Dios creó la tierra para nuestro beneficio. “Sí, todas las cosas que de la tierra salen, en su sazón, son hechas para el beneficio y el uso del hombre, tanto para agradar la vista como para alegrar el corazón” (D. y C. 59:18). Es un milagro de la creación que las semillas plantadas en la tierra puedan crecer para convertirse en plantas que nos alimentan.
La horticultura es una excelente manera de proporcionar una buena nutrición a los niños y las familias. Las frutas y verduras que se cultivan en un huerto pueden brindar los nutrientes que los niños necesitan para crecer y desarrollarse adecuadamente.
La horticultura es una excelente manera de tener una provisión de alimentos ricos en nutrientes para su familia. Consumir alimentos ricos en nutrientes ayuda a los niños a crecer y desarrollarse a su máximo potencial, aumenta las probabilidades de que los niños coman alimentos nutritivos si ellos ayudan a cultivarlos en un huerto. La horticultura también es una manera de ahorrar dinero y llegar a ser autosuficiente con su propia provisión de alimentos.
Los niños necesitan comer una variedad de alimentos ricos en nutrientes. Eso les ayuda a crecer fuertes y saludables, y a evitar algunas enfermedades. Los alimentos que algunos niños comen a diario no proporcionan suficiente nutrición. Por ejemplo, algunos alimentos comunes (como el arroz) no contienen una variedad suficiente de vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Al principio, los niños podrían resistirse a comer ciertos alimentos saludables, como las frutas y verduras de hojas de color verde oscuro. Los padres pueden ayudar a los niños a acostumbrarse a esos alimentos. Para ello, siga ofreciendo estos alimentos y preparándolos de diferentes maneras.
Los huertos familiares se pueden utilizar para producir frutas y verduras ricas en nutrientes. Estas pueden ayudar a mejorar la nutrición de los niños. Además de los beneficios de la nutrición, cultivar un huerto puede ayudar a los miembros de la familia a aprender principios de autosuficiencia. Al trabajar juntos, la horticultura puede fomentar la cooperación entre los miembros de la familia.
Hay muchas maneras diferentes de cultivar un huerto, incluso a menor escala. Por ejemplo, pueden utilizarse pequeñas macetas u otros recipientes cuando no se disponga de grandes espacios de cultivo. Algunas plantas producen alimentos bastante rápido, mientras que otras tardan varios meses.
Antes de comenzar a cultivar un huerto, considere si es posible tener un huerto familiar. ¿Ayudaría el huerto a que sus hijos coman más alimentos ricos en nutrientes? Después, aprendan buenas prácticas de horticultura, tales como elegir un buen lugar, plantar, preparar la tierra, acceder al agua potable, asegurar la exposición al sol y más.
Mientras trabajan en un huerto, considere también cómo puede enseñar a sus hijos principios que se apliquen a otros aspectos de su vida. Por ejemplo, el cultivar un huerto puede enseñarles acerca del trabajo, la alimentación y la paciencia.
Los líderes locales, incluso los hermanos y las hermanas ministrantes de las congregaciones, pueden utilizar esta información para ayudar a las personas a comenzar con el cultivo de un huerto. Considere estas y otras ideas a medida que ore para pedir guía.