Los participantes en las actividades de la Iglesia siempre deben sentirse bienvenidos y a salvo. Si los líderes y los miembros siguen algunos principios clave que se encuentran en estas páginas, dispondrán de los elementos esenciales para planificar actividades divertidas, edificantes y seguras.
Si estos recursos no dan respuesta a su pregunta, envíenos un correo electrónico a riskmgt@ChurchofJesusChrist.org.
Los líderes de actividades deben avisar de inmediato al obispo y al presidente de estaca en caso de un accidente, una lesión o una enfermedad relacionada con la actividad que se produzca en las instalaciones de la Iglesia o durante una actividad patrocinada por esta. El obispo, el presidente de estaca o algún miembro designado que tenga conocimiento del incidente debe informar sin demoras sobre dicho incidente por internet desde incidents.ChurchofJesusChrist.org por medio del Sistema Mundial de Informes de Incidentes (GIR, por sus siglas en inglés).
Para ver los principios esenciales que rigen el informe de incidentes o accidentes y la respuesta ante ellos, véase Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 20.7.6.3, LaIglesiadeJesucristo.org.
En los Estados Unidos, la Iglesia ofrece Church Activity Medical Assistance [Asistencia médica para actividades de la Iglesia] (CAMA, por sus siglas en inglés), la cual brinda asistencia médica secundaria a las personas que se lesionan en actividades patrocinadas por la Iglesia. Esta asistencia tiene como objeto complementar —no reemplazar— el seguro médico de la persona (véase Manual General, 20.7.3.4). Los líderes locales del sacerdocio pueden solicitar ayuda para ciertos gastos médicos o funerarios. El programa CAMA lo dirigen los administradores de Deseret Mutual Benefit Administrators (DMBA) en nombre de la Iglesia. Consulte el manual actual de DMBA CAMA para obtener información sobre cómo se proporciona esta ayuda (visite dmba.com/churchactivity para obtener más detalles).
Los líderes del sacerdocio fuera de los Estados Unidos deben comunicarse con la oficina del Área para recibir orientación.
Los líderes deben estar preparados para las emergencias que pudieran ocurrir. Donde sea apropiado, repase los procedimientos de emergencia con todos ellos.
Para obtener más información sobre cómo informar de un accidente o incidente, consulte “¿Qué debo hacer si ocurre un accidente o incidente?”, que está más arriba, o el Manual General, 20.7.6.3.
Comience por planificar con detenimiento para asegurarse de que las actividades logren propósitos centrados en el Evangelio y satisfagan las necesidades de los que participen en ellas.
En el caso de las actividades auspiciadas por la Iglesia que requieran pasar la noche fuera de casa, viajar fuera del área local o que presenten riesgos superiores a lo habitual, los líderes deben utilizar el Plan de eventos y actividades de la Iglesia y el Formulario de permiso y autorización para dar atención médica.
Las actividades con mayor riesgo de lo común, tales como los circuitos de cuerdas, las tirolesas [tirolinas], el descenso en balsa en aguas rápidas [“rafting”], las escaladas, el rapel, la natación o las actividades de tiro pueden requerir la planificación adicional de paliativos para reducir los riesgos o posibles lesiones.
A fin de minimizar la posibilidad de lesiones o enfermedades durante las actividades, determine la necesidad de guías profesionales o de personas con las capacitación o certificación correspondiente para ayudar a planificar la actividad y acompañar al grupo. Considere también la preparación y capacitación de los participantes antes de la actividad. Los líderes del sacerdocio y de las actividades deben consultar con regularidad el capítulo 20 del Manual General para conocer las pautas de seguridad. Se pueden encontrar pautas de seguridad adicionales en el documento Principios clave para actividades seguras.
Al planear actividades, informe a quienes tomarán parte y pregunte: “¿Son conscientes los participantes, los padres y los líderes de los riesgos posibles relacionados con la actividad y están dispuestos a aceptarlos?” y “¿Desean ellos participar?”.
En cuanto a la responsabilidad civil, la Iglesia aconseja a los miembros ser prudentes y autosuficientes, y asumir la responsabilidad de sus acciones. Donde sea posible, quienes supervisan las actividades deben “prote[gerse] a sí mismos contratando sumas razonables de primas de responsabilidad civil. Dicho seguro tal vez se pueda conseguir a través de seguros de propiedad inmobiliaria u otros tipos de pólizas” (Manual General, 20.7.3.3).
¿Qué significa eso? Si alguien se lesiona durante una actividad organizada por la Iglesia y se presenta una demanda por negligencia, las personas que se relacionen con la actividad puede que tengan que usar primero su propio seguro de responsabilidad. Las pólizas de seguros comunes disponibles incluyen a propietarios de viviendas, vehículos, inquilinos u otras pólizas de seguros. Después de que se agoten los límites de seguro disponibles, la Iglesia defenderá a sus voluntarios que estén dentro del ámbito de su asignación de voluntario, a menos que el acto sea delictivo o intencionado.
Los líderes deben seguir las normas de viajes que se describen en Manual General, 20.7.7, y que incluyen lo siguiente:
Además:
Se insta a los miembros que viajan debido a actividades patrocinadas por la Iglesia a utilizar el Plan de eventos y actividades como medio de planificación.
Las actividades de la Iglesia son oportunidades para que los niños y los jóvenes sientan el amor del Salvador y la influencia del Espíritu Santo. Estos deben sentirse seguros y protegidos al participar en ellas. Los líderes y los maestros deben seguir el ejemplo del Salvador de amor y preocupación por los niños. Los siguientes recursos ayudan a los niños, a los jóvenes y a los líderes a saber cómo responder a los problemas relacionados con el abuso o maltrato, incluyendo las responsabilidades de informar:
Deben estar presentes por lo menos dos supervisores adultos en todas las actividades patrocinadas por la Iglesia a las que asistan niños, jóvenes y jóvenes adultos solteros (véase Manual General, 20.7.1).
Una actividad que dure toda la noche requiere la aprobación del obispo o del presidente de estaca.
Los líderes, los padres, los jóvenes y los niños deben entender que la participación en una actividad es un privilegio, no es un derecho, y que puede ser revocado si los participantes se comportan inapropiadamente, o si constituyen un riesgo para sí mismos o para los demás. Los líderes deben comunicar estas expectativas a los padres y a los participantes (véase la carta de la Primera Presidencia sobre seguridad en las actividades de la Iglesia).