profeta José Smith recibió revelaciones o dio sermones inspirados, nos recuerda cómo a veces los profetas están preparados para recibir la palabra del Señor gracias a que primero aprendieron de las palabras y los ejemplos de otras personas. El servicio desinteresado que un pequeño grupo de mujeres Santos de los Últimos Días comenzó a brindar en esta casa inspiró a José Smith a recibir la voluntad de Dios de crear una organización para las mujeres de la Iglesia.
Hiram y Sarah se mudaron a esta casa unos siete meses después de casarse. Hiram, que no fue miembro de la Iglesia restaurada de Jesucristo hasta 1843, vivía en Commerce, Illinois, antes de que llegaran los Santos de los Últimos Días y renombraran la ciudad como Nauvoo. Los Kimball eran una de las pocas familias adineradas de Nauvoo, debido a los negocios y las tierras que Hiram poseía. Él y Sarah permanecieron en Nauvoo más tiempo que la mayoría de los demás Santos de los Últimos Días, y dejaron este hogar para mudarse al valle del Lago Salado en 1851.
La casa de los Kimball es notable debido a una conversación que ocurrió dentro. Margaret Cook, una costurera que trabajaba para Sarah, quería ayudar en la construcción del Templo de Nauvoo cosiendo camisas para los constructores. Un día de 1842, las dos mujeres hablaron sobre crear una sociedad de costura para ayudar con las labores. Días después, alrededor de una docena de otras mujeres del vecindario se reunieron en el salón de esta casa para celebrar la primera reunión de la sociedad. Fue a partir de esta pequeña sociedad de costura que se formó la
Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo. Con el tiempo, este grupo se convertiría en una organización mundial de mujeres, conocida simplemente como la Sociedad de Socorro.
Lea sobre Sarah Granger Kimball y la organización de la Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo en el
capítulo 37 de
Santos, tomo I.