La cárcel de Carthage
Luego del aumento de la oposición y la destrucción de una imprenta, José y Hyrum Smith fueron enviados a la cárcel de Carthage. Mientras los hermanos esperaban el juicio, un populacho armado irrumpió en el edificio y mató a los dos hombres. Los Santos de los Últimos Días lamentaron sus muertes y hoy en día la cárcel de Carthage se erige como un monumento en memoria de los hermanos.
“Todos sentimos que el poder de las tinieblas había triunfado y que el Señor había abandonado a Su pueblo. ¡Nuestro Profeta y nuestro patriarca se habían ido!” —Warren Foote1
Warren Foote, quien era Santo de los Últimos Días, escribió estas palabras en su diario un día después de que un populacho asesinara a José Smith y a su hermano Hyrum en la cárcel de Carthage. Las palabras de Foote permiten vislumbrar la devastación que sintieron los Santos de los Últimos Días tras el martirio. Hoy en día, por medio de una mirada íntima a los últimos días de los hermanos, la cárcel ayuda a los visitantes a recordar al Profeta y al patriarca.
Warren Foote, quien era Santo de los Últimos Días, escribió estas palabras en su diario un día después de que un populacho asesinara a José Smith y a su hermano Hyrum en la cárcel de Carthage. Las palabras de Foote permiten vislumbrar la devastación que sintieron los Santos de los Últimos Días tras el martirio. Hoy en día, por medio de una mirada íntima a los últimos días de los hermanos, la cárcel ayuda a los visitantes a recordar al Profeta y al patriarca.
Preludio al martirio
A medida que Nauvoo crecía y pasaba de ser un pueblo pantanoso a convertirse en una ciudad bulliciosa, también aumentaba la oposición a los Santos de los Últimos Días. Algunos estaban preocupados por el poder de José Smith en la comunidad, otros temían la influencia política de los santos, mientras que algunos no estaban de acuerdo con las enseñanzas y prácticas religiosas, especialmente con el matrimonio plural 2. Finalmente, la situación en Nauvoo se convirtió en una bomba de tiempo.
La destrucción de una imprenta empeoró la situación en Nauvoo, lo que finalmente condujo al martirio. Algunos disidentes Santos de los Últimos Días descontentos fundaron elNauvoo Expositor , un periódico que criticaba al Profeta y a la Iglesia. José Smith ordenó la destrucción de la imprenta después de que el periódico publicara su primer, y único, ejemplar.
La destrucción de una imprenta empeoró la situación en Nauvoo, lo que finalmente condujo al martirio. Algunos disidentes Santos de los Últimos Días descontentos fundaron el
Portada del único ejemplar del Nauvoo Expositor.
La destrucción de la imprenta condujo a una orden de arresto contra José y Hyrum por cargos de disturbios y a una serie de procesos legales. Finalmente, los dos hermanos, que en ese momento ejercían como alcalde y vicealcalde de Nauvoo, se entregaron al tribunal del condado en Carthage, bajo el cargo de disturbios, donde posteriormente fueron acusados falsamente de traición contra el estado de Illinois por haber declarado la ley marcial3. Al impedírseles pagar la fianza, esperaron el juicio en la cárcel de Carthage4.
Fachada oeste de la cárcel de Carthage.
Los días previos al martirio
Cuando José y Hyrum llegaron a la cárcel de Carthage el 25 de junio de 1844, los ubicaron en la celda de mayor seguridad en el piso superior. Sin embargo, solo permanecieron en esa habitación oscura durante algunas horas antes de ser trasladados a la celda de detención en el piso inferior.
Celda para criminales, cárcel de Carthage.
Celda para deudores, cárcel de Carthage.
Dada la hostilidad pública hacia José Smith, el carcelero, George Stigall, consideró que la celda para deudores era demasiado peligrosa. La planta baja dejaba a los hermanos fácilmente expuestos. El 26 de junio él trasladó a José y Hyrum al piso superior, al dormitorio familiar. Sus amigos John Taylor, Willard Richards, Stephen Markham, Dan Jones y John Fullmer los acompañaron.
Dormitorio del piso superior, cárcel de Carthage.
Al día siguiente, el 27 de junio, Stephen Markham, Dan Jones y John Fullmer dejaron la cárcel para hacer algunas diligencias. José y Hyrum, junto con John Taylor y Willard Richards, permanecieron en el dormitorio. Menos de diez guardias protegían la cárcel, dejando a los hombres vulnerables frente a un ataque. Esta protección insuficiente resultó mortal.
