Oración dedicatoria

Templo de Bahía Blanca, Argentina, 23 de noviembre de 2025

Oh Dios, nuestro Padre Eterno, en el sagrado nombre de Tu Amado Hijo, Jesucristo, nosotros, Tus hijos, nos reunimos en gratitud y reverencia en esta hermosa parte del mundo, para dedicarte este hermoso Templo de Tu iglesia en Bahía Blanca, Argentina.

Con corazones solemnes damos gracias por Tu amor, Padre, y por Tu Hijo Amado, Jesucristo, quien nunca olvida a Su pueblo y cuya Expiación infinita hace posible nuestra redención y la remisión de nuestros pecados. Gracias a Él y a Su Expiación infinita, nos regocijamos en la promesa de la vida eterna contigo y con nuestros seres queridos. Te alabamos y adoramos, Padre Celestial, y glorificamos a Tu Hijo Amado, cuya gracia y misericordia bendicen a todos los que vienen a Él.

Expresamos nuestra profunda gratitud por el profeta José Smith, por medio de quien, y por cuya fidelidad, abriste el camino para que Tu obra en esta dispensación rodara por toda la tierra como una piedra cortada del monte, no con mano, y restauraste la plenitud del Evangelio sempiterno.

Te damos gracias por Tus devotos hijos aquí en Argentina, en particular los del distrito del Templo de Bahía Blanca, quienes han orado, trabajado y esperado este sagrado día. Estamos agradecidos de que te hayas acordado de ellos en esta parte del país y los hayas bendecido con una Casa del Señor cerca de su hogar. Ellos han confiado en Ti Padre durante años de esperanza y sacrificio, sintiendo Tu atento cuidado y sabiendo que su devoción quedó registrada ante Ti en el cielo.

Ahora, nuestro amado Padre, en el sagrado nombre de Jesucristo y por la autoridad del santo apostolado y el poder del Sacerdocio de Melquisedec que poseo, y bajo la dirección de Tu profeta, vidente y revelador escogido, Dallin H. Oaks, te dedico y consagro a Ti y a Tu Amado Hijo, Jesucristo, el Templo de Bahía Blanca, Argentina, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Con humildad, ruego que Tus propósitos divinos se cumplan dentro de estas paredes en favor de todos los que entren para recibir ordenanzas sagradas y hacer convenios eternos contigo, tanto a favor de ellos mismos como a favor de sus antepasados que esperan esas bendiciones más allá del velo.

Dedico los terrenos del templo, sus cimientos y cada parte del interior y exterior de esta santa estructura. Consagro cada sala y espacio designados para la instrucción, la adoración y la realización de las ordenanzas de salvación de acuerdo con Tu santo Evangelio. Rogamos fervientemente que protejas este sagrado edificio y sus alrededores de las fuerzas destructivas de la naturaleza y de cualquier intención impía. Protégelo de todo daño y preserva su santidad.

Que este templo permanezca como un testimonio sagrado de Tu memoria y misericordia, un refugio de paz y santidad, un lugar donde Tus hijos puedan acercarse a Ti, un lugar de revelación, aprendizaje, consuelo y paz, un refugio donde Tu Espíritu pueda morar en abundancia. Que todos los que entren sientan la dulzura de Tu presencia, Tus tiernas misericordias y la influencia santificadora de Tu Santo Espíritu. Que Tu Espíritu permanezca continuamente sobre todos los que entren en esta Santa Casa y sientan la dulzura de Tu presencia, Tus tiernas misericordias y la influencia santificadora de Tu Santo Espíritu.

Bendice a los que presidirán dentro de sus muros y a todos los que trabajen o presten servicio aquí. Concédeles sabiduría, amor y paciencia. Permite que sus corazones se regocijen en Tu servicio y que siempre sientan Tu Espíritu guiador y Tu santa presencia en esta, Tu casa.

Te imploramos, oh Señor, que derrames Tus bendiciones sobre todos Tus santos dentro de este distrito del templo y especialmente sobre la nueva generación que entrará en esta santa casa. Que caminen fielmente delante de Ti, honrando los convenios sagrados que hacen dentro de estos muros. Fortalece su deseo de vivir en pureza y devoción, para que encuentren gozo en Tu servicio y lleguen a ser ejemplos de rectitud y discipulado para todos los que los rodean.

Te ofrecemos nuestro amor, nuestra alabanza y nuestro humilde agradecimiento. Nos dedicamos de nuevo a Tu servicio y a la causa de Tu Hijo. Y lo hacemos en el sagrado y santo nombre de nuestro Redentor, nuestro Salvador, sí, Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de señores. Amén.