En 1 Corintios 3:16-17, dice que el cuerpo es un don precioso de Dios, y se nos alienta a cuidar de nuestro cuerpo. Los alimentos que no estén preparados adecuadamente pueden ser peligrosos para nuestra salud y pueden contener bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas que pueden provocar enfermedades e incluso la muerte. Los niños pequeños son especialmente vulnerables a esas enfermedades. Sin embargo, la mayoría de las enfermedades transmitidas por alimentos se pueden prevenir mediante el uso de buenos hábitos de preparación de alimentos. Siga las siguientes prácticas de seguridad alimentaria para reducir las posibilidades de que se presenten enfermedades transmitidas por alimentos en sus hijos.
Los alimentos que no se preparan adecuadamente pueden provocar enfermedades transmitidas por alimentos, las cuales interfieren con la absorción de nutrientes en el cuerpo. Los niños son especialmente vulnerables a esas enfermedades, las cuales pueden ser particularmente peligrosas para su salud y pueden conducir a la desnutrición. Al preparar alimentos de manera segura, podemos reducir las posibilidades de que los niños se desnutran por causa de enfermedades transmitidas por alimentos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud hay medidas importantes que debemos tomar para asegurarnos de que nuestros alimentos no sean portadores de enfermedades. Entre estas se incluyen:
Como líder o hermano o hermana ministrante, usted tiene la oportunidad de ayudar a los miembros de su congregación a practicar la seguridad alimentaria en las actividades de grupo y en sus propios hogares. Considere estas y otras ideas al meditar y orar sobre cómo ayudar a los miembros de su región.
Como hermano o hermana ministrante, puede ayudar a aquellos a quienes ministra al aprender y utilizar prácticas seguras de preparación de alimentos en el hogar para que pueda ayudar mejor a los demás. Comparta con los demás lo que haya aprendido acerca de la seguridad alimentaria, sin juzgar ni criticar. La seguridad alimentaria puede ser un tema delicado y, con frecuencia, las personas están haciendo lo mejor que pueden. Considere en oración cómo puede ayudar a cada familia.
Antes de ayudar a los miembros de su región, dediquen tiempo a pensar en las diferentes condiciones en las que viven los miembros de la unidad. ¿Hay agua potable cerca? ¿La casa cuenta con suministro de agua corriente? ¿Hay un refrigerador? Piensen en maneras de poner en práctica los puntos clave en diferentes circunstancias.
Una vez que hayan determinado las necesidades de los miembros del barrio, pueden ayudarlos a aprender acerca de las prácticas de seguridad alimentaria por medio de actividades de grupo o al compartir con ellos la información de preparación de alimentos.