Mob at Carthage Jail [El populacho en la cárcel de Carthage], por William L. Maughan
Escaleras que conducen al dormitorio, cárcel de Carthage.
José y Hyrum se armaron rápidamente con pistolas, mientras que John y Willard tomaron bastones para defenderse. Los cuatro empujaron la puerta para evitar que el populacho irrumpiera en la habitación.
Sin disuadirse, el populacho disparó a través de la puerta e hirió a Hyrum en la cara, lo que le ocasionó la muerte casi al instante. Las balas de mosquete surcaron el aire mientras los tres hombres se esforzaban por mantener la puerta cerrada.
Sin disuadirse, el populacho disparó a través de la puerta e hirió a Hyrum en la cara, lo que le ocasionó la muerte casi al instante. Las balas de mosquete surcaron el aire mientras los tres hombres se esforzaban por mantener la puerta cerrada.
La puerta del dormitorio con orificios de balas, cárcel de Carthage.
Ventana interior donde José fue baleado, cárcel de Carthage.
El pozo exterior reconstruido, donde José murió, cárcel de Carthage.
La Mansión de Nauvoo, sitio histórico de José Smith.
Sobre lo sucedido durante la procesión a la Mansión de Nauvoo, un testigo recordó:
“Las mujeres prorrumpieron en lamentos al ver los dos toscos cajones en los carros, cubiertos con mantas indias. El llanto se propagó a la multitud y se esparció por los vastos grupos de personas que se extendían desde el templo hasta la residencia del Profeta. Los gemidos, sollozos y gritos se hicieron más profundos y más fuertes, hasta que el sonido se asemejó al rugido de una poderosa tempestad o al bajo y profundo rugido de un tornado distante”5.
Grandes multitudes acudieron a presentar sus respetos al amado Profeta y a su hermano . Fueron enterrados en secreto en el sótano del inconcluso Mesón de Nauvoo , pero finalmente fueron trasladados al cementerio de la familia Smith .
“Las mujeres prorrumpieron en lamentos al ver los dos toscos cajones en los carros, cubiertos con mantas indias. El llanto se propagó a la multitud y se esparció por los vastos grupos de personas que se extendían desde el templo hasta la residencia del Profeta. Los gemidos, sollozos y gritos se hicieron más profundos y más fuertes, hasta que el sonido se asemejó al rugido de una poderosa tempestad o al bajo y profundo rugido de un tornado distante”5.
Cementerio de la familia Smith, sitio histórico de José Smith.
Recuerdos del martirio
La cárcel de Carthage se erige como un monumento a José y Hyrum Smith. Quienes la visitan hoy pueden reflexionar no solo sobre los últimos días del Profeta y del patriarca, sino también sobre su legado. Como leemos en Doctrina y Convenios 135:3 , escrito poco después del martirio: “[José] vivió grande y murió grande a los ojos de Dios y de su pueblo; y como la mayoría de los ungidos del Señor en tiempos antiguos, ha sellado su misión y obras con su propia sangre; y lo mismo ha hecho su hermano Hyrum”.
Estatua conmemorativa de José y Hyrum Smith, por Dee Jay Bawden, cárcel de Carthage.
Notas
Notas
1. Warren Foote, Autobiography and journal, 28 de junio de 1844, pág. 73, Biblioteca de Historia de Iglesia, Salt Lake City.
2. Véase Spencer W. McBride, Joseph Smith for President: The Prophet, the Assassins, and the Fight for American Religious Freedom, Nueva York: Oxford University Press, 2021, págs. 181–182.
3. Véase Dallin H. Oaks, “The Suppression of the Nauvoo Expositor”, Utah Law Review, tomo IX, nro. 4, invierno de 1965, pág. 866.
4. Véase McBride, Joseph Smith for President, págs. 191–192.
5. B. W. Richmond, citado en Andrew Jenson, editor, The Historical Record, Salt Lake City, 1888, tomo VII, pág. 574.
2. Véase Spencer W. McBride, Joseph Smith for President: The Prophet, the Assassins, and the Fight for American Religious Freedom, Nueva York: Oxford University Press, 2021, págs. 181–182.
3. Véase Dallin H. Oaks, “The Suppression of the Nauvoo Expositor”, Utah Law Review, tomo IX, nro. 4, invierno de 1965, pág. 866.
4. Véase McBride, Joseph Smith for President, págs. 191–192.
5. B. W. Richmond, citado en Andrew Jenson, editor, The Historical Record, Salt Lake City, 1888, tomo VII, pág. 574.