La lactancia materna brinda numerosos beneficios a las madres y a los bebés. La leche materna es una fuente natural y nutritiva de alimento que favorece el desarrollo de los bebés. En 1 Nefi 17:2 dice: “Y tan grandes fueron las bendiciones del Señor sobre nosotros, que […] nuestras mujeres tuvieron abundante leche para sus niños, y eran fuertes”.
La leche materna es una fuente natural de alimento que contiene nutrientes esenciales para el desarrollo y el crecimiento del cerebro, así como los anticuerpos que protegen a los bebés de diversas enfermedades e infecciones. La lactancia da a los bebés todos los nutrientes que necesitan en sus primeros años de vida para alcanzar todo su potencial en el futuro. Para obtener más información sobre la lactancia materna, haga clic en las preguntas a continuación.
Se recomienda comenzar a amamantar en un plazo de una hora después del nacimiento. Esto ayuda al bebé a comenzar el reflejo natural de succión y le proporciona la primera leche producida por el pecho de la madre. La primera leche, llamada calostro, dura los primeros días después del nacimiento, y es rica en nutrientes y anticuerpos que ayudan a proteger a los bebés de enfermedades.
De ser posible, las madres deben continuar amamantando hasta que el bebé cumpla por lo menos un año. Hay beneficios adicionales para la salud por seguir amamantando hasta la edad de dos años o más.
Los bebés menores de seis meses no necesitan agua, incluso en climas cálidos. Obtener suficiente leche materna mantendrá a un bebé hidratado. Dar agua a un bebé puede aumentar el riesgo de diarrea y desnutrición.
Si las madres necesitan extraer la leche para alimentar a sus bebés, siempre deben lavarse las manos y almacenar la leche en un recipiente limpio cubierto con una tapa. Esta leche se puede mantener a temperatura ambiente entre cuatro y seis horas, y refrigerada durante veinticuatro horas.
Los padres y seres queridos pueden desempeñar una función vital al apoyar y alentar a las madres. Pueden ayudar a alimentar al bebé con leche materna que la madre haya extraído o con fórmula para bebés cuando la madre no pueda amamantar.
Si es posible, durante los primeros seis meses el bebé solo debe consumir leche materna. Luego, a partir de los seis meses, se deben agregar otros alimentos.
La experiencia de cada madre es única. Si no le es posible amamantar, hay otras formas de establecer un vínculo afectivo con el bebé y nutrirlo. Aunque no contiene todos los beneficios de la leche materna, la fórmula para bebés se puede utilizar como sustituto, cuando sea necesario. Prepare la fórmula con agua potable limpia y siga las instrucciones del empaque.
Hay algunas cosas simples que podemos hacer para ayudar a los padres. Podemos ayudarles a darse cuenta de la importancia del crecimiento y desarrollo de su bebé. Podemos ayudar a las madres a considerar la lactancia materna (si es posible). Sin embargo, para algunas mujeres, la lactancia materna no es posible. Debemos tener cuidado de no hacer nada que hiciera que estas mujeres se sintieran culpables o inadecuadas.
Considere las siguientes ideas mientras ore para pedir guía.
Cuando sea apropiado, las hermanas ministrantes pueden ofrecer información y recursos prácticos sobre la lactancia materna conforme visiten a los futuros padres y a sus familias. Las hermanas ministrantes pueden alentar a las hermanas a las que sirven a aprender acerca de los beneficios de la lactancia materna para la salud de los niños hasta que tengan entre uno y dos años.
Los hermanos ministrantes pueden alentar a los esposos a que apoyen y animen con cariño la lactancia materna y asuman otras tareas que ayuden a la familia.
Los líderes pueden fomentar la práctica natural de la lactancia materna, responder preguntas, presentar recursos y apoyar a los padres con tiempo y espacio para que alimenten a sus bebés en el entorno de la Iglesia. Otras maneras de apoyar incluyen: