Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hacer donativos como el diezmo y otras ofrendas es más que un simple mandamiento, también es un acto de fe. Aunque el diezmo se conoce desde la antigüedad, en los últimos días esta práctica comenzó después de que José Smith recibiera la sección 119 de Doctrina y Convenios. En esta revelación, el diezmo se define como “la décima parte de todo su interés anualmente”. El Señor explicó que esto era “el principio del diezmo de mi pueblo […]; y esta les será por ley fija para siempre” (Doctrina y Convenios 119:3–4). Los donativos a la Iglesia se emplean para ayudar a edificar la Iglesia y hacer avanzar la obra del Señor en todo el mundo. En tiempos recientes, el dar de estos donativos a la Iglesia se ha simplificado con la implementación del diezmo en línea. Ahora los miembros pueden pagar sus diezmos y otras ofrendas en cualquier momento y desde cualquier lugar.
El diezmo se conoce desde la época del Antiguo Testamento. En Génesis 14:17‒20 leemos que el profeta Abraham pagó diezmos a Melquisedec. Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el pago del diezmo y otros donativos a la Iglesia es un privilegio sagrado. Estos fondos se emplean para hacer avanzar la obra del Señor en todo el mundo, para construir y mantener templos y centros de reuniones, y para apoyar la obra misional. Los diezmos también se utilizan para dar formación académica a los miembros de la Iglesia y facilitar otros aspectos de la obra del Señor. Otras ofrendas se utilizan para ayudar a los necesitados, tanto en las congregaciones locales como en todo el mundo.
Además de la obra temporal que permiten realizar los donativos que recibe la Iglesia (también conocidos como donativos SUD), los miembros reconocen los propósitos espirituales de este mandamiento. Saben que, cuando hacen donativos a la Iglesia, el Señor promete que “abrir[á] las ventanas de los cielos y derramar[á] sobre [ellos] bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). Al participar en los donativos a la Iglesia, los miembros muestran su gratitud por las muchas bendiciones que han recibido, demuestran su fe en las promesas de Dios y fortalecen su compromiso de vivir en armonía con Sus mandamientos.
Los donativos que se hacen a la Iglesia (donativos SUD), incluidos los diezmos y otras ofrendas, se utilizan para llevar a cabo la obra del Señor en todo el mundo. Un consejo de líderes de la Iglesia, que incluye a la Primera Presidencia, al Cuórum de los Doce Apóstoles y al Obispado Presidente, actúa de acuerdo con la revelación para tomar decisiones en cuanto a cómo se utilizan estos fondos (Doctrina y Convenios 120:1). Además de apoyar la obra del Señor con la edificación y el mantenimiento de templos y centros de reuniones, apoyar la obra misional y brindar oportunidades educativas, estas aportaciones también se utilizan para atender las necesidades inmediatas y temporales de personas de todo el mundo. Esto incluye los esfuerzos de bienestar y autosuficiencia y la ayuda humanitaria, que beneficia a millones de hijos de Dios en todo el mundo, independientemente de su raza, nacionalidad o afiliación religiosa.
También se insta a los miembros de la Iglesia a ayunar (no consumir alimentos) durante dos comidas consecutivas una vez al mes, y se les anima a donar a la Iglesia el dinero que ahorraron de esas comidas, y más si es posible. Las congregaciones locales utilizan estas “ofrendas de ayuno” para ayudar a los necesitados, pues permiten atender las necesidades cruciales, como alimentos, ropa y alojamiento, de quienes tienen dificultades económicas.
Históricamente, los donativos a la Iglesia se hacían utilizando sobres y papeletas de donativos. A todos los oficiales de la Iglesia en todo el mundo se les enseña y se les recuerda con regularidad la naturaleza sagrada de los fondos de los diezmos. Los recursos proporcionados por los generosos donativos de un miembro de la Iglesia están salvaguardados y protegidos. En la actualidad, el diezmo en línea permite a los miembros hacer sus ofrendas por medio del sistema de donativos en línea. Debido a que la Iglesia emplea las tecnologías de cifrado más avanzadas, los donativos y la información personal están protegidos y a salvo. El sistema se somete regularmente a auditorías de seguridad y se supervisa de manera continua. Además, la Iglesia no almacena ningún dato bancario confidencial de los donantes en línea. Estos datos los guarda una entidad bancaria de confianza que también se vale de las tecnologías más avanzadas de cifrado y seguridad.
Para hacer donativos en línea a la Iglesia, primero necesitará una cuenta de la Iglesia (anteriormente conocida como cuenta LDS Account). Para pagar el diezmo y hacer otros donativos, vaya primero a LaIglesiadeJesucristo.org y seleccione el menú de la cuenta en el extremo derecho de la página. Una vez en ese menú, seleccione el vínculo Donativos. También puede ir directamente a la página de donativos desde donations.churchofjesuschrist.org. Se le pedirá que ingrese su nombre de usuario y contraseña, y luego se le dirigirá al sistema de donativos en línea.
Desde la antigüedad, los hijos fieles de Dios han demostrado su gratitud y obediencia pagando el diezmo. Esa fe y obediencia continúan hoy en día. La oportunidad de pagar el diezmo en línea proporciona una manera más sencilla de continuar esa tradición. Los donativos que recibe la Iglesia se utilizan para ayudar y prestar servicio a otras personas, además de contribuir al avance de la obra del Señor. Al ofrecer esos dones a nuestro amoroso Padre Celestial, incluso mediante el diezmo en línea, podemos confiar en que recibiremos las bendiciones que el Señor nos ha prometido